PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Josué 5, 9a. 10-12
En aquellos días, el Señor dijo a Josué:—«Hoy os he despojado del oprobio de Egipto.»Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó.El día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas.Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná, sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.Palabra de Dios.
MEDITACIÓN
Nos encontramos en la cuarta etapa de la Historia de la Salvación. Así el primer domingo nos presentaba al Pueblo de Dios abandonado a su suerte (“mi padre era un arameo errante”), en el segundo nos mostraba el rostro de este pueblo en la persona de Abraham, un pastor rico, pero sin tierra ni hijos. En domingo pasado escuchamos el clamor de este pueblo, esclavo en Egipto, y la respuesta de Dios, enviando a Moisés para que lo liberase. Y este domingo, descubrimos al Pueblo de Israel cuarenta años después, habiendo cruzado el mar Rojo y el río Jordán, celebrando la Pascua en la estepa de Jericó, tomando posesión de la Tierra Prometida.
De este modo la liturgia adelanta lo que ocurrirá el Domingo de Resurrección, cuando Cristo, atravesando el desierto de la pasión y muerte, resucite y entre a tomar posesión de la Casa del Padre, abriendo las puertas a todos sus hijos.
También nos anuncia nuestro futuro. Mientras vivimos en este mundo, por el bautismo, hemos sido liberados de la esclavitud del pecado, hemos atravesado el mar Rojo. Durante los años que distan entre el bautismo y la muerte, como el Pueblo de Israel, caminamos acompañados por la nube, la presencia de Dios en la Iglesia, alimentados con la eucaristía, el manà, somos tentados de fabricarnos un Dios a nuestra medida, a semejanza del becerro de oro, y guiados por la Ley escrita con fuego en la roca de nuestro corazón, el Evangelio.
Así pues la lectura nos invita a mirar el presente y vivirlo desde la condición de peregrinos que caminan hacia el encuentro con la Tierra Prometida, que mana vida y amor, leche y miel, no llevando las pesadas cadenas del pecado, sino el peso suave del Evangelio que nos libera de las esclavitudes y en el grupo somos como Josué, enviados por Dios a ayudar a los niños a entrar en esta Tierra, ya, es decir, en la Iglesia, pero todavía no, pues totalmente entraremos cuando crucemos el Jordán de nuestra vida.
SALMO RESPONSORIAL.
Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7 (R/.: 9a)R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.
MEDITACIÓN
Con Israel: “Pasapalabra” es un programa de televisión en el cual al concursante le preguntan por palabras, siguiendo el abecedario. Esto no es nuevo, pues los judíos en sus poemas y oraciones lo utilizaban. Comenzaban por la primera letra, “Alef” , a la que seguían “bet”, “guimel”, “dalet”,... hasta concluir con la última o “tau”. Así cada versículo comienza con una letra. Y en concreto el salmo de hoy es una oración escrita por los “anawin”, es decir, los pobres y humildes que confían en Dios y experimentan su consuelo y protección.
Con Jesús: en este salmo escuchamos a Jesús, el pobre por excelencia, que nos invita a escuchar su “acción de gracias” por que el Padre lo ha escuchado y salvado de sus angustias. Si leemos todo el salmo, en el versículo 21 anuncia lo que le ocurrió a Jesús en la cruz: “cuida de todos sus huesos, ni uno solo se rompera”.
Con nuestro tiempo: y con Jesús pongamos rostro al orante, en él descubrimos a tantos hombres y mujeres que sufren, que lloran y claman al cielo. Podemos creer que Dios permanece sordo y no es así, los últimos versos, traducidos de este modo por la Biblia de Jerusalén: “Si grita el pobre, Yahvé lo escucha” así lo atestiguan. Dios está al lado de los pobres y aunque nuestra sociedad prefieran no escucharlos, él si escucha la voz de tantos hombres y mujeres que gritan a Dios, porque nada tienen y sólo pueden confiar en Él.
Con los juniors: la campaña de este año es bien clara, “la ciutat s’ompli d’alegria” y se llena de gozo la ciudad de los pobres cuando el junior se preocupa de ellos, los visita en Togo, los barrios marginales, las residencias de ancianos. El salmo sacude nuestras conciencias. No podemos creer en Dios y no escuchar a los pobres, amar a Dios y ser indiferentes ante el africano,...
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la segunda carta del apóstol s
an Pablo a los Corintios 5, 17-21Hermanos:El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio.En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.
Palabra de Dios.
MEDITACIÓN
La segunda carta de Pablo a los Corintios nos presenta el valor de la reconciliación con Dios, cuyo fundamento se encuentra en que somos criaturas nuevas.
De este modo nos conduce a la realidad de nuestro bautismo, por el que fuimos creados de nuevo y por tanto toda nuestra vida es una llamada a la reconciliación con Dios, desde la contemplación de Cristo, quien sin conocer el pecado, pagó por nuestros pecados. Una buena oportunidad para plantearnos el sacramento del perdón.
EVANGELIO
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:—«Ese acoge a los pecadores y come con ellos.»Jesús les dijo esta parábola:—«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.”El padre les repartió los bienes.No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.Recapacitando entonces, se dijo:“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.”Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.Su hijo le dijo:“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.”Pero el padre dijo a sus criados:“Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”Y empezaron el banquete.Su hijo mayor estaba en el campo.Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.Este le contestó:“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.”Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.Y él replicó a su padre:“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.”El padre le dijo:“Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”»
MEDITACIÓN
La parte central del Tríptico penitencial de esta cuaresma (la higuera – el hijo prodigo – la pecadora) es ésta parábola. En todas ellas descubrimos al Padre Misericordioso, Quien mediante el Hijo nos da una nueva oportunidad, nos espera para perdonarnos y nos perdona. Por otra parte si nos adentramos en el evangelio de Lucas, el evangelista nos las presenta en el marco de las tres parábolas dedicadas a los escribas y fariseos, quienes murmuraban de Cristo por acoger a los pecadores y comer con ellos (Lc 15, 2). Así Jesús les ofrece tres parábolas: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido.
En la ofrecida este domingo hay personaje que inicia y concluye el relato y que realmente da nombre a la parábola: el Padre Misericordioso. Por otra parte los dos hijos son dos modos de entender la religión: el ve en Dios un enemigo del que se tiene que apartar (el menor) y el que ve en él un señor al que tiene que obedecer para conseguir un premio o por miedo a ser castigado (el mayor).
El hijo menor como nos ocurre a nosotros cae en la eterna seducción de creer que alejado de Dios va a ser más feliz. El Padre respeta al hijo, al igual que lo hace hoy con todos los que se apartan del movimiento junior, pues para estar ser cristiano, como en el amor, se ha de tener libertad, serlo porque se ama, no por coacción. Y sale a buscar la felicidad que encuentra mientras tiene, pero pronto acaba en la soledad absoluta y el vacío total, ya no se reconoce como hijo y marcha así al encuentro con el Padre, totalmente pisoteado y hundido. En la miseria planea volver al Padre mediante una triple confesión: he pecado – no merezco llamarme hijo tuyo – trátame con un jornalero. Así lo hace. Y sale al encuentro con el Padre. Él ha respetado al hijo, pero ello no significa que lo haya abandonado, en la lejanía del hijo el Padre le ama en la cercanía del Padre.
El que no ama, el hijo aún no ama al Padre, sencillamente va buscando su interés, no ve. Pero el que ama ve más allá de la lejanía, el amor nos abre los ojos y así le ocurre al Padre. Es Él quien, mientras el hijo camina, corre. Los verbos son de gran fuerza: lo vio – se conmovió – corrió – se echó al cuello – lo besó. Es el lenguaje del amor en el que los órganos van acercando a la persona amada de una forma progresiva. El segundo verbo es muy significativo, significa enternecerse, es decir, según la RAE, “mover a compasión o ternura”, “ablandar”, también significa estremecerse. Todo el cuerpo se pone en acción: los ojos, las entrañas, los pies, los brazos y los labios. El Padre es quien se hace uno con el hijo. Así la reconciliación es más fruto del amor misericordioso del Padre que la conversión del hijo. Es el Padre quien tiene la iniciativa, sin importarle los porques ni los intereses egoístas del hijo. Apenas le permite hablar y comienza la fiesta del perdón.
Mientras el hijo mayor, el presbyteros, en griego, es incapaz de conmoverse ante la vuelta del hermano. Él representa a los fariseos y escribas y también a esas personas incapaces de alegrarse cuando ven a los jóvenes un día por misa o a esas personas que nunca se han pasado por la iglesia y siempre han estado criticándola, entrando en el templo. El Padre también ama a este hijo y sale en su busca, sale de sí mismo para ir al encuentro. Así es el Padre, su amor no es sólo para el que prepara una buena confesión, sino para quien le reprocha ser bueno.
EL EVANGELIO COMENTADO POR LOS SANTOS PADRES
Es opinión de algunos que los dos hijos representan a los santos ángeles y a nosotros, los que habitamos la tierra. El mayor, que vivía sobriamente, representa la comunidad de los ángeles, mientras que el hijo menor, el pródigo, es la raza humana. Algunos de nosotros le dan otra explicación, argumentando que el hijo mayor, el que se comporta bien, representa al Israel terreno. El otro hijo, el que eligió vivir en la lujuria de los placeres y que se alejó de su padre, describe al conjunto de los gentiles.
Cirilo de Alejandría.
Pero indaguemos qué es lo que induce al hijo a esta temeridad, qué atrevimiento le empuja a una petición tan importante. ¿Qué es? El hecho de saber, evidentemente, que el Padre celestial no puede estar limitado por ningún confín, ni por ningún tiempo, ni por ningún poder de la muerte.
Pedro Crisólogo.
El que se aparta de la palabra de Dios, siente una fuerte hambre, ya que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra de Dios. El que se aparta de la fuente, se muere de sed; el que se distancia del tesoro, padece necesidad; el que se aleja de la sabiduría, se hace necio, y el que abandona la virtud se destriuye a sí mismo. Con razón, pues, el que dejó los tesoros de la sabiduría y la ciencia de Dios y se olvidó de mirar a la grandeza de los bienes celestiales, comeznó a pasar necesidad. Y, como consecuencia de esa penuria, le sobrevino el comenzar a sentir hambre, porque el placer al que continuamente se está alimentando, nunca dice basta. El que no sabe saciarse con el alimento que no se corrompe, siempre estará hambriento.
Ambrosio.
Así juzga el Padre, así castiga, así da besos, no azotes, al hijo pecador. La fuerza del amor no ve los delitos; y por eso el padre ha redimido los pecados del hijo con un beso, los ha tapado con un abrazo, para que no queden al descubierto y aparezca el hijo afeado por su padre.
Pedro Crisólogo.
La Biblia comentada por los Padres de la Iglesia. Nuevo Testamento. 3. Evangelio según san Lucas. Ciudad Nueva
ORACIÓN DESDE LA METODOLOGÍA JUNIOR.-
Experiencia:
Sincérate. ¿Cómo estás mejor con o sin Dios? ¿a quién te pareces al hijo que es feliz sin Dios o al que cree por miedo al castigo sin tener una relación afectiva con el Padre? ¿En qué momentos de tu vida te has apartado de Él? ¿Por qué te alejaste del Padre? Es el momento de releer tu historia. También es el momento de analizar tu presente. En estos momentos, ¿cómo te encuentras? ¿En la escena en qué lugar te sitúas?
Reflexión.
Lee el texto y reflexiona acerca de él. Te puede ayudar la composición de lugar ignaciana, es decir, imagínate el protagonista de la escena. Por ejemplo: tú eres el menor, así pues, recrea en tu interior el camino buscando la felicidad, lejos del Padre, siente el latido de tu corazón, las ilusiones y así cada uno de los momentos, hasta llegar al abrazo con el Padre, el momento en el que como en el amor te haces uno con Él. Mejor dicho, el Dios se hace uno con tu miseria tal como lo hizo en la cruz, cuando se abrazó a ella. Siente los besos de Dios. Después imagínate que eres el hijo y haz lo mismo. A continuación lleva a tu memoria las veces que has actuado como uno de ellos y recorre el camino con ese episodio de tu vida.
Compromiso.
Fija los ojos en Dios, mírale, escruta la profundidad de su amor, pues a través de la mirada es como las personas irradiamos nuestra afectividad. Siente que Dios está ahí y procura caminar todo el día bajo esta mirada. Cuando te equivoques, peques o caigas evoca la parábola del Padre bueno, levanta los ojos y contémplale a lo lejos mirándote y esperando que vuelvas.
Celebración.
Busca el momento para reconciliarte con Dios, bien en el sacramento del perdón individual, bien en las celebraciones penitenciales que se realizarán en los próximos días en las parroquias y colegios o en tu centro junior.
ORACIÓN AL COMIENZO DE LA REUNIÓN
EXPERIENCIA:
Elementos presentes siempre en las oraciones: cruz de San Damián (Togo), icono de la Virgen María y cartel.
Signo de esta semana: un árbol seco o una rama seca en una maceta. Alrededor de ella hojas secas y una jarra o cántaro de agua. En un lugar aparte una cesta con hojas verdes. Si está presente el consiliario se busca un lugar donde pueda sentarse para reconciliarnos con el Padre.
Preparación: el tiempo de cuaresma es un tiempo de conversión, en el que descubrimos nuestra situación de alejamiento de Dios. Nosotros somos el hijo que se apartó del Padre, la hoja seca que se separó del árbol buscando la libertad que ofrecía el viento. Por este motivo entregamos a cada uno de los educadores la hoja seca.
Proclamación del Evangelio: leemos el Evangelio del domingo. Podemos proyectar el powerpoint de las benedictinas de Montserrat.
REFLEXIÓN:
Interiorización : contemplamos la hoja seca y revisamos nuestra vida. Un educador puede leer el siguiente texto:
Me acuso de ser indiferente ante
... los que duermen en la calle.
... los que pasan días sin comer nada o comiendo de mala manera.
... los que viven a la intemperie y no tienen asistencia sanitaria.
Me acuso de mis silencios ante el sufrimiento de quienes carecen de todo.
Me acuso de mis miedos a hablar de Dios.
Me acuso de mi falta de testimonio como educador junior.
Me acuso de no sentarme delante de Dios y dejarle que Él me hable y me exija.
Me acuso de considerarme bueno y que no cometo pecados, pues ni mato ni robo.
Me acuso de creer que sería más feliz sin Dios, sin valores ni normas que rijan mi vida.
En la hoja seca tratamos de ver nuestros pecados, los momentos en los que nos hemos apartado de Dios, en los que sólo hemos pensado en nosotros mismos, como la hoja hemos volado a merced del viento de los caprichos, de lo que me apetece, de la diversión sin freno, del alcohol sin límite, de la crítica despiadada, de la pereza, de la falta de control de mí mismo.
COMPROMISO:
Gesto: el hijo reconoció su pecado y fue al Padre. Si encuentra presente un sacerdote nos acercamos a él y nos confesamos, entregándole la hoja seca y recibiendo la absolución y una hoja verde, en la cual él ha escrito nuestro nombre. También podemos escribir previamente en la hoja seca (una cuartilla con una hoja ocre) y entregarla al sacerdote, quien la depositará en un cuenco y concluida la celebración las quemará. Una vez reconciliados con Dios nos acercamos a la rama y colgamos en ella la hoja. Si no hay sacerdote nos acercamos al altar. Echamos en el suelo la hoja seca (debido a la ausencia del sacerdote no escribimos en ella nuestros pecados). Allí el Jefe de Centro sostiene de los brazos la cruz. Nos arrodillamos cogiendo con nuestras manos los pies de la cruz y reposando en ella nuestra frente, pidiéndole perdón a Cristo y depositando lo que llevamos en la cabeza en la cruz, a la vez que hacemos propósito de confesarnos antes del Domingo de Pascua. Una vez nos hemos levantado el Jefe de Centro nos entrega la hoja verde que colgamos del árbol o rama seca.
CELEBRACIÓN:
Oración final: espontánea o ésta:
Gracias, Señor, porque quieres contar conmigo.
Gracias, Señor, porque de nuevo me invitas a entrar en tu Casa.
Gracias, Señor, porque te acuerdas de nosotros y de mí
y te pones en el camino por el que yo voy caminando
para que te encuentre, porque Tú me has encontrado.
[si ha habido sacramento de la reconciliación]:
Gracias, Señor por el consiliario que me ha reconciliado contigo
y me ha hecho sentirme de nuevo hijo tuyo.
Gracias, Señor, porque vienes, porque estás, porque estarás.
Gracias Señor.
GUIÓN CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA.
Monición de entrada.-
El evangelio de hoy terminará con una fiesta. El Padre estará muy contento de que el hijo vuelva a casa después de haberse ido de mala manera. También nosotros volvemos a la Iglesia, la casa de Dios y no importa que esta semana muchas veces no hayamos querido saber nada de Él. Pues al Padre lo que le gusta es vernos en casa y por eso cada domingo nos prepara una fiesta y una comida, la misa.
Acto penitencial.-
Durante esta semana hemos tenido tiempo para la tele, la escuela, la familia, los juegos, pero muy poco para Dios. Señor, ten piedad.
Un niño presenta una hoja con muchas actividades en letra grande y en letra inferior a 10 puntos la palabra Dios.
Gastamos mucho dinero en lo que no nos hace falta y compartimos poco. Cristo, ten piedad.
Un niño presenta la fotocopia de un euro.
Porque nos portamos mal con los compañeros. Señor, ten piedad.
Una hoja con las palabras: envidia, celos, egoísmo,...
Monición Primera lectura.-
En la primera lectura escucharemos el momento en el que el pueblo de Israel entró en la tierra prometida, después de cuarenta años caminando por el desierto vieron cumplido su sueño.
Monición Segunda lectura.-
Escuchemos las palabras de San Pablo que nos invita a vivir una vida diferente, siguiendo a Jesús.
Monición evangelio.-
Hola amigos y amigas. Una vez, como pasa en todos los sitios, Jesús se encontró con que le estaban criticando porque le habían visto comer con la gente que no iba a la sinagoga. Entonces Jesús les contó esta historia.
Homilía.-
Se distribuyen las viñetas, los niños tienen que buscarlas y componer el relato. Seguidamente relacionamos el texto con la propia vida y el sacramento del perdón, preguntándoles sobre todo acerca de las cualidades del Padre.
Peticiones.-
Por el Papa Benedicto, los obispos y sacerdotes, para que no se cansen de mostrarnos a un Dios que es Padre Bueno. Roguemos al Señor.
Por la Iglesia, para que sea la casa donde todos se sientan felices, los que se portan bien con Dios y los que se olvidan de Él. Roguemos al Señor.
Por los hijos que abandonan el hogar, para que vuelvan a sus padres. Roguemos al Señor.
Por las personas que perdonan, pero no olvidan, para que perdonen de verdad. Roguemos al Señor.
Por los que gastan sin control, para que abran su corazón a los que no tienen. Roguemos al Señor.
Por los niños y niñas que nos confesamos al comenzar la cuaresma, para que no tengamos miedo a recibir de Dios su perdón en este sacramento. Roguemos al Señor.
Por nosotros, para que siempre busquemos a Dios, aunque nos hallamos apartado de Él. Roguemos al Señor.
Ofrendas.-
Jesús te ofrecemos este anillo que es el signo de que somos hijos tuyos siempre.
Jesús te ofrecemos el pan y el vino, ellos son el signo de la fiesta que tú nos preparas todos los domingos, a pesar de nuestros pecados.
Oración final.-
Padre, al terminar esta misa
los niños de comunión
queremos darte las gracias
porque de nuevo
a pesar de no habernos portado del todo bien,
nos has perdonado los pecados pequeños
y nos has invitado a la fiesta de la misa.
Enséñanos a perdonar siempre
y a confiar en ti,
que siempre nos perdonarás
y nos invitarás a la fiesta
de los hijos de Dios.
ORACIÓN
Padre,
haznos salir.
Salir como el Pueblo de Dios salió de la esclavitud.
Salir de casa, a la calle.
Salir de nuestros porpios asuntos.
Salir de las propas costumbres cotidianas.
Salir del aburrimiento.
Salir de todo cuanto nos enchiquera el corazón.
Salir de las prisas mientras caminamos por la calle,
incapaces de contemplar el sol y escuchar el canto de los pájaros,
incapaces de detenernos y saludar.
Salir de nuestra misa rutinaria,
en la que siquera miramos al que tenemos al lado,
ni los vemos como hermanos nuestros.
Padre haz de nuestra vida
una entrega a ti,
ilumínala con la luz de tu Hijo,
con el calor de tu mirada,
con el fuego de tu Espíritu.
VIA CRUCIS JUNIOR: COMPROMETIDOS CON LA SOCIEDAD
Primera estación: Jesús condenado a muerte
De la Primera Carta de San Pedro.
Cuando era insultado no respondía con injurias, sino que aguantaba el sufrimiento sin amenazas de venganza y se ponía en manos de Dios, que juzga con justicia (1 Pe 2, 23-24).
Vino a ser uno con los excluidos y pasó por uno de ellos. Detenido fue llevado ante los tribunales y sentenciado a muerte.
También nuestro compromiso con Cristo y la Iglesia nos lleva a comprometernos con los que no cuentan para nuestra sociedad.
Así el junior se compromete a transformar el mundo, acogiendo en el centro a quienes son rechazados en otros ámbitos.
Segunda estación: Jesús con la cruz a cuestas
De la carta a los Filipenses.
A pesar de su condición divina, no quiso hacer de ella ostentación. Se despojó de su grandeza, tomó la condición de siervo y se hizo semejante a los hombres (Flp 2, 6-7).
Cristo se identifica con el hambriento, el enfermo, el desnudo, el que carece de hogar, de tantos hambrientos no sólo de pan sino de alguien que cargue con su cruz, les ame. Y Cristo se acerca a su cruz para saciar este hambre.
Sin la cruz no hay acción social, no se trata de ayudarla a llevarla sino de caminar con quienes sufren.
Y esa cruz tiene nombre, tenemos que abrir los ojos y ver en nuestro barrio o pueblo a las personas que andan por la calle llevando la cruz de la soledad.
Tercera estación: Jesús cae por primera vez bajo la cruz
Del profeta Isaías.
Como un hombre ante el cual se oculta el rostro, era despreciado y desestimado (Is 53,3).
Jesús cae con los que caen en nuestro tiempo: con ese drogadicto que lo ha intentado cientos de veces y sigue en el fango de la droga.
Un joven se quejaba de su padre a la madre Teresa de Calcuta: nunca me miró a los ojos. A veces los que están cerca comparten nuestro dolor, pero ¿realmente les miramos a los ojos?
Llenar de alegría la ciudad es muchas veces tender la mano al que ha caído, a la persona que hundida nos pide ayuda.
Cuarta estación: Jesús encuentra a su santísima Madre
Del libro del Cantar de los Cantares:
El amor es más fuerte que la muerte (Ct 8,6).
María sale al encuentro de Cristo, ella siempre está al lado con Cristo. Su compromiso con Él le lleva al compromiso con los que se identifica Cristo.
Nuestra casa ha de ser como la casa de María de Nazaret: un lugar para acoger a los otros y acompañarles, especialmente a los que nadie acepta.
Y nuestro Centro Junior también ha de ser como el hogar de María, un lugar donde los niños, especialmente los de familias con menos recursos, se sientan queridos y amados.
Quinta estación: Jesús es ayudado por el Cireneo a llevar la cruz
De la carta a los Gálatas:
Ayudaos mutuamente a llevar las cargas, y así cumpliréis la ley de Cristo (Gal 6,2).
Cristo se deja amar por el Cireneo y sigue dejándose amar por tantas personas que salen al encuentro de los que sufren.
Elegir a Cristo es caminar por la única vía posible. No hay dos caminos, uno sólo, si queremos seguirle, el de aquellos que ayudan a llevar la cruz a los que sufren la crisis, son abandonados, están enfermos, nadie les ama.
Rezamos en la oración junior: “por el camino que tú me marques” y este camino es el de los que andan por la vida sin nadie que les ayude a llevar su cruz.
Sexta estación: La Verónica enjuga el rostro a Jesús
Del salmista:
Busco tu rostro, Señor, no me escondas tu rostro (Sal 27,8).
Ella fue capaz de descubrir a Dios entre la multitud. No lo encontró en el poder de Poncio Pilato ni en el decadente de Caifás y Anás, ni en el hipócrita cumplimiento de la ley de los escribas y fariseos, sino en un hombre condenado por blasfemo. Él era Dios y limpió su rostro, manchado por el poder, el ritualismo y la hipocresía.
Y nosotros, ¿somos capaces de ver el rostro de Dios en el mendigo, el embriagado, el enfermo mental, el pequeño, el embrión con malformaciones, condenado a muerte, en el paralítico, en el preso, en el anciano,...?
Ver el rostro de Dios en el hermano, ese ha de ser nuestro principio de vida, ser capaces en la actividad, la convivencia o el campamento, de enjugar el rostro de los que lloran, aunque callen y no nos lo digan.
Séptima estación: Jesús cae por segunda vez
Del salmista:
Mi garganta está seca como una teja, le lengua se me pega al paladar: me has reducido a polvo inanimado (Sal 22,16).
Cuenta el hermano Roger como una vez vió en Balgladesh a un niño en cuclillas en el suelo, con un bebé en un brazo y tratando de levantar al segundo. Cuando logró enderezarse con los dos, se desplomó. Y nos preguntamos como en Austwich: ¿dónde estaba Dios? La respuesta nos la ofrece esta estación.
¿Tenemos conciencia de que a nuestro alrededor, tal vez en el piso contiguo, viven seres humanos? Cristo sigue cayendo a nuestro lado.
Podemos ser junior a tiempo parcial o a tiempo completo. Los primeros son los que sólo dedican unas. Los segundos son los que se inclinan ante el hermano que sufre, los que se desviven por los demás en todo momento.
Octava estación: Jesús amonesta a las mujeres de Jerusalén
Del profeta Zacarías:
Al mirarme traspasado por ellos mismos, llorarán como se llora a un primogénito (Zac 12,10).
Ellas no salieron de sí mismas, lloraban porque era costumbre acompañar a los condenados a muerte con llantos.
También hay personas que se dejan llevar por la moda y así sólo son solidarias cuando corresponde, su corazón va a golpe de campaña televisiva: navidad, Haití,... Después dejan de llorar y compartir, volviendo a sus casas, a su mundo, con el mismo corazón.
Nuestro compromiso con los necesitados no puede centrarse solamente en organizar a lo largo del curso determinadas campañas.
Novena estación: Jesús cae por tercera vez bajo la cruz
De la carta a los colosenses:
Completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia.
Contaba una religiosa a la Madre Teresa de Calcuta: trajeron a un hombre que había caído en una cloaca, donde permaneció algún tiempo. Estaba cubierto de heridas, suciedad y gusanos. Mientras lo limpiaba, sentía que tocaba el cuerpo de Cristo.
Estamos meditando el via crucis, después participaremos de la misa, pero ¿seremos capaces de reconocerle en el hermano que se acerca?, ¿en el transeúnte que llama a la puerta?
Para la gente el inmigrante, el no nacido no deseado, el enfermo terminal, el conflictivo, el transeúnte,... son personas que no merecen ser valoradas, y para nosotros. ¿Pertenecer al movimiento junior ha cambiado nuestra mirada?
Décima estación: Desnudan a Jesús, y le dan de beber hiel.
Del salmista:
Ellos me observan y me miran, se reparten entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica (Sal 22, 28-19).
Despojado de todo porque otros querían tenerlo. Un Dios sin nada es el que triunfa en la cruz.
También hoy despojamos a los pobres y a la naturaleza de lo que le pertenece. ¡Cuántas guerras en África para despojarles de los minerales! ¡Cuantos caladeros esquilmados por nuestros barcos en el continente africano! Si, hoy Cristo es despojado en el interior y en las costas africanas, para saciar la avaricia de los países ricos. ¿Y el pueblo africano? condenado a muerte, tratado como un ladrón.
Fue un hito en la historia de Juniors moviment diocesà. Nos despojamos de nuestro dinero, ocho de nosotros se despojaron de su familia, las comodidades de nuestra tierra e incluso de la salud y marcharon a Togo para vestir a los jóvenes del movimiento Coeurs Vaillants y no fue así, pues regresaron a nuestros centros vestidos con el vestido de los africanos: la fe profunda, la generosidad, la alegría de los niños, el dinamismo de las iglesias africanas, Dios vivo allí.
Undécima estación: Jesús clavado en la cruz
Del evangelista S. Lucas:
Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso (Lc 23,43).
Clavado en la cruz junto a dos malhechores, dos hombres condenados a muerte por haber cometido un delito. Son los que no tienen lugar en la ciudad, ni siquiera en los caminos, al margen, en su nacimiento y en su muerte.
Y ser verdaderamente cristiano es aceptar realmente a Cristo, es hacerse otro Cristo para los demás.
Uno de nuestros ritos es la entrega de la cruz, podemos quedarnos con el mero ritualismo o descubrir y acoger en la cruz a los que sufren, aceptarla cruz, siendo profetas de nuestro tiempo, voz de los sin voz.
Duodécima estación: Jesús muere en la cruz
Del evangelio de San Marcos:
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado (Mc 15,34).
Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron, en su muerte experimentó, se hizo uno con los niños que mueren en África, los millones de hombres y mujeres que sufren la explotación laboral y sexual, con esas miradas perdidas de quienes son víctimas de la guerra, las mafias, las hambrunas, los desastres naturales.
Y si ellos han muerto, no es porque Dios no se cuide de ellos, sino porque ni tú ni yo hemos sido instrumentos de amor en manos de Dios para darles el pan y el vestido que necesitaban. Así lo denunciaba la Madre Teresa de Calcuta.
Rezamos: “me enseñes a compartir el pan de la amistad”, pero ¿realmente estamos dispuestos a compartirlo con el inmigrante rechazado por todos, con el niño diferente a los demás, con el excluido?
Decimotercera estación: Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su santísima Madre
Del evangelio de San Lucas:
He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra (Lc 1,38).
María acogió a Cristo muerto, un Dios que nada le ofrecía, ni siquiera una mirada de afecto, un cuerpo frío al que la Madre trataba de dar calor y todo porque un día, con otras palabras dijo Sí a Dios y se identificó con los esclavos, los que nada tienen.
El amor no tiene límites para los cristianos. También nosotros como María hemos sido llamados a acoger a todos.
María sigue siendo modelo de junior, ella nos conduce a Cristo, un Cristo que no es sólo juego y canto, sino también silencio, el silencio de quienes mueren sin que nadie llore su muerte.
Decimocuarta estación: Jesús es puesto en el sepulcro
De la carta a los Romanos:
Injertados en Cristo y partícipes de su muerte, hemos de compartir también su resurrección (Rm 6,5).
Fue el sí de Dios a Cristo y en Él a cuantos mueren ante la indiferencia de los que han puesto su corazón en el bienestar. Todo tiene sentido desde la Resurrección.
Un día nosotros resucitaremos y Dios nos preguntará si fuimos capaces de reconocerle en el hambriento, el desnudo, el inmigrante,...
Morir para que los otros vivan, ese es nuestro camino. Morir para que los niños tengan unos valores diferentes, resumidos en el lema, la ley, la oración y los principios de vida, morir para que resuciten los que no cuentan para la sociedad pero son los preferidos por Cristo, pues con ellos se identificó en la cruz.
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos Que por tu santa cruz nos redimiste.
Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por Jesucristo.
JÓVENES EJEMPLARES:
SAN PANCRACIO (12 Mayo)
Nos encontramos en el siglo IV, marcado en sus comienzos por las terribles persecuciones a los cristianos. Es en Frigia donde nace nuestro santo, hijo de padres no cristianos, pronto queda huérfano, marchando a Roma con su tutor.
Es en esta ciudad encantadora y llena de luz donde destellaban con una luz cegadora los mártires, es decir, los cristianos que dejando padre, madre, esposa e hijos, derramaban su sangre en el Coliseo y Circo. Aquel niño quedó impactado por la fortaleza de los cristianos, por una religión en la que quienes la practicaban preferían más ser fieles a ella que la propia vida. Y así comenzó a conocer el Evangelio y a descubrir el amor que Jesucristo tenía a todos los hombres y mujeres, especialmente a sus discípulos los cristianos.
Cautivado por Cristo pidió el bautismo y con él entró en el via crucis recorrido por sus hermanos. Pronto fue detenido y condenado a morir decapitado. El joven fue llevado a un camino de gratos recuerdos para quienes vivimos la peregrinación a Roma. En aquella calle, la via Aurelia, donde nosotros descansábamos, siglos atrás, un joven de catorce años derramó su sangre un 12 de Mayo, recibiendo se`pultura en el cementerio cercano.
Fue a partir del siglo IV cuando el pueblo comenzó a darle culto como mártir. El Papa Símaco le dedicó una basílica a principios del siglo VI y su culto se extendió por todo el mundo cristiano, multiplicándose los patronazgos sobre grupos de personas, profesiones o circunstancias.
jueves, 11 de marzo de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
Nº 33. 7 de Marzo de 2010
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Éxodo 3, l-8a. 13-15En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios.El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.Moisés se dijo:—«Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.»Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:—«Moisés, Moisés.»Respondió él:—«Aquí estoy.»Dijo Dios:—«No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.»Y añadió:—«Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.»Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios. El Señor le dijo:—«He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel.»Moisés replicó a Dios:—«Mira, yo iré a los israelitas y les diré:“El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros.” Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?»Dios dijo a Moisés:—«“Soy el que soy”; esto dirás a los israelitas: “‘Yo-soy’ me envía .a vosotros”.»Dios añadió:—«Esto dirás a los israelitas: “Yahvé (Él-es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación .»Palabra de Dios.
MEDITACIÓN
Este domingo la primera lectura nos presenta la vocación de Moisés, quien sube al Monte Horeb o Sinaí, contempla la zarza ardiendo, signo con el que Dios le llama, ante él se quita las sandalias y oculta su rostro, pues la Absoluta Trascendencia de Dios impide al hombre poder contemplarle. El Señor se identifica con la historia de Israel y con su presente, es el Dios de los padres del pueblo oprimido, enviando a Moisés para que despuerte la conciencia de este pueblo, se convierta a Dios y se deje guiar por Él a una tierra de libertad y dignidad. Moisés se resiste, pero las limitaciones humanas (tartamudez) no son obstáculo para que Dios haga de él quien libere de la esclavitud al pueblo y lo guíe a la Tierra que mana leche y miel.
Así la lectura ilumina la campaña de este año, centrada en el compromiso con la sociedad y el lema “la ciutat s’omplí d’alegria”: nosotros hemos sido llamados por Dios en el Sinaí, es decir, la experiencia de fe vivida en la Iglesia, a pesar de nuestras limitaciones, para liberarnos, con el poder de Cristo, a nosotros mismos y a nuestra sociedad de las esclavitudes modernas y conducirla a la “civilización del amor”, la “cultura de la vida”, llenando el corazón de todos los que nos rodean de la alegría que brota de la experiencia pascual. Un buen momento, pues, para recordar las experiencias de Dios y para sentirnos llamados a luchar contra las esclavitudes de nuestro tiempo, con el entusiasmo propio de los jóvenes.
SALMO
Salmo responsorial Sal 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 11 (R/.: 8a)R/. El Señor es compasivo y misericordioso.Bendice, alma mía, al Señor,y todo mi ser a su santo nombre.Bendice, alma mía, al Señor,y no olvides sus beneficios. R/.Él perdona todas tus culpasy cura todas tus enfermedades;él rescata tu vida de la fosay te colma de gracia y de ternura. R/.El Señor hace justiciay defiende a todos los oprimidos;enseñó sus caminos a Moisésy sus hazañas a los hijos de Israel. R/.El Señor es compasivo y misericordioso,lento a la ira y rico en clemencia;como se levanta el cielo sobre la tierra,se levanta su bondad sobre sus fieles. R/.
MEDITACIÓN
Con Israel: nos encontramos ante un himno que proclama el amor de Dios, el Dios de la Alianza, que pactó con Moisés y el Pueblo de Israel. En él descubrimos a un pecador que sube al templo para ofrecer un sacrificio de acción de gracias por haber sido perdonado. Así en el texto descubrimos a un Dios muy alejado del que imaginamos presenta el Antiguo Testamento. Pues frecuentemente creemos en el Dios del Antiguo Testamento Juez y Castigador, frente al Dios del Nuevo Testamento, Padre y Misericordioso. Meditando este salmo nos encontramos con la verdad, es el mismo rostro de Dios el que presenta el Antiguo y el Nuevo Testamento. La última estrofa es un retrato luminoso del Dios compasivo y misericordioso que liberó a Israel de la opresión egipcia.
Con Jesús: sustituyamos la palabra “Dios” por el término con que Jesús llama a Yahvé, “Padre” y recémoslo situándonos en los personajes presentados por los evangelio: el hijo pródigo, Mateo, Zaqueo, la adúltera, el buen ladrón, los publícanos y pecadores,... Jesús fue el instrumento del Padre para que ellos descubrieran su rostro. Después de cada experiencia de perdón que ellos vivieron, este fue el salmo que bien podrían haber brotado de sus labios.
Con nuestro tiempo: es la debilidad del hombre el que lejos a traer la cólera divina, como un pararrayos atrae el amor. El hombre de hoy y de siempre necesita sentirse amado por Dios en su fragilidad. Frente una sociedad cada vez más competitiva y exigente, en la que el clima político está marcado por el enfrentamiento y la tensión constante y la vida social está entrando en un proceso cada vez más judicial, donde ante una desgracia se pide la cabeza de los culpables, en este salmo descubrimos a un Dios que ama, perdona, rescata al hombre y a la mujer de la fosa en la que muchas veces caen a consecuencia del pecado. Es el salmo que necesita el ser humano en estos tiempos, la oración de quienes confían en Dios y lo hacen desde su vida hundida por el sentimiento de culpabilidad, el peso del pecado.
Con los juniors: ¿cómo es tu relación con Dios? ¿eres el educador o educadora perfecto que todo lo hace bien? ¿cómo te has sentido cuando no ha sido así? Este salmo constituye una oración para suscitar en nosotros sentimientos de amor hacia Dios. Es el salmo del educador que experimenta la misericordia del Padre tras descubrir que ha fallado a Dios, al Centro Junior, a su grupo. Y también aquí encontramos el retrato del buen educador. Nuestra Ley Junior es “amamos a los hombres del mundo como Jesús nos ama”. ¿Y cómo nos ama Jesús? : perdonándonos nuestras culpas, curando las enfermedades que nos impiden vivir el estilo de vida junior, rescatándonos de la fosa del pecado, colmándnos de gracia y ternura, siendo compasivo y misericordioso con nosotros, lento a la ira y rico en clemencia. Así nos ama Jesús, luego así debemos amar a los demás. Y así debe ser el educador de cada al equipo de educadores y el equipo juniors.
CARLOS VALLÉS. BUSCO TU ROSTRO.
CONFÍO EN TU MISERICORDIA
«Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades».
Hoy canto tu misericordia, Señor; tu misericordia, que tanto mi alma como mi cuerpo conocen bien. Tú has perdonado mis culpas y has curado mis enfermedades. Tú has vencido al mal en mí, mal que se mostraba como rebelión en mi alma y corrupción en mi cuerpo. Las dos cosas van juntas. Mi ser es uno e indivisible, y todo cuanto hay en mí, cuerpo y alma, reacciona, ante mis decisiones y mis actos, con dolor o con gozo físico y moral a lo largo del camino de mis días.
Sobre todo ese ser mío se ha extendido ahora tu mano que cura, Señor, con gesto de perdón y de gracia que restaura mi vida y revitaliza mi cuerpo. Hasta mis huesos se alegran cuando siento la presencia de tu bendición en el fondo de mi ser. Gracias, Señor, por tu infinita bondad.
«Como se levanta el cielo sobre la tierra, así se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos; como un padre siente ternura por sus hijos, así siente el Señor ternura por sus fieles, porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro».
Tú conoces mis flaquezas, porque tú eres quien me has hecho. He fallado muchas veces, y seguiré fallando. Y mi cuerpo reflejará los fallos de mi alma en las averías de sus funciones. Espero que tu misericordia me visite de nuevo, Señor, y sanes mi cuerpo y mi alma como siempre lo has hecho y lo volverás a hacer, porque nunca fallas a los que te aman.
«Él rescata, alma mía, tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura; él sacia de bienes tus anhelos, y como un águila se renueva tu juventud».
Mi vida es vuelo de águila sobre los horizontes de tu gracia. Firme y decidido, sublime y mayestático. Siento que se renueva mi juventud y se afirma mi fortaleza. El cielo entero es mío, porque es tuyo en primer término, y ahora me lo das a mí en mi vuelo. Mi juventud surge en mis venas mientras oteo el mundo con serena alegría y recatado orgullo. ¡Qué grande eres, Señor, que has creado todo esto y a mí con ello! Te bendigo para siempre con todo el agradecimiento de mi alma.
«Bendice, alma mía, al Señor».
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 1-6. 10-12No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron aquellos.No protestéis, como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador.Todo esto les sucedía como un ejemplo y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga.Palabra de Dios
MEDITACIÓN
El fragmento de este domingo es una lectura cristiana de lo que ocurrió en el éxodo. Así recuerda este acontecimiento, indicando a través de la expresión “nuestros padres” la estrecha relación entre el Pueblo de Israel y la Iglesia de Cristo. Y para ello evoca los siguientes elementos, relacionándolos con la situación de los cristianos: la nube simbolizaba a Dios que acompañaba a su pueblo por el desierto, también Dios nos acompaña a nosotros mediante el Espíritu o nube que descendió sobre María (Lc 1, 35) y sobre la Iglesia en la ascensión (Hch 1, 9). El mar Rojo es el símbolo de la salida de la esclavitud, pues habiendo perecido los perseguidores el pueblo entra en el desierto, al igual que en nosotros cuando por el bautismo cruzamos el mar, fueron sepultados los pecados. En el desierto Dios sació el hambre y la sed del pueblo mediante el maná y el agua de la fuente de Meribá. En nuestra vida Dios sacia nuestra hambre y nuestra sed mediante Cristo, de quien brotan los sacramentos y, en la eucaristía es nuestro alimento.
EVANGELIO
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 1-9En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:— «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»Y les dijo esta parábola:— «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.Dijo entonces al viñador:“Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?”Pero el viñador contestó:“Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas”.»Palabra del Señor.MEDITACIÓN
La Cuaresma tiene tres partes: los Domingos I y II, los Domingos II, IV y V y la Semana Santa. En la primera el evangelio, todos los años nos presenta las tentaciones y la transfiguración y la segunda cambia dependiendo del año o ciclo (A, B y C).
Así en este año o ciclo C la temática de los tres domingos es penitencial, llamándonos a la conversión y presentándonos la paciencia Dios hacia el hombre y la mujer, personificados en la higuera, el hijo pródigo y la adúltera.
De este modo el evangelio de hoy constituye una llamada a la conversión, cuyo acicate es la imprevisibilidad de la muerte, ésta nos puede alcanzar al igual que sobrevino a los galileos condenados a muerte por Pilato y a los dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé.
En la segunda parte del texto nos presenta la parábola de la higuera. Ésta representaba al pueblo de Israel, tras tres intentos por encontrar frutos, sigue sin ofrecerlos. Tres es el número de la desesperanza, si a la tercera no “va la vencida” ya no hay nada que hacer y son los años de vida pública de Jesús. Pero es él, el viñandor, quien pide al Padre una nueva oportunidad. Él es quien cuida de la higuera de nuestra vida, cavando la dureza de nuestro corazón con el arado de la cruz y abonándolo con el Evangelio, la eucaristía y el sacramento del perdón.
Así pues Dios sigue teniendo paciencia, pero aunque decimos que su amor es infinito, esta tiene un límite y caducidad. Jesús nos lo ha dejado muy claro: al final sino damos fruto, sabemos lo que el viñador hará.
EL EVANGELIO COMENTADO POR LOS SANTOS PADRES
[Tres años] esto se dice respecto a las tres cautividades que pasaron los judíos como castigo, pero no se enmendaron. La higuera es figura de la sinagoga. El Señor buscó en ella frutos de fe, pero ella no tenía nada que dar... Pasó tres años entre ellos para hacerles ver que era el Salvador. Y cuando quiso arrancar la higuera, sucedió lo mismo que anterioriormente entre el Padre y Moisés: “déjame que destruya a este pueblo” (Ex 32,10). El Padre dio una oportunidad a Moisés para que intercediera mediante la oración. Lo mismo sucede aquí. Dijo el viñador que Él quería arrancar la higuera; el viñador intercedió y el que es misericordioso mostró su mansedumbre; si al año siguiente no daba frutos, la arrancaría. El viñador no se atrincheró en la venganza, como Moisés que, después de haber intercedido y haber sido escuchado dijo: “Porque está cerca el día de su ruina y su destino se precipita” (Ex 32,34)
Efrén de Nisibi.
Este árbol es el género humano. El Señor lo visita en la época de los patriarcas: el primer año, por así decir. Lo visitó en la época de la ley y los profetas: el segundo año. He aquí que amanece el tercer año; casi debió ser cortado ya, pero el misericordioso intercede ante el misericordioso. Quien quería mostrarse misericordioso, él mismo se presentó como intercesor. Dejémoslo, dijo, todavía este año. Cavemos a su alrededor –la fosa es signo de humildad-, y echemos un cesto de estiércol, por si da fruto.
Agustín.
Nosotros afirmamos lo siguiente: los israelitas, después de la crucifixión de nuestro Salvador, fueron condenados a caer en las miserias que merecían, Jerusalén sería capturada y sus habitantes muertos por la espada enemiga; sus casas serían quemadas con fuego, e incluso el Templo de Dios destruido. Es probable que Jesús esté comparando la sinagoga de los judíos con la higuera. La sagrada Escritura también los compara con variadas plantas: la vid, el olivo e incluso con un bosque.
Cirilo de Alejandría
Si alguien dijese que el viñador es el Hijo, su punto de vista tendría una razón a su favor. Él es nuestro abogado ante el Padre, nuestro defensor y el jardinero de nuestras almas. Poda constantemente todo aquello que es dañino y nos colma de semillas racionales y santas, para que podamos ofrecerle los frutos.
Beda.
La Biblia comentada por los Padres de la Iglesia. Nuevo Testamento. 3. Evangelio según san Lucas. Ciudad Nueva
ORACIÓN DESDE LA METODOLOGÍA JUNIOR.-
Experiencia:
A lo largo del día, especialmente cuando nos levantamos o mientras comemos y cenamos, al conectar el televisor, la radio o el ordenador, descubrimos situaciones dramáticas a las que son sometidos cientos de personas: desastres naturales en los países más pobres, guerras, secuestros, matanzas, violaciones, maltrato, racismo,... Mientras nosotros permanecemos impasibles. Y si nos adentramos en nuestra vida, también podríamos llenar de contenido el informativo. Es verdad que no matamos, ni robamos, pero, ¿cuántas veces pasa el día sin haber hecho nada por los demás? ¿en cuantos momentos vegetamos en vez de vivir? ¿cuándo fue la última vez que nos miramos a fondo y tratamos de cambiar aspectos concretos de nuestra vida?
Reflexión:
¿Qué hace Dios para combatir el dolor humano, la insolidaridad, el clamor de los pobres? En la primera lectura y en el evangelio encontramos la respuesta. Dios escucha el llanto del pueblo oprimido, llama a Moisés, está con Él y le envía a realizar una misión humanamente imposible: liberar al pueblo de la esclavitud y conducirlo por el desierto a la tierra que mana leche y miel. En este curso 2009-10 la campaña junior versa sobre el compromiso con la sociedad, es decir, también a nosotros Dios nos llama a transformar el mundo, a combatir la pasividad ante la misieria de los países del sur, a defender a los que no cuentan en la sociedad, a ser apóstoles de la cultura de la vida y luchar contra el aborto, la eutanasia y la muerte de quienes sufren la exclusión. Como Moisés nos sentimos incapaces, también tartamudeamos, es decir, nuestras palabras son vacilantes y carentes de convicción. ¿Dónde encontró Moisés la fuerza? ¿En qué nos parecemos a Él? Por otra parte el problema no se encuentra fuera de nosotros, pues somos esa higuera estéril a la que Jesús ha cuidado desde el bautismo, regándola con el agua de la catequesis de comunión y confirmación y del movimiento junior. Sin embargo, ¿en qué nos asemejamos a esta higuera? ¿realmente estamos dando frutos? Escuchemos lo que le dice el jardinero al dueño del árbol, sintámonos ser nosotros esa higuera que está allí, a punto de ser arrancada, temblemos pensando en nuestro destino y respiremos al dueño aceptar la propuesta del jardinero.
Compromiso.
Trazarnos un plan de vida en el que tengamos presente la formación, la participación activa en las actividades del centro junior y la zona, la asistencia a la misa y frecuencia del sacramento del perdón, la vida de oración, el testimonio cristiano y la responsabilidad de cada a nosotros mismos y los demás. Procurando estar vigilantes.
Celebración:
Reza la oración que hay más abajo.
ORACIÓN AL COMIENZO DE LA REUNIÓN
EXPERIENCIA:
Elementos presentes siempre en las oraciones: cruz de San Damián (Togo), icono de la Virgen María y cartel.
Signo de esta semana: el cartel del día del seminario, una estampa del Santo Cura de Ars, un dibujo con la silueta de un sacerdote.
Preparación: introducimos la oración presentándoles el Día del Seminario, la intención de este tiemp (pedir para que el Señor llame a jóvenes dispuestos a ser personas-para-los-demás-en-las-parroquias y rezar por los sacerdotes).
Proclamación del Evangelio: leemos el Evangelio del domingo. Podemos proyectar el powerpoint de las benedictinas de Montserrat.
REFLEXIÓN:
Interiorización : en el evangelio hemos escuchado como el viñador intercede ante el dueño de la viña, evitando así la arranque. Descubrimos en él a los consiliarios, ellos son los que se desviven por el Centro Junior, lo riegan con la predicación, los sacramentos, la formación, los consejos que nos dan. Nuestro Centro Junior es la higuera que él cuida aunque no de los frutos que desearía (seamos sinceros, quizás la lectura fuerce la realidad, pero cuantas veces al consiliario le gustaría fuésemos de otro modo), porque la ama, pensemos en los momentos en los que así nos lo ha manifestado, nos ha defendido ante quienes en la parroquia nos criticaban, ha creído en nosotros, ha peleado para que viniesen muchos niños a la convivencia y al campamento.
COMPROMISO:
Gesto: en el dibujo escribimos lo que el consiliario hace por nosotros con las manos (nos ofrece la eucaristía, nos perdona los pecados, nos ayuda a montar las mesas en la convivencia, a servir la comida,...), con los pies (camina con nosotros en la marcha, nos acompaña en los encuentros de zona, juega con los niños, visita a los juniors que están enfermos,...), con la cabeza (lee y se prepara las sesiones de formación, nos ayuda a organizar la convivencia, el campamento, los juegos,..., nos comprende, nos escucha, nos mira con amor, se rie con nosotros, nos aconseja, después de la reunión en el campamento se queda con nosotros un rato a charlar,...) y con el corazón. Aquí escribimos nuestros nombres, porque en el corazón del consiliario siempre estamos nosotros, por quienes ha renunciado a formar un hogar, somos su hogar, las personas que Cristo le ha ofrecido para que ame con un amor total.
Oración final: pedimos por nuestro consiliario, de forma espontánea lo que deseamos (p.ej.: pueda estar más tiempo con nosotros,...) o rezamos la oración.
GUIÓN CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA.
Monición de entrada.-
Estamos ya en el tercer domingo de cuaresma, casi a mitad de estos días que dedicamos a intentar cambiar. Pero, ¿lo estamos haciendo? Porque a veces nos pasa que sólo pensamos en nuestros problemas y nos olvidamos de los demás, como le pasó a Moisés antes de encontrarse con Dios en el Monte Horeb.
Sin embargo hay personas que sí les preocupan los demás, son jóvenes como todos los jóvenes, que les gusta divertirse y pasárselo bien, pero que además quieren ser sacerdotes y ayudar a las personas, especialmente a las que están tristes. Ellos estudian en el seminario, por eso vamos a tenerlos muy presentes y a rezar por quienes un día, pueden estar aquí, como está N., nuestro sacerdote, amándonos con todo su corazón.
[Si hay seminarista]:
Y de manera especial rezamos por N. , seminarista que ha venido a acompañarnos en esta misa de los niños y a decirnos unas palabras. Esperamos que te encuentres muy bien entre nosotros y que un día seas sacerdote y vengas a celebrarnos una misa.
Acto penitencial.-
Por que no cuidamos la belleza del corazón. Señor, ten piedad.
Un niño presenta una pastilla de jabón.
Porque a veces nos complicamos la vida. Cristo, ten piedad.
Un niño presenta una cuerda con muchos nudos..
Porque muchas veces sólo pensamos en nosotros. Señor, ten piedad.
Un niño presenta una caja de cartón totalmente cerrada con un rotulo: YO, YO.
Monición Primera lectura.-
En la primera lectura escucharemos como Dios se fijó en un pueblo que era esclavo de los egipcios y como se apareció a Moisés y le mandó que los liberase.
Monición Segunda lectura.-
En la segunda lectura san Pablo nos dirá que tenemos que ser obedientes a lo que Dios nos pide.
Monición evangelio.-
Hola amigos y amigas. Hoy Jesús nos va a contar una parábola, es decir, un cuento que tiene una enseñanza. En ella nos hablará de una higuera que no había manera de que diese higos y como él, a pesar de eso, lo intentó de nuevo, esperando que diese fruto.
Homilía.-
En la homilía si seguimos el material de CCS, esta semana colocamos la rama con la frase: Éste es mi hijo amado. ¡Escuchadle!
Colocamos un panel con el dibujo de un sacerdote y en él pegado un gran corazón y les preguntamos a los niños que hace el sacerdote con las manos, los pies y la cabeza. A continuación les preguntamos que es lo que hay en su corazón y quienes se encuentran en él. Les pedimos escriban el nombre de Jesús y al lado los suyos.
Si hay seminarista bien él les habla, bien le preguntan.
Peticiones.-
Por los que formamos la Iglesia, para que nos esforcemos en mostrar a Dios bueno. Roguemos al Señor.
Por nuestro Seminario Diocesano, para que los seminaristas y formadores sean una auténtica familia donde vivan las enseñanzas de Jesús. Roguemos al Señor.
Por las vocaciones, para que más niños, adolescentes y jóvenes escuchen la llamada de Dios y quieran ser sacerdotes. Roguemos al Señor.
Por las familias cristianas, para que en ellas surjan vocaciones. Roguemos al Señor.
Por los sacerdotes para que sean buenos pastores, que amen mucho a Dios y a las parroquias donde el obispo les envía. Roguemos al Señor.
Por nuestro párroco N. [y vicario N.] para que Dios les ayude a ser buenos sacerdotes. Roguemos al Señor.
[Si hay seminarista] Por N. , para que sea un buen seminarista y Dios le ayude a descubrir el camino que él desea. Roguemos al Señor.
Por nosotros, para que nos esforcemos en vivir las enseñanzas de Jesús. Roguemos al Señor.
Ofrendas.-
Jesús te ofrecemos este libro [diurnal], con el que rezan todos días los seminaristas y sacerdotes.
Jesús te ofrecemos este agua, desde nuestro deseo de dejar que tú riegues y cuides nuestro corazón.
Jesús te ofrecemos el pan y el vino, ellos son el alimento con que tú nos cuidas.
Oración final.-
Jesús, Buen Pastor,
que has querido guiarnos
mediante los sacerdotes.
¡Gracias por este regalo!
Te pedimos por ellos,
cuídalos y ayúdales a ser fieles.
Te pedimos también
por los seminaristas,
que sean disponibles y generosos
para dejarse moldear por tí.
EL EVANGELIO REPRESENTADO CON NIÑOS
* PERSONAJES: JESÚS. Ocho JUDÍOS o judías. Viñador. Amo de la viña.
* MATERIALES NECESARIOS: Música suave. Banqueta.
* ESCENIFICACIÓN: (Música suave. En un extremo del presbiterio o escenario está JESÚS, sentado en un banqueta y rodeado de los ocho JUDÍOS o judías, que pueden permanecer de pie o sentados, pero siempre formando un grupo que actúa con naturalidad. Al hablar, cesa la música.)
JESÚS: (Lento y expresivo.) Amigos, no debéis juzgar nunca a nadie. El que juzga, suele equivocarse casi siempre.
JUDÍO 1: Yo no olvido tus palabras, JESÚS: "No hay que ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el nuestro".
JESÚS: Me alegra que lo recuerdes. El que juzga a los demás, no les ama...
JUDÍO 3: (Interrumpe contento.) Y lo más importante es el amor. ¡Me lo sé de carretilla!
JUDÍO 4: Pues si lo sabes y no lo practicas, ¡vaya una gracia! (El JUDÍO 3 le saca la lengua o hace cualquier otro gesto para manifestar su enfado al JUDÍO 4.)
JUDÍO 5: Es que eso de querer a todo el mundo, ¡tiene tela marinera! (Por el pasillo central y los laterales, entran corriendo tres JUDÍOS más. Antes de llegar al lado de JESÚS, comienzan a hablar aceleradamente.)
JUDÍO 6: ¡Maestro, Maestro, Pilato ha mandado degollar a un grupo de galileos!
JUDÍO 7: Es verdad, JESÚS, estaban ofreciendo el sacrificio de la tarde, y llegó un grupo de soldados ... ¡y les cortó el cuello a todos!
JUDÍO 8: (Radical.) ¡Dios los ha castigado por sus pecados!
JUDÍO 1: (Disiente.) ¡No puede ser, estaban ofreciendo un sacrificio!
JUDÍO 2: (Encontrando el motivo.) Pues estarán pagando la culpa de sus padres.
JESÚS: ¿Pensáis que esos galileos son más malos porque acabaron así?
TODOS: ¡Claro!
JESÚS: (Tajante.) Pues estáis muy equivocados.
TODOS:(Sorprendidos.) ¿Sííí? ¿De verdad?
JUDÍO 3: Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé... )Tampoco habían hecho nada malo?
JESÚS: (Categórico.) No eran peores que los demás. Todos tenéis que convertiros y mejorar en algo. (Se pone en pie.) Os lo explicaré con una parábola. Sentaos y escuchad.
JUDÍO 4: (Contento.) ¡Qué bien, a mí me gustan mucho las parábolas! (Cuando todos se han sentado, JESÚS comienza la narración.)
JESÚS: Érase una vez un hombre que tenía una higuera plantada en su viña y fue a ver si ya habían nacido los higos... (Música suave. Por el extremo opuesto al grupo de JESÚS, aparecen el amo y el viñador. Música de fondo.)
AMO: Amigo, te encargué cuidaras mi viña y también la higuera.
VIÑADOR: Eso hago, Señor.
AMO: Ya lo sé. Pero llevo tres años viniendo a buscar higos y nunca encuentro. Así que creo debes cortar la higuera, no sirve para nada.
VIÑADOR: Señor, déjala todavía este año. Yo cavaré alrededor, la abonaré, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.
JESÚS: (Va hacia el PÚBLICO. Fuerte y lento.) Esforzaos por dar frutos de buenas obras, ahora que todavía estáis a tiempo.
ORACIÓN
Jesús, Buen Pastor,
que has querido guiar el movimiento junior
mediante el ministerio de los sacerdotes,
consiliarios de nuestros centros:
¡gracias por el regalo de nuestro consiliario N.
Te pedimos por él,
por los consiliarios de Juniors moviment diocesà,
y por todos los sacerdotes:
cuídalos y concédeles ser fieles.
Que sepan participar activamente en el centro
y contribuyan a alimentar nuestra vida espiritual
y nuestra misión evangelizadora,
mediante la celebración de los sacramentos,
especialmente la Eucaristía y el Perdón,
valorando los carismas de cada uno de nosotros,
los niños y educadores que formamos el movimiento
y potenciando nuestras cualidades.
Ayúdale a ser educador en la fe,
mediante la relación personal y continua
con cada uno de nosotros,
y el acompañamiento
en el crecimiento humano y espiritual,
ayudándonos a discernir nuestra vocación.
Que él sea para nosotros un auténtico y fiel:
maestro de oración,
maestro de fe,
animador de la liturgia,
vínculo y promotor de comunión eclesial,
animador y educador de las vocaciones cristianas,
animador de la misión,
acompañante espiritual
y amigo cercano.
Te lo pedimos por medio de tu Hijo Jesucristo
y de Santa María de los Juniors,
Madre y Educadora nuestra.
Oración inspirada en el libro Rasgos de Identidad, pg. 33-34
VIA CRUCIS JUNIOR: COMPROMETIDOS CON LAS VOCACIONES
Primera estación: Jesús condenado a muerte
Del evangelio de S. Mateo:
“En aquel tiempo dijeron los sumos sacerdotes y el Sanedrín: ¿qué os parece? Es reo de muerte (Mt 26,66).
Jesús asume su condición de profeta. Ha sido llamado a dar testimonio de la verdad y como los profetas es condenado a no ser escuchado, a la exclusión.
La vocación es decir sí a Cristo, aceptar correr la suerte de Jesús, actuando como él, sin miedo a ser rechazado.¿Estoy dispuesto a ello?
Ser junior es acoger la llamada de Cristo que invita a trabajar en la tarea de anunciarle y proclamar el Evangelio, en toda sus consecuencias.
Segunda estación: Jesús con la cruz a cuestas
Del evangelio de S. Juan:
“Al entregarlo Pilato, se hicieron cargo de Jesús, que llevando a hombros su propia cruz, salió de la ciudad hacia un lugar llamado la Calavera, en hebreo Gólgota” (Jn 19, 17).
Decir sí siempre es asumir la cruz que conlleva y Cristo cargó con la propia, porque la obediencia al Padre es siempre asumir el peso de muchos “noes”, no a si mismo, no al poder, no al tener libertad, paz, bienestar.
Es más rentable vivir para uno mismo, dejar a los otros con sus problemas, por eso, son muchos los llamados y pocos los que escuchan la voz de un Dios que invita a seguirle en la entrega a los demás.
“Por el camino que tú me marques”, rezamos en la oración junior y ese camino es con la cruz, la que conlleva el estilo de vida que responde al evangelio.
Tercera estación: Jesús cae por primera vez bajo la cruz
Del Evangelio de S. Mateo:
“Mi alma está triste hasta la muerte... y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba” (Mt 26,37).
Jesús cae. Al entusiasmo del primer momento, abrazándose a la cruz, feliz porque el “hágase tu voluntad” es una realidad, sucede el cansancio, la caída.
También en la vida del seminarista, el sacerdote, el consagrado y el cristiano comprometido hay una primera caída que abre el camino a otra segunda y a otras muchas caídas: el primer desánimo, el primer desengaño, la primera irresponsabilidad,... nos abre los ojos a la dura realidad de una vida-para-los-demás.
El primer desánimo, el primer fracaso, forma parte de la vida del educador.
Cuarta estación: Jesús encuentra a su santísima Madre
Del Evangelio de S. Lucas:
“Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: Y a ti misma, una espada te atravesará el alma, a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones” (Lc 2, 34-35)
Esta sólo, completamente sola. Bueno, completamente solo, no; está María, su Madre. Ella le sigue de cerca y las miradas se cruzan. Hay alguien que cree en su proyecto de vida.
No estamos solos en el seguimiento de Jesús. Ella siempre está ahí. En los momentos en los que seguirle es una pesada cuesta arriba, cerremos los ojos y sintamos su presencia, la mirada de María.
María forma parte del movimiento junior, el educador descubre en ella el modelo de seguimiento de Cristo.
Quinta estación: Jesús es ayudado por el Cireneo a llevar la cruz
Del Evangelista San Lucas.
“Cuando le llevaban, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que regresaba del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús” (Lc 23,26).
En el camino un hombre sale al encuentro de Cristo y le ayuda a llevar la cruz y Jesús acepta, se deja ayudar y acompañar en la llamada a cumplir la voluntad del Padre.
También en nuestra vocación siempre encontramos personas dispuestas a escucharnos, a cargar con nuestras preocupaciones, dudas, titubeos, sacerdotes que nos acompañan.
En nuestra vida como educadores el consiliario forma parte de ella, es el sacerdote que nos acompaña en el camino del seguimiento de Cristo y quien nos ayuda a discernir la propia vocación.
Sexta estación: La Verónica enjuga el rostro a Jesús
Del salmista:
“Mi alma tiene sed del Dios vivo... ¿Cuándo llegaré a ver el rostro de Dios?” (Sal 63,2).
Una mujer surge en el camino, ella no sólo enjuga el rostro de Jesús, en su propio rostro se refleja Cristo, es discípula del Maestro, la que da testimonio de Él, sin miedo a contaminarse con su sangre, sin miedo al qué dirán.
Nosotros muchas veces hacemos lo contrario, no da vergüenza decir que somos cristianos, que vivimos nuestra vocación, nuestra opción por Cristo.
¿Cuántas veces hemos sido cobardes? ¿Cuántas veces no hemos defendido a Cristo cuando se burlaban de él o de la Iglesia?
Séptima estación: Jesús cae por segunda vez
Del profeta Isaías:
Aunque nosotros lo creíamos castigado, herido por Dios y humillado. Eran nuestros dolores los que lo traspasaban y nuestras culpas las que lo trituraban (Is 53, 4).
Su vocación fue probada, era el Hijo amado del Padre, pero aprendió sufriendo a obedecer. Cayendo una y otra vez aprendió a ser Hijo amado, apoyándose solo en el Padre.
Pecar, confesar, pecar, confesar,... y nos desanimamos. Esto no es para nosotros. Cuando caemos descubrimos que estamos a la misma altura que quienes han ignorado la llamada de Dios, pero no es así. Nosotros caemos como todos, pero miramos a lo Alto, nos levantamos sabiendo que Dios nos tiende la mano y volveremos a caer y Él volverá a levantarnos.
¿Cuál es la diferencia entre un joven junior y uno que no lo es? Ambos caen, pero uno siente la presencia de Dios y se levanta, el otro es feliz sumergido en el cieno del pecado.
Octava estación: Jesús amonesta a las mujeres de Jerusalén
Del Evangelio de S. Lucas:
“Lo seguía una gran multitud de pueblo y de mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él” (Lc 23,27).
Lloraban porque le veían cargando con la cruz, asumiendo hasta las últimas consecuencias el Reino de Dios, lloraban por Él y Él les responde: llorad por vosotras y vuestros hijos, por quienes preferís vivir al margen de Dios, sin optar por quienes ha optado el Padre, los últimos, los marginados.
Muchos a nuestro alrededor lloran al ver las dificultades con las que nos encontramos en el seguimiento de Cristo, lloran la muerte de los misioneros, de quienes han hecho de su vida una existencia para Dios y para los demás. Y deberían llorar por ellos mismos, pues viven para sí, vida condenada a la nada.
Y se lamentan de los problemas que tenemos, ¿para qué sigues a Jesús en el Junior? Ya te lo decíamos, eso te iba a traer preocupaciones y momentos amargos. Son como esas mujeres, al margen de todo, sin implicar su vida en acciones en favor de la sociedad.
Novena estación: Jesús cae por tercera vez bajo la cruz
Del evangelio de S. Mateo:
“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11, 28).
Para cargar con el cansancio de los demás, hay que haber experimentado ese mismo cansancio. Él comprende nuestras caídas y desalientos, porque Él también lo experimentó, en el peso de su cruz están nuestras cruces.
No somos héroes, somos personas como los demás, que se cansan, se agobian y se desaniman. Precisamente porque caemos somos capaces de escuchar y tender la mano a quienes en el camino de nuestra vida caen y necesitan ayuda.
A veces creemos que la vocación es para personas fabricadas con una carne especial, fuertes, incapaces de caer y desfallecer. No es así, el buen educador no es el junior perfecto, sino el humilde que cae, se levanta y comprende a los educadores, juniors y hasta al consiliario cuando pasa un mal momento y desea abandonar el camino, dejar la cruz en los hombros de otros.
Décima estación: Desnudan a Jesús, y le dan de beber hiel.
Del Evangelio de S. Juan.
“Se repartieron sus vestiduras, echándolas a suerte” (Jn 19, 24)
Despojado de todo poder, pasa a ser uno de tantos, un condenado a muerte, sin más vestido que su cruz, sin más pertenencia que sus tres clavos, sin mayor gloria que la corona de espinas.
Es lo más difícil en la vocación, despojarse del éxito, dejar que los otros se repartan el vestido que hemos tejido durante años con mucho trabajo y esfuerzo y abrazarse al fracaso, a no ser valorado, con las manos vacías.
Es la hiel más amarga. Después de muchas horas restadas a la familia o el ocio y sin embargo sale mal el juego, el campamento o la convivencia. Jesús no es un empresario que exija resultados, paradójicamente a veces sólo nos pide que estemos en su lugar y con su misma actitud.
Undécima estación: Jesús clavado en la cruz
Del evangelista S. Lucas:
“Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 24)
Y Él extiende sus brazos, quiere abrazarnos a todos. Mientras ellos le insultan y clavan su cuerpo al madero, Él, Él los perdona, la mayor muestra de amor, es misericordioso con quienes no lo son con Él.
Este es nuestro reto en la sociedad: mostrar el rostro misericordioso de Dios a quienes no comprenden nuestra vocación y nos crucifican con sus palabras. Ante ellos la mejor defensa es abrir los brazos, abrazarles y perdonarles, como Cristo.
Amar como Jesús nos ama, esa es nuestra vocación como educadores juniors. Frente a la sociedad que responde con violencia, nosotros amamos y perdonamos.
Duodécima estación: Jesús muere en la cruz
Del evangelio de S. Juan:
“Todo está cumplido” (Jn 19,30).
Vino a cumplir la voluntad del Padre y así lo hizo, esa fue su vocación llevada al extremo de la muerte, del darse totalmente al Padre abrazando al mundo.
¿Y nosotros? Ante la cruz ¿cómo actuamos? ¿Podemos decir que estamos cumpliendo su voluntad, viviendo el Evangelio? ¿Caminamos con quienes caminó Cristo? ¿nuestro corazón tiene sus mismos sentimientos? ¿nuestras aspiraciones son las mismas que las de Cristo?
Los juniors cambiaremos el mundo, cantamos. Sí y lo cambiaremos viviendo el estilo de vida junior, resumidos en la Ley, el Lema y los Principios de Vida. Es decir, muriendo a nosotros mismos para que Cristo viva en nosotros. Pero, ¿son palabras o son realidades que están creciendo en nosotros?
Decimotercera estación: Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su santísima Madre
Del Evangelio de San Mateo:
José tomó el cuerpo y lo envolvió en una sábana (Mt 27,57).
María acoge a un crucificado, es capaz de descubrir en este condenado a muerte por Procurador y el Sumo Sacerdote al Hijo de Dios.
Seguir a Cristo nos ha de llevar a acoger al otro, al excluido. La llamada al sacerdocio, la vida religiosa, a ser un cristiano comprometido no es para quedarse en la Iglesia, la meta está en el ser humano, en acoger a aquellos con los que Cristo se identificó, hacerse uno con ellos, como la Madre se hizo uno en el abrazo con el Hijo muerto, excluido.
En el corazón del educador hay unos niños que han de ocupar un lugar especial, con los que se ha de identificar, son los niños enfermos, inmigrantes, marginados, procedentes de familias desestructuradas. Así su vocación será auténtica.
Decimocuarta estación:Jesús es puesto en el sepulcro
Del Evangelio de San Juan.
“En el lugar donde Jesús había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo en el que aún no había sido depositado nadie. Pusieron allí a Jesús” (Jn 19,41).
Sepultado en la tierra, en espera de la gran noche de la Pascua, confiando totalmente en el Padre. Su entrega por los demás, su SI total al Padre no ha quedado frustrado, pero antes tiene que pasar el silencio del sábado y esperar con esperanza.
A veces no vemos frutos, ni en nosotros ni en los demás. Tantos años siguiendo a Cristo, tantas misas, tantas horas de oración, tantas lecturas, tanto escuchar y meditar la Biblia y seguimos igual. Sepultémoslo en Cristo y esperemos, no queramos vivir el Domingo de Pascua sin el Sábado Santo, el Aleluya sin el silencio del descenso a la profundidad.
¡Cuántas veces desearíamos ver recompensados nuestros esfuerzos con el equipo juniors y sin embargo están igual o peor que cuando comenzaron en estilo de vida! Dejemos que la semilla germine, a su tiempo, tengamos paciencia. Nuestra vocación muchas veces es probada con el tiempo aparentemente infructífero del sábado santo. Hemos de aprender tanto de este día.
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos Que por tu santa cruz nos redimiste.
Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por Jesucristo. CUARESMA CON LOS CUARENTA ÚLTIMOS.
Lectura del libro del Éxodo 3, l-8a. 13-15En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios.El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.Moisés se dijo:—«Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.»Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:—«Moisés, Moisés.»Respondió él:—«Aquí estoy.»Dijo Dios:—«No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.»Y añadió:—«Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.»Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios. El Señor le dijo:—«He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel.»Moisés replicó a Dios:—«Mira, yo iré a los israelitas y les diré:“El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros.” Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?»Dios dijo a Moisés:—«“Soy el que soy”; esto dirás a los israelitas: “‘Yo-soy’ me envía .a vosotros”.»Dios añadió:—«Esto dirás a los israelitas: “Yahvé (Él-es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación .»Palabra de Dios.
MEDITACIÓN
Este domingo la primera lectura nos presenta la vocación de Moisés, quien sube al Monte Horeb o Sinaí, contempla la zarza ardiendo, signo con el que Dios le llama, ante él se quita las sandalias y oculta su rostro, pues la Absoluta Trascendencia de Dios impide al hombre poder contemplarle. El Señor se identifica con la historia de Israel y con su presente, es el Dios de los padres del pueblo oprimido, enviando a Moisés para que despuerte la conciencia de este pueblo, se convierta a Dios y se deje guiar por Él a una tierra de libertad y dignidad. Moisés se resiste, pero las limitaciones humanas (tartamudez) no son obstáculo para que Dios haga de él quien libere de la esclavitud al pueblo y lo guíe a la Tierra que mana leche y miel.
Así la lectura ilumina la campaña de este año, centrada en el compromiso con la sociedad y el lema “la ciutat s’omplí d’alegria”: nosotros hemos sido llamados por Dios en el Sinaí, es decir, la experiencia de fe vivida en la Iglesia, a pesar de nuestras limitaciones, para liberarnos, con el poder de Cristo, a nosotros mismos y a nuestra sociedad de las esclavitudes modernas y conducirla a la “civilización del amor”, la “cultura de la vida”, llenando el corazón de todos los que nos rodean de la alegría que brota de la experiencia pascual. Un buen momento, pues, para recordar las experiencias de Dios y para sentirnos llamados a luchar contra las esclavitudes de nuestro tiempo, con el entusiasmo propio de los jóvenes.
SALMO
Salmo responsorial Sal 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 11 (R/.: 8a)R/. El Señor es compasivo y misericordioso.Bendice, alma mía, al Señor,y todo mi ser a su santo nombre.Bendice, alma mía, al Señor,y no olvides sus beneficios. R/.Él perdona todas tus culpasy cura todas tus enfermedades;él rescata tu vida de la fosay te colma de gracia y de ternura. R/.El Señor hace justiciay defiende a todos los oprimidos;enseñó sus caminos a Moisésy sus hazañas a los hijos de Israel. R/.El Señor es compasivo y misericordioso,lento a la ira y rico en clemencia;como se levanta el cielo sobre la tierra,se levanta su bondad sobre sus fieles. R/.
MEDITACIÓN
Con Israel: nos encontramos ante un himno que proclama el amor de Dios, el Dios de la Alianza, que pactó con Moisés y el Pueblo de Israel. En él descubrimos a un pecador que sube al templo para ofrecer un sacrificio de acción de gracias por haber sido perdonado. Así en el texto descubrimos a un Dios muy alejado del que imaginamos presenta el Antiguo Testamento. Pues frecuentemente creemos en el Dios del Antiguo Testamento Juez y Castigador, frente al Dios del Nuevo Testamento, Padre y Misericordioso. Meditando este salmo nos encontramos con la verdad, es el mismo rostro de Dios el que presenta el Antiguo y el Nuevo Testamento. La última estrofa es un retrato luminoso del Dios compasivo y misericordioso que liberó a Israel de la opresión egipcia.
Con Jesús: sustituyamos la palabra “Dios” por el término con que Jesús llama a Yahvé, “Padre” y recémoslo situándonos en los personajes presentados por los evangelio: el hijo pródigo, Mateo, Zaqueo, la adúltera, el buen ladrón, los publícanos y pecadores,... Jesús fue el instrumento del Padre para que ellos descubrieran su rostro. Después de cada experiencia de perdón que ellos vivieron, este fue el salmo que bien podrían haber brotado de sus labios.
Con nuestro tiempo: es la debilidad del hombre el que lejos a traer la cólera divina, como un pararrayos atrae el amor. El hombre de hoy y de siempre necesita sentirse amado por Dios en su fragilidad. Frente una sociedad cada vez más competitiva y exigente, en la que el clima político está marcado por el enfrentamiento y la tensión constante y la vida social está entrando en un proceso cada vez más judicial, donde ante una desgracia se pide la cabeza de los culpables, en este salmo descubrimos a un Dios que ama, perdona, rescata al hombre y a la mujer de la fosa en la que muchas veces caen a consecuencia del pecado. Es el salmo que necesita el ser humano en estos tiempos, la oración de quienes confían en Dios y lo hacen desde su vida hundida por el sentimiento de culpabilidad, el peso del pecado.
Con los juniors: ¿cómo es tu relación con Dios? ¿eres el educador o educadora perfecto que todo lo hace bien? ¿cómo te has sentido cuando no ha sido así? Este salmo constituye una oración para suscitar en nosotros sentimientos de amor hacia Dios. Es el salmo del educador que experimenta la misericordia del Padre tras descubrir que ha fallado a Dios, al Centro Junior, a su grupo. Y también aquí encontramos el retrato del buen educador. Nuestra Ley Junior es “amamos a los hombres del mundo como Jesús nos ama”. ¿Y cómo nos ama Jesús? : perdonándonos nuestras culpas, curando las enfermedades que nos impiden vivir el estilo de vida junior, rescatándonos de la fosa del pecado, colmándnos de gracia y ternura, siendo compasivo y misericordioso con nosotros, lento a la ira y rico en clemencia. Así nos ama Jesús, luego así debemos amar a los demás. Y así debe ser el educador de cada al equipo de educadores y el equipo juniors.
CARLOS VALLÉS. BUSCO TU ROSTRO.
CONFÍO EN TU MISERICORDIA
«Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades».
Hoy canto tu misericordia, Señor; tu misericordia, que tanto mi alma como mi cuerpo conocen bien. Tú has perdonado mis culpas y has curado mis enfermedades. Tú has vencido al mal en mí, mal que se mostraba como rebelión en mi alma y corrupción en mi cuerpo. Las dos cosas van juntas. Mi ser es uno e indivisible, y todo cuanto hay en mí, cuerpo y alma, reacciona, ante mis decisiones y mis actos, con dolor o con gozo físico y moral a lo largo del camino de mis días.
Sobre todo ese ser mío se ha extendido ahora tu mano que cura, Señor, con gesto de perdón y de gracia que restaura mi vida y revitaliza mi cuerpo. Hasta mis huesos se alegran cuando siento la presencia de tu bendición en el fondo de mi ser. Gracias, Señor, por tu infinita bondad.
«Como se levanta el cielo sobre la tierra, así se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos; como un padre siente ternura por sus hijos, así siente el Señor ternura por sus fieles, porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro».
Tú conoces mis flaquezas, porque tú eres quien me has hecho. He fallado muchas veces, y seguiré fallando. Y mi cuerpo reflejará los fallos de mi alma en las averías de sus funciones. Espero que tu misericordia me visite de nuevo, Señor, y sanes mi cuerpo y mi alma como siempre lo has hecho y lo volverás a hacer, porque nunca fallas a los que te aman.
«Él rescata, alma mía, tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura; él sacia de bienes tus anhelos, y como un águila se renueva tu juventud».
Mi vida es vuelo de águila sobre los horizontes de tu gracia. Firme y decidido, sublime y mayestático. Siento que se renueva mi juventud y se afirma mi fortaleza. El cielo entero es mío, porque es tuyo en primer término, y ahora me lo das a mí en mi vuelo. Mi juventud surge en mis venas mientras oteo el mundo con serena alegría y recatado orgullo. ¡Qué grande eres, Señor, que has creado todo esto y a mí con ello! Te bendigo para siempre con todo el agradecimiento de mi alma.
«Bendice, alma mía, al Señor».
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 1-6. 10-12No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron aquellos.No protestéis, como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador.Todo esto les sucedía como un ejemplo y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga.Palabra de Dios
MEDITACIÓN
El fragmento de este domingo es una lectura cristiana de lo que ocurrió en el éxodo. Así recuerda este acontecimiento, indicando a través de la expresión “nuestros padres” la estrecha relación entre el Pueblo de Israel y la Iglesia de Cristo. Y para ello evoca los siguientes elementos, relacionándolos con la situación de los cristianos: la nube simbolizaba a Dios que acompañaba a su pueblo por el desierto, también Dios nos acompaña a nosotros mediante el Espíritu o nube que descendió sobre María (Lc 1, 35) y sobre la Iglesia en la ascensión (Hch 1, 9). El mar Rojo es el símbolo de la salida de la esclavitud, pues habiendo perecido los perseguidores el pueblo entra en el desierto, al igual que en nosotros cuando por el bautismo cruzamos el mar, fueron sepultados los pecados. En el desierto Dios sació el hambre y la sed del pueblo mediante el maná y el agua de la fuente de Meribá. En nuestra vida Dios sacia nuestra hambre y nuestra sed mediante Cristo, de quien brotan los sacramentos y, en la eucaristía es nuestro alimento.
EVANGELIO
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 1-9En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:— «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»Y les dijo esta parábola:— «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.Dijo entonces al viñador:“Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?”Pero el viñador contestó:“Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas”.»Palabra del Señor.MEDITACIÓN
La Cuaresma tiene tres partes: los Domingos I y II, los Domingos II, IV y V y la Semana Santa. En la primera el evangelio, todos los años nos presenta las tentaciones y la transfiguración y la segunda cambia dependiendo del año o ciclo (A, B y C).
Así en este año o ciclo C la temática de los tres domingos es penitencial, llamándonos a la conversión y presentándonos la paciencia Dios hacia el hombre y la mujer, personificados en la higuera, el hijo pródigo y la adúltera.
De este modo el evangelio de hoy constituye una llamada a la conversión, cuyo acicate es la imprevisibilidad de la muerte, ésta nos puede alcanzar al igual que sobrevino a los galileos condenados a muerte por Pilato y a los dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé.
En la segunda parte del texto nos presenta la parábola de la higuera. Ésta representaba al pueblo de Israel, tras tres intentos por encontrar frutos, sigue sin ofrecerlos. Tres es el número de la desesperanza, si a la tercera no “va la vencida” ya no hay nada que hacer y son los años de vida pública de Jesús. Pero es él, el viñandor, quien pide al Padre una nueva oportunidad. Él es quien cuida de la higuera de nuestra vida, cavando la dureza de nuestro corazón con el arado de la cruz y abonándolo con el Evangelio, la eucaristía y el sacramento del perdón.
Así pues Dios sigue teniendo paciencia, pero aunque decimos que su amor es infinito, esta tiene un límite y caducidad. Jesús nos lo ha dejado muy claro: al final sino damos fruto, sabemos lo que el viñador hará.
EL EVANGELIO COMENTADO POR LOS SANTOS PADRES
[Tres años] esto se dice respecto a las tres cautividades que pasaron los judíos como castigo, pero no se enmendaron. La higuera es figura de la sinagoga. El Señor buscó en ella frutos de fe, pero ella no tenía nada que dar... Pasó tres años entre ellos para hacerles ver que era el Salvador. Y cuando quiso arrancar la higuera, sucedió lo mismo que anterioriormente entre el Padre y Moisés: “déjame que destruya a este pueblo” (Ex 32,10). El Padre dio una oportunidad a Moisés para que intercediera mediante la oración. Lo mismo sucede aquí. Dijo el viñador que Él quería arrancar la higuera; el viñador intercedió y el que es misericordioso mostró su mansedumbre; si al año siguiente no daba frutos, la arrancaría. El viñador no se atrincheró en la venganza, como Moisés que, después de haber intercedido y haber sido escuchado dijo: “Porque está cerca el día de su ruina y su destino se precipita” (Ex 32,34)
Efrén de Nisibi.
Este árbol es el género humano. El Señor lo visita en la época de los patriarcas: el primer año, por así decir. Lo visitó en la época de la ley y los profetas: el segundo año. He aquí que amanece el tercer año; casi debió ser cortado ya, pero el misericordioso intercede ante el misericordioso. Quien quería mostrarse misericordioso, él mismo se presentó como intercesor. Dejémoslo, dijo, todavía este año. Cavemos a su alrededor –la fosa es signo de humildad-, y echemos un cesto de estiércol, por si da fruto.
Agustín.
Nosotros afirmamos lo siguiente: los israelitas, después de la crucifixión de nuestro Salvador, fueron condenados a caer en las miserias que merecían, Jerusalén sería capturada y sus habitantes muertos por la espada enemiga; sus casas serían quemadas con fuego, e incluso el Templo de Dios destruido. Es probable que Jesús esté comparando la sinagoga de los judíos con la higuera. La sagrada Escritura también los compara con variadas plantas: la vid, el olivo e incluso con un bosque.
Cirilo de Alejandría
Si alguien dijese que el viñador es el Hijo, su punto de vista tendría una razón a su favor. Él es nuestro abogado ante el Padre, nuestro defensor y el jardinero de nuestras almas. Poda constantemente todo aquello que es dañino y nos colma de semillas racionales y santas, para que podamos ofrecerle los frutos.
Beda.
La Biblia comentada por los Padres de la Iglesia. Nuevo Testamento. 3. Evangelio según san Lucas. Ciudad Nueva
ORACIÓN DESDE LA METODOLOGÍA JUNIOR.-
Experiencia:
A lo largo del día, especialmente cuando nos levantamos o mientras comemos y cenamos, al conectar el televisor, la radio o el ordenador, descubrimos situaciones dramáticas a las que son sometidos cientos de personas: desastres naturales en los países más pobres, guerras, secuestros, matanzas, violaciones, maltrato, racismo,... Mientras nosotros permanecemos impasibles. Y si nos adentramos en nuestra vida, también podríamos llenar de contenido el informativo. Es verdad que no matamos, ni robamos, pero, ¿cuántas veces pasa el día sin haber hecho nada por los demás? ¿en cuantos momentos vegetamos en vez de vivir? ¿cuándo fue la última vez que nos miramos a fondo y tratamos de cambiar aspectos concretos de nuestra vida?
Reflexión:
¿Qué hace Dios para combatir el dolor humano, la insolidaridad, el clamor de los pobres? En la primera lectura y en el evangelio encontramos la respuesta. Dios escucha el llanto del pueblo oprimido, llama a Moisés, está con Él y le envía a realizar una misión humanamente imposible: liberar al pueblo de la esclavitud y conducirlo por el desierto a la tierra que mana leche y miel. En este curso 2009-10 la campaña junior versa sobre el compromiso con la sociedad, es decir, también a nosotros Dios nos llama a transformar el mundo, a combatir la pasividad ante la misieria de los países del sur, a defender a los que no cuentan en la sociedad, a ser apóstoles de la cultura de la vida y luchar contra el aborto, la eutanasia y la muerte de quienes sufren la exclusión. Como Moisés nos sentimos incapaces, también tartamudeamos, es decir, nuestras palabras son vacilantes y carentes de convicción. ¿Dónde encontró Moisés la fuerza? ¿En qué nos parecemos a Él? Por otra parte el problema no se encuentra fuera de nosotros, pues somos esa higuera estéril a la que Jesús ha cuidado desde el bautismo, regándola con el agua de la catequesis de comunión y confirmación y del movimiento junior. Sin embargo, ¿en qué nos asemejamos a esta higuera? ¿realmente estamos dando frutos? Escuchemos lo que le dice el jardinero al dueño del árbol, sintámonos ser nosotros esa higuera que está allí, a punto de ser arrancada, temblemos pensando en nuestro destino y respiremos al dueño aceptar la propuesta del jardinero.
Compromiso.
Trazarnos un plan de vida en el que tengamos presente la formación, la participación activa en las actividades del centro junior y la zona, la asistencia a la misa y frecuencia del sacramento del perdón, la vida de oración, el testimonio cristiano y la responsabilidad de cada a nosotros mismos y los demás. Procurando estar vigilantes.
Celebración:
Reza la oración que hay más abajo.
ORACIÓN AL COMIENZO DE LA REUNIÓN
EXPERIENCIA:
Elementos presentes siempre en las oraciones: cruz de San Damián (Togo), icono de la Virgen María y cartel.
Signo de esta semana: el cartel del día del seminario, una estampa del Santo Cura de Ars, un dibujo con la silueta de un sacerdote.
Preparación: introducimos la oración presentándoles el Día del Seminario, la intención de este tiemp (pedir para que el Señor llame a jóvenes dispuestos a ser personas-para-los-demás-en-las-parroquias y rezar por los sacerdotes).
Proclamación del Evangelio: leemos el Evangelio del domingo. Podemos proyectar el powerpoint de las benedictinas de Montserrat.
REFLEXIÓN:
Interiorización : en el evangelio hemos escuchado como el viñador intercede ante el dueño de la viña, evitando así la arranque. Descubrimos en él a los consiliarios, ellos son los que se desviven por el Centro Junior, lo riegan con la predicación, los sacramentos, la formación, los consejos que nos dan. Nuestro Centro Junior es la higuera que él cuida aunque no de los frutos que desearía (seamos sinceros, quizás la lectura fuerce la realidad, pero cuantas veces al consiliario le gustaría fuésemos de otro modo), porque la ama, pensemos en los momentos en los que así nos lo ha manifestado, nos ha defendido ante quienes en la parroquia nos criticaban, ha creído en nosotros, ha peleado para que viniesen muchos niños a la convivencia y al campamento.
COMPROMISO:
Gesto: en el dibujo escribimos lo que el consiliario hace por nosotros con las manos (nos ofrece la eucaristía, nos perdona los pecados, nos ayuda a montar las mesas en la convivencia, a servir la comida,...), con los pies (camina con nosotros en la marcha, nos acompaña en los encuentros de zona, juega con los niños, visita a los juniors que están enfermos,...), con la cabeza (lee y se prepara las sesiones de formación, nos ayuda a organizar la convivencia, el campamento, los juegos,..., nos comprende, nos escucha, nos mira con amor, se rie con nosotros, nos aconseja, después de la reunión en el campamento se queda con nosotros un rato a charlar,...) y con el corazón. Aquí escribimos nuestros nombres, porque en el corazón del consiliario siempre estamos nosotros, por quienes ha renunciado a formar un hogar, somos su hogar, las personas que Cristo le ha ofrecido para que ame con un amor total.
Oración final: pedimos por nuestro consiliario, de forma espontánea lo que deseamos (p.ej.: pueda estar más tiempo con nosotros,...) o rezamos la oración.
GUIÓN CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA.
Monición de entrada.-
Estamos ya en el tercer domingo de cuaresma, casi a mitad de estos días que dedicamos a intentar cambiar. Pero, ¿lo estamos haciendo? Porque a veces nos pasa que sólo pensamos en nuestros problemas y nos olvidamos de los demás, como le pasó a Moisés antes de encontrarse con Dios en el Monte Horeb.
Sin embargo hay personas que sí les preocupan los demás, son jóvenes como todos los jóvenes, que les gusta divertirse y pasárselo bien, pero que además quieren ser sacerdotes y ayudar a las personas, especialmente a las que están tristes. Ellos estudian en el seminario, por eso vamos a tenerlos muy presentes y a rezar por quienes un día, pueden estar aquí, como está N., nuestro sacerdote, amándonos con todo su corazón.
[Si hay seminarista]:
Y de manera especial rezamos por N. , seminarista que ha venido a acompañarnos en esta misa de los niños y a decirnos unas palabras. Esperamos que te encuentres muy bien entre nosotros y que un día seas sacerdote y vengas a celebrarnos una misa.
Acto penitencial.-
Por que no cuidamos la belleza del corazón. Señor, ten piedad.
Un niño presenta una pastilla de jabón.
Porque a veces nos complicamos la vida. Cristo, ten piedad.
Un niño presenta una cuerda con muchos nudos..
Porque muchas veces sólo pensamos en nosotros. Señor, ten piedad.
Un niño presenta una caja de cartón totalmente cerrada con un rotulo: YO, YO.
Monición Primera lectura.-
En la primera lectura escucharemos como Dios se fijó en un pueblo que era esclavo de los egipcios y como se apareció a Moisés y le mandó que los liberase.
Monición Segunda lectura.-
En la segunda lectura san Pablo nos dirá que tenemos que ser obedientes a lo que Dios nos pide.
Monición evangelio.-
Hola amigos y amigas. Hoy Jesús nos va a contar una parábola, es decir, un cuento que tiene una enseñanza. En ella nos hablará de una higuera que no había manera de que diese higos y como él, a pesar de eso, lo intentó de nuevo, esperando que diese fruto.
Homilía.-
En la homilía si seguimos el material de CCS, esta semana colocamos la rama con la frase: Éste es mi hijo amado. ¡Escuchadle!
Colocamos un panel con el dibujo de un sacerdote y en él pegado un gran corazón y les preguntamos a los niños que hace el sacerdote con las manos, los pies y la cabeza. A continuación les preguntamos que es lo que hay en su corazón y quienes se encuentran en él. Les pedimos escriban el nombre de Jesús y al lado los suyos.
Si hay seminarista bien él les habla, bien le preguntan.
Peticiones.-
Por los que formamos la Iglesia, para que nos esforcemos en mostrar a Dios bueno. Roguemos al Señor.
Por nuestro Seminario Diocesano, para que los seminaristas y formadores sean una auténtica familia donde vivan las enseñanzas de Jesús. Roguemos al Señor.
Por las vocaciones, para que más niños, adolescentes y jóvenes escuchen la llamada de Dios y quieran ser sacerdotes. Roguemos al Señor.
Por las familias cristianas, para que en ellas surjan vocaciones. Roguemos al Señor.
Por los sacerdotes para que sean buenos pastores, que amen mucho a Dios y a las parroquias donde el obispo les envía. Roguemos al Señor.
Por nuestro párroco N. [y vicario N.] para que Dios les ayude a ser buenos sacerdotes. Roguemos al Señor.
[Si hay seminarista] Por N. , para que sea un buen seminarista y Dios le ayude a descubrir el camino que él desea. Roguemos al Señor.
Por nosotros, para que nos esforcemos en vivir las enseñanzas de Jesús. Roguemos al Señor.
Ofrendas.-
Jesús te ofrecemos este libro [diurnal], con el que rezan todos días los seminaristas y sacerdotes.
Jesús te ofrecemos este agua, desde nuestro deseo de dejar que tú riegues y cuides nuestro corazón.
Jesús te ofrecemos el pan y el vino, ellos son el alimento con que tú nos cuidas.
Oración final.-
Jesús, Buen Pastor,
que has querido guiarnos
mediante los sacerdotes.
¡Gracias por este regalo!
Te pedimos por ellos,
cuídalos y ayúdales a ser fieles.
Te pedimos también
por los seminaristas,
que sean disponibles y generosos
para dejarse moldear por tí.
EL EVANGELIO REPRESENTADO CON NIÑOS
* PERSONAJES: JESÚS. Ocho JUDÍOS o judías. Viñador. Amo de la viña.
* MATERIALES NECESARIOS: Música suave. Banqueta.
* ESCENIFICACIÓN: (Música suave. En un extremo del presbiterio o escenario está JESÚS, sentado en un banqueta y rodeado de los ocho JUDÍOS o judías, que pueden permanecer de pie o sentados, pero siempre formando un grupo que actúa con naturalidad. Al hablar, cesa la música.)
JESÚS: (Lento y expresivo.) Amigos, no debéis juzgar nunca a nadie. El que juzga, suele equivocarse casi siempre.
JUDÍO 1: Yo no olvido tus palabras, JESÚS: "No hay que ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el nuestro".
JESÚS: Me alegra que lo recuerdes. El que juzga a los demás, no les ama...
JUDÍO 3: (Interrumpe contento.) Y lo más importante es el amor. ¡Me lo sé de carretilla!
JUDÍO 4: Pues si lo sabes y no lo practicas, ¡vaya una gracia! (El JUDÍO 3 le saca la lengua o hace cualquier otro gesto para manifestar su enfado al JUDÍO 4.)
JUDÍO 5: Es que eso de querer a todo el mundo, ¡tiene tela marinera! (Por el pasillo central y los laterales, entran corriendo tres JUDÍOS más. Antes de llegar al lado de JESÚS, comienzan a hablar aceleradamente.)
JUDÍO 6: ¡Maestro, Maestro, Pilato ha mandado degollar a un grupo de galileos!
JUDÍO 7: Es verdad, JESÚS, estaban ofreciendo el sacrificio de la tarde, y llegó un grupo de soldados ... ¡y les cortó el cuello a todos!
JUDÍO 8: (Radical.) ¡Dios los ha castigado por sus pecados!
JUDÍO 1: (Disiente.) ¡No puede ser, estaban ofreciendo un sacrificio!
JUDÍO 2: (Encontrando el motivo.) Pues estarán pagando la culpa de sus padres.
JESÚS: ¿Pensáis que esos galileos son más malos porque acabaron así?
TODOS: ¡Claro!
JESÚS: (Tajante.) Pues estáis muy equivocados.
TODOS:(Sorprendidos.) ¿Sííí? ¿De verdad?
JUDÍO 3: Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé... )Tampoco habían hecho nada malo?
JESÚS: (Categórico.) No eran peores que los demás. Todos tenéis que convertiros y mejorar en algo. (Se pone en pie.) Os lo explicaré con una parábola. Sentaos y escuchad.
JUDÍO 4: (Contento.) ¡Qué bien, a mí me gustan mucho las parábolas! (Cuando todos se han sentado, JESÚS comienza la narración.)
JESÚS: Érase una vez un hombre que tenía una higuera plantada en su viña y fue a ver si ya habían nacido los higos... (Música suave. Por el extremo opuesto al grupo de JESÚS, aparecen el amo y el viñador. Música de fondo.)
AMO: Amigo, te encargué cuidaras mi viña y también la higuera.
VIÑADOR: Eso hago, Señor.
AMO: Ya lo sé. Pero llevo tres años viniendo a buscar higos y nunca encuentro. Así que creo debes cortar la higuera, no sirve para nada.
VIÑADOR: Señor, déjala todavía este año. Yo cavaré alrededor, la abonaré, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.
JESÚS: (Va hacia el PÚBLICO. Fuerte y lento.) Esforzaos por dar frutos de buenas obras, ahora que todavía estáis a tiempo.
ORACIÓN
Jesús, Buen Pastor,
que has querido guiar el movimiento junior
mediante el ministerio de los sacerdotes,
consiliarios de nuestros centros:
¡gracias por el regalo de nuestro consiliario N.
Te pedimos por él,
por los consiliarios de Juniors moviment diocesà,
y por todos los sacerdotes:
cuídalos y concédeles ser fieles.
Que sepan participar activamente en el centro
y contribuyan a alimentar nuestra vida espiritual
y nuestra misión evangelizadora,
mediante la celebración de los sacramentos,
especialmente la Eucaristía y el Perdón,
valorando los carismas de cada uno de nosotros,
los niños y educadores que formamos el movimiento
y potenciando nuestras cualidades.
Ayúdale a ser educador en la fe,
mediante la relación personal y continua
con cada uno de nosotros,
y el acompañamiento
en el crecimiento humano y espiritual,
ayudándonos a discernir nuestra vocación.
Que él sea para nosotros un auténtico y fiel:
maestro de oración,
maestro de fe,
animador de la liturgia,
vínculo y promotor de comunión eclesial,
animador y educador de las vocaciones cristianas,
animador de la misión,
acompañante espiritual
y amigo cercano.
Te lo pedimos por medio de tu Hijo Jesucristo
y de Santa María de los Juniors,
Madre y Educadora nuestra.
Oración inspirada en el libro Rasgos de Identidad, pg. 33-34
VIA CRUCIS JUNIOR: COMPROMETIDOS CON LAS VOCACIONES
Primera estación: Jesús condenado a muerte
Del evangelio de S. Mateo:
“En aquel tiempo dijeron los sumos sacerdotes y el Sanedrín: ¿qué os parece? Es reo de muerte (Mt 26,66).
Jesús asume su condición de profeta. Ha sido llamado a dar testimonio de la verdad y como los profetas es condenado a no ser escuchado, a la exclusión.
La vocación es decir sí a Cristo, aceptar correr la suerte de Jesús, actuando como él, sin miedo a ser rechazado.¿Estoy dispuesto a ello?
Ser junior es acoger la llamada de Cristo que invita a trabajar en la tarea de anunciarle y proclamar el Evangelio, en toda sus consecuencias.
Segunda estación: Jesús con la cruz a cuestas
Del evangelio de S. Juan:
“Al entregarlo Pilato, se hicieron cargo de Jesús, que llevando a hombros su propia cruz, salió de la ciudad hacia un lugar llamado la Calavera, en hebreo Gólgota” (Jn 19, 17).
Decir sí siempre es asumir la cruz que conlleva y Cristo cargó con la propia, porque la obediencia al Padre es siempre asumir el peso de muchos “noes”, no a si mismo, no al poder, no al tener libertad, paz, bienestar.
Es más rentable vivir para uno mismo, dejar a los otros con sus problemas, por eso, son muchos los llamados y pocos los que escuchan la voz de un Dios que invita a seguirle en la entrega a los demás.
“Por el camino que tú me marques”, rezamos en la oración junior y ese camino es con la cruz, la que conlleva el estilo de vida que responde al evangelio.
Tercera estación: Jesús cae por primera vez bajo la cruz
Del Evangelio de S. Mateo:
“Mi alma está triste hasta la muerte... y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba” (Mt 26,37).
Jesús cae. Al entusiasmo del primer momento, abrazándose a la cruz, feliz porque el “hágase tu voluntad” es una realidad, sucede el cansancio, la caída.
También en la vida del seminarista, el sacerdote, el consagrado y el cristiano comprometido hay una primera caída que abre el camino a otra segunda y a otras muchas caídas: el primer desánimo, el primer desengaño, la primera irresponsabilidad,... nos abre los ojos a la dura realidad de una vida-para-los-demás.
El primer desánimo, el primer fracaso, forma parte de la vida del educador.
Cuarta estación: Jesús encuentra a su santísima Madre
Del Evangelio de S. Lucas:
“Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: Y a ti misma, una espada te atravesará el alma, a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones” (Lc 2, 34-35)
Esta sólo, completamente sola. Bueno, completamente solo, no; está María, su Madre. Ella le sigue de cerca y las miradas se cruzan. Hay alguien que cree en su proyecto de vida.
No estamos solos en el seguimiento de Jesús. Ella siempre está ahí. En los momentos en los que seguirle es una pesada cuesta arriba, cerremos los ojos y sintamos su presencia, la mirada de María.
María forma parte del movimiento junior, el educador descubre en ella el modelo de seguimiento de Cristo.
Quinta estación: Jesús es ayudado por el Cireneo a llevar la cruz
Del Evangelista San Lucas.
“Cuando le llevaban, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que regresaba del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús” (Lc 23,26).
En el camino un hombre sale al encuentro de Cristo y le ayuda a llevar la cruz y Jesús acepta, se deja ayudar y acompañar en la llamada a cumplir la voluntad del Padre.
También en nuestra vocación siempre encontramos personas dispuestas a escucharnos, a cargar con nuestras preocupaciones, dudas, titubeos, sacerdotes que nos acompañan.
En nuestra vida como educadores el consiliario forma parte de ella, es el sacerdote que nos acompaña en el camino del seguimiento de Cristo y quien nos ayuda a discernir la propia vocación.
Sexta estación: La Verónica enjuga el rostro a Jesús
Del salmista:
“Mi alma tiene sed del Dios vivo... ¿Cuándo llegaré a ver el rostro de Dios?” (Sal 63,2).
Una mujer surge en el camino, ella no sólo enjuga el rostro de Jesús, en su propio rostro se refleja Cristo, es discípula del Maestro, la que da testimonio de Él, sin miedo a contaminarse con su sangre, sin miedo al qué dirán.
Nosotros muchas veces hacemos lo contrario, no da vergüenza decir que somos cristianos, que vivimos nuestra vocación, nuestra opción por Cristo.
¿Cuántas veces hemos sido cobardes? ¿Cuántas veces no hemos defendido a Cristo cuando se burlaban de él o de la Iglesia?
Séptima estación: Jesús cae por segunda vez
Del profeta Isaías:
Aunque nosotros lo creíamos castigado, herido por Dios y humillado. Eran nuestros dolores los que lo traspasaban y nuestras culpas las que lo trituraban (Is 53, 4).
Su vocación fue probada, era el Hijo amado del Padre, pero aprendió sufriendo a obedecer. Cayendo una y otra vez aprendió a ser Hijo amado, apoyándose solo en el Padre.
Pecar, confesar, pecar, confesar,... y nos desanimamos. Esto no es para nosotros. Cuando caemos descubrimos que estamos a la misma altura que quienes han ignorado la llamada de Dios, pero no es así. Nosotros caemos como todos, pero miramos a lo Alto, nos levantamos sabiendo que Dios nos tiende la mano y volveremos a caer y Él volverá a levantarnos.
¿Cuál es la diferencia entre un joven junior y uno que no lo es? Ambos caen, pero uno siente la presencia de Dios y se levanta, el otro es feliz sumergido en el cieno del pecado.
Octava estación: Jesús amonesta a las mujeres de Jerusalén
Del Evangelio de S. Lucas:
“Lo seguía una gran multitud de pueblo y de mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él” (Lc 23,27).
Lloraban porque le veían cargando con la cruz, asumiendo hasta las últimas consecuencias el Reino de Dios, lloraban por Él y Él les responde: llorad por vosotras y vuestros hijos, por quienes preferís vivir al margen de Dios, sin optar por quienes ha optado el Padre, los últimos, los marginados.
Muchos a nuestro alrededor lloran al ver las dificultades con las que nos encontramos en el seguimiento de Cristo, lloran la muerte de los misioneros, de quienes han hecho de su vida una existencia para Dios y para los demás. Y deberían llorar por ellos mismos, pues viven para sí, vida condenada a la nada.
Y se lamentan de los problemas que tenemos, ¿para qué sigues a Jesús en el Junior? Ya te lo decíamos, eso te iba a traer preocupaciones y momentos amargos. Son como esas mujeres, al margen de todo, sin implicar su vida en acciones en favor de la sociedad.
Novena estación: Jesús cae por tercera vez bajo la cruz
Del evangelio de S. Mateo:
“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11, 28).
Para cargar con el cansancio de los demás, hay que haber experimentado ese mismo cansancio. Él comprende nuestras caídas y desalientos, porque Él también lo experimentó, en el peso de su cruz están nuestras cruces.
No somos héroes, somos personas como los demás, que se cansan, se agobian y se desaniman. Precisamente porque caemos somos capaces de escuchar y tender la mano a quienes en el camino de nuestra vida caen y necesitan ayuda.
A veces creemos que la vocación es para personas fabricadas con una carne especial, fuertes, incapaces de caer y desfallecer. No es así, el buen educador no es el junior perfecto, sino el humilde que cae, se levanta y comprende a los educadores, juniors y hasta al consiliario cuando pasa un mal momento y desea abandonar el camino, dejar la cruz en los hombros de otros.
Décima estación: Desnudan a Jesús, y le dan de beber hiel.
Del Evangelio de S. Juan.
“Se repartieron sus vestiduras, echándolas a suerte” (Jn 19, 24)
Despojado de todo poder, pasa a ser uno de tantos, un condenado a muerte, sin más vestido que su cruz, sin más pertenencia que sus tres clavos, sin mayor gloria que la corona de espinas.
Es lo más difícil en la vocación, despojarse del éxito, dejar que los otros se repartan el vestido que hemos tejido durante años con mucho trabajo y esfuerzo y abrazarse al fracaso, a no ser valorado, con las manos vacías.
Es la hiel más amarga. Después de muchas horas restadas a la familia o el ocio y sin embargo sale mal el juego, el campamento o la convivencia. Jesús no es un empresario que exija resultados, paradójicamente a veces sólo nos pide que estemos en su lugar y con su misma actitud.
Undécima estación: Jesús clavado en la cruz
Del evangelista S. Lucas:
“Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 24)
Y Él extiende sus brazos, quiere abrazarnos a todos. Mientras ellos le insultan y clavan su cuerpo al madero, Él, Él los perdona, la mayor muestra de amor, es misericordioso con quienes no lo son con Él.
Este es nuestro reto en la sociedad: mostrar el rostro misericordioso de Dios a quienes no comprenden nuestra vocación y nos crucifican con sus palabras. Ante ellos la mejor defensa es abrir los brazos, abrazarles y perdonarles, como Cristo.
Amar como Jesús nos ama, esa es nuestra vocación como educadores juniors. Frente a la sociedad que responde con violencia, nosotros amamos y perdonamos.
Duodécima estación: Jesús muere en la cruz
Del evangelio de S. Juan:
“Todo está cumplido” (Jn 19,30).
Vino a cumplir la voluntad del Padre y así lo hizo, esa fue su vocación llevada al extremo de la muerte, del darse totalmente al Padre abrazando al mundo.
¿Y nosotros? Ante la cruz ¿cómo actuamos? ¿Podemos decir que estamos cumpliendo su voluntad, viviendo el Evangelio? ¿Caminamos con quienes caminó Cristo? ¿nuestro corazón tiene sus mismos sentimientos? ¿nuestras aspiraciones son las mismas que las de Cristo?
Los juniors cambiaremos el mundo, cantamos. Sí y lo cambiaremos viviendo el estilo de vida junior, resumidos en la Ley, el Lema y los Principios de Vida. Es decir, muriendo a nosotros mismos para que Cristo viva en nosotros. Pero, ¿son palabras o son realidades que están creciendo en nosotros?
Decimotercera estación: Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su santísima Madre
Del Evangelio de San Mateo:
José tomó el cuerpo y lo envolvió en una sábana (Mt 27,57).
María acoge a un crucificado, es capaz de descubrir en este condenado a muerte por Procurador y el Sumo Sacerdote al Hijo de Dios.
Seguir a Cristo nos ha de llevar a acoger al otro, al excluido. La llamada al sacerdocio, la vida religiosa, a ser un cristiano comprometido no es para quedarse en la Iglesia, la meta está en el ser humano, en acoger a aquellos con los que Cristo se identificó, hacerse uno con ellos, como la Madre se hizo uno en el abrazo con el Hijo muerto, excluido.
En el corazón del educador hay unos niños que han de ocupar un lugar especial, con los que se ha de identificar, son los niños enfermos, inmigrantes, marginados, procedentes de familias desestructuradas. Así su vocación será auténtica.
Decimocuarta estación:Jesús es puesto en el sepulcro
Del Evangelio de San Juan.
“En el lugar donde Jesús había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo en el que aún no había sido depositado nadie. Pusieron allí a Jesús” (Jn 19,41).
Sepultado en la tierra, en espera de la gran noche de la Pascua, confiando totalmente en el Padre. Su entrega por los demás, su SI total al Padre no ha quedado frustrado, pero antes tiene que pasar el silencio del sábado y esperar con esperanza.
A veces no vemos frutos, ni en nosotros ni en los demás. Tantos años siguiendo a Cristo, tantas misas, tantas horas de oración, tantas lecturas, tanto escuchar y meditar la Biblia y seguimos igual. Sepultémoslo en Cristo y esperemos, no queramos vivir el Domingo de Pascua sin el Sábado Santo, el Aleluya sin el silencio del descenso a la profundidad.
¡Cuántas veces desearíamos ver recompensados nuestros esfuerzos con el equipo juniors y sin embargo están igual o peor que cuando comenzaron en estilo de vida! Dejemos que la semilla germine, a su tiempo, tengamos paciencia. Nuestra vocación muchas veces es probada con el tiempo aparentemente infructífero del sábado santo. Hemos de aprender tanto de este día.
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos Que por tu santa cruz nos redimiste.
Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por Jesucristo. CUARESMA CON LOS CUARENTA ÚLTIMOS.
Nº 33. 7 de Marzo de 2010
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Éxodo 3, l-8a. 13-15En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios.El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.Moisés se dijo:—«Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.»Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:—«Moisés, Moisés.»Respondió él:—«Aquí estoy.»Dijo Dios:—«No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.»Y añadió:—«Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.»Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios. El Señor le dijo:—«He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel.»Moisés replicó a Dios:—«Mira, yo iré a los israelitas y les diré:“El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros.” Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?»Dios dijo a Moisés:—«“Soy el que soy”; esto dirás a los israelitas: “‘Yo-soy’ me envía .a vosotros”.»Dios añadió:—«Esto dirás a los israelitas: “Yahvé (Él-es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación .»Palabra de Dios.
MEDITACIÓN
Este domingo la primera lectura nos presenta la vocación de Moisés, quien sube al Monte Horeb o Sinaí, contempla la zarza ardiendo, signo con el que Dios le llama, ante él se quita las sandalias y oculta su rostro, pues la Absoluta Trascendencia de Dios impide al hombre poder contemplarle. El Señor se identifica con la historia de Israel y con su presente, es el Dios de los padres del pueblo oprimido, enviando a Moisés para que despuerte la conciencia de este pueblo, se convierta a Dios y se deje guiar por Él a una tierra de libertad y dignidad. Moisés se resiste, pero las limitaciones humanas (tartamudez) no son obstáculo para que Dios haga de él quien libere de la esclavitud al pueblo y lo guíe a la Tierra que mana leche y miel.
Así la lectura ilumina la campaña de este año, centrada en el compromiso con la sociedad y el lema “la ciutat s’omplí d’alegria”: nosotros hemos sido llamados por Dios en el Sinaí, es decir, la experiencia de fe vivida en la Iglesia, a pesar de nuestras limitaciones, para liberarnos, con el poder de Cristo, a nosotros mismos y a nuestra sociedad de las esclavitudes modernas y conducirla a la “civilización del amor”, la “cultura de la vida”, llenando el corazón de todos los que nos rodean de la alegría que brota de la experiencia pascual. Un buen momento, pues, para recordar las experiencias de Dios y para sentirnos llamados a luchar contra las esclavitudes de nuestro tiempo, con el entusiasmo propio de los jóvenes.
SALMO
Salmo responsorial Sal 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 11 (R/.: 8a)R/. El Señor es compasivo y misericordioso.Bendice, alma mía, al Señor,y todo mi ser a su santo nombre.Bendice, alma mía, al Señor,y no olvides sus beneficios. R/.Él perdona todas tus culpasy cura todas tus enfermedades;él rescata tu vida de la fosay te colma de gracia y de ternura. R/.El Señor hace justiciay defiende a todos los oprimidos;enseñó sus caminos a Moisésy sus hazañas a los hijos de Israel. R/.El Señor es compasivo y misericordioso,lento a la ira y rico en clemencia;como se levanta el cielo sobre la tierra,se levanta su bondad sobre sus fieles. R/.
MEDITACIÓN
Con Israel: nos encontramos ante un himno que proclama el amor de Dios, el Dios de la Alianza, que pactó con Moisés y el Pueblo de Israel. En él descubrimos a un pecador que sube al templo para ofrecer un sacrificio de acción de gracias por haber sido perdonado. Así en el texto descubrimos a un Dios muy alejado del que imaginamos presenta el Antiguo Testamento. Pues frecuentemente creemos en el Dios del Antiguo Testamento Juez y Castigador, frente al Dios del Nuevo Testamento, Padre y Misericordioso. Meditando este salmo nos encontramos con la verdad, es el mismo rostro de Dios el que presenta el Antiguo y el Nuevo Testamento. La última estrofa es un retrato luminoso del Dios compasivo y misericordioso que liberó a Israel de la opresión egipcia.
Con Jesús: sustituyamos la palabra “Dios” por el término con que Jesús llama a Yahvé, “Padre” y recémoslo situándonos en los personajes presentados por los evangelio: el hijo pródigo, Mateo, Zaqueo, la adúltera, el buen ladrón, los publícanos y pecadores,... Jesús fue el instrumento del Padre para que ellos descubrieran su rostro. Después de cada experiencia de perdón que ellos vivieron, este fue el salmo que bien podrían haber brotado de sus labios.
Con nuestro tiempo: es la debilidad del hombre el que lejos a traer la cólera divina, como un pararrayos atrae el amor. El hombre de hoy y de siempre necesita sentirse amado por Dios en su fragilidad. Frente una sociedad cada vez más competitiva y exigente, en la que el clima político está marcado por el enfrentamiento y la tensión constante y la vida social está entrando en un proceso cada vez más judicial, donde ante una desgracia se pide la cabeza de los culpables, en este salmo descubrimos a un Dios que ama, perdona, rescata al hombre y a la mujer de la fosa en la que muchas veces caen a consecuencia del pecado. Es el salmo que necesita el ser humano en estos tiempos, la oración de quienes confían en Dios y lo hacen desde su vida hundida por el sentimiento de culpabilidad, el peso del pecado.
Con los juniors: ¿cómo es tu relación con Dios? ¿eres el educador o educadora perfecto que todo lo hace bien? ¿cómo te has sentido cuando no ha sido así? Este salmo constituye una oración para suscitar en nosotros sentimientos de amor hacia Dios. Es el salmo del educador que experimenta la misericordia del Padre tras descubrir que ha fallado a Dios, al Centro Junior, a su grupo. Y también aquí encontramos el retrato del buen educador. Nuestra Ley Junior es “amamos a los hombres del mundo como Jesús nos ama”. ¿Y cómo nos ama Jesús? : perdonándonos nuestras culpas, curando las enfermedades que nos impiden vivir el estilo de vida junior, rescatándonos de la fosa del pecado, colmándnos de gracia y ternura, siendo compasivo y misericordioso con nosotros, lento a la ira y rico en clemencia. Así nos ama Jesús, luego así debemos amar a los demás. Y así debe ser el educador de cada al equipo de educadores y el equipo juniors.
CARLOS VALLÉS. BUSCO TU ROSTRO.
CONFÍO EN TU MISERICORDIA
«Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades».
Hoy canto tu misericordia, Señor; tu misericordia, que tanto mi alma como mi cuerpo conocen bien. Tú has perdonado mis culpas y has curado mis enfermedades. Tú has vencido al mal en mí, mal que se mostraba como rebelión en mi alma y corrupción en mi cuerpo. Las dos cosas van juntas. Mi ser es uno e indivisible, y todo cuanto hay en mí, cuerpo y alma, reacciona, ante mis decisiones y mis actos, con dolor o con gozo físico y moral a lo largo del camino de mis días.
Sobre todo ese ser mío se ha extendido ahora tu mano que cura, Señor, con gesto de perdón y de gracia que restaura mi vida y revitaliza mi cuerpo. Hasta mis huesos se alegran cuando siento la presencia de tu bendición en el fondo de mi ser. Gracias, Señor, por tu infinita bondad.
«Como se levanta el cielo sobre la tierra, así se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos; como un padre siente ternura por sus hijos, así siente el Señor ternura por sus fieles, porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro».
Tú conoces mis flaquezas, porque tú eres quien me has hecho. He fallado muchas veces, y seguiré fallando. Y mi cuerpo reflejará los fallos de mi alma en las averías de sus funciones. Espero que tu misericordia me visite de nuevo, Señor, y sanes mi cuerpo y mi alma como siempre lo has hecho y lo volverás a hacer, porque nunca fallas a los que te aman.
«Él rescata, alma mía, tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura; él sacia de bienes tus anhelos, y como un águila se renueva tu juventud».
Mi vida es vuelo de águila sobre los horizontes de tu gracia. Firme y decidido, sublime y mayestático. Siento que se renueva mi juventud y se afirma mi fortaleza. El cielo entero es mío, porque es tuyo en primer término, y ahora me lo das a mí en mi vuelo. Mi juventud surge en mis venas mientras oteo el mundo con serena alegría y recatado orgullo. ¡Qué grande eres, Señor, que has creado todo esto y a mí con ello! Te bendigo para siempre con todo el agradecimiento de mi alma.
«Bendice, alma mía, al Señor».
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 1-6. 10-12No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron aquellos.No protestéis, como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador.Todo esto les sucedía como un ejemplo y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga.Palabra de Dios
MEDITACIÓN
El fragmento de este domingo es una lectura cristiana de lo que ocurrió en el éxodo. Así recuerda este acontecimiento, indicando a través de la expresión “nuestros padres” la estrecha relación entre el Pueblo de Israel y la Iglesia de Cristo. Y para ello evoca los siguientes elementos, relacionándolos con la situación de los cristianos: la nube simbolizaba a Dios que acompañaba a su pueblo por el desierto, también Dios nos acompaña a nosotros mediante el Espíritu o nube que descendió sobre María (Lc 1, 35) y sobre la Iglesia en la ascensión (Hch 1, 9). El mar Rojo es el símbolo de la salida de la esclavitud, pues habiendo perecido los perseguidores el pueblo entra en el desierto, al igual que en nosotros cuando por el bautismo cruzamos el mar, fueron sepultados los pecados. En el desierto Dios sació el hambre y la sed del pueblo mediante el maná y el agua de la fuente de Meribá. En nuestra vida Dios sacia nuestra hambre y nuestra sed mediante Cristo, de quien brotan los sacramentos y, en la eucaristía es nuestro alimento.
EVANGELIO
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 1-9En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:— «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»Y les dijo esta parábola:— «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.Dijo entonces al viñador:“Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?”Pero el viñador contestó:“Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas”.»Palabra del Señor.MEDITACIÓN
La Cuaresma tiene tres partes: los Domingos I y II, los Domingos II, IV y V y la Semana Santa. En la primera el evangelio, todos los años nos presenta las tentaciones y la transfiguración y la segunda cambia dependiendo del año o ciclo (A, B y C).
Así en este año o ciclo C la temática de los tres domingos es penitencial, llamándonos a la conversión y presentándonos la paciencia Dios hacia el hombre y la mujer, personificados en la higuera, el hijo pródigo y la adúltera.
De este modo el evangelio de hoy constituye una llamada a la conversión, cuyo acicate es la imprevisibilidad de la muerte, ésta nos puede alcanzar al igual que sobrevino a los galileos condenados a muerte por Pilato y a los dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé.
En la segunda parte del texto nos presenta la parábola de la higuera. Ésta representaba al pueblo de Israel, tras tres intentos por encontrar frutos, sigue sin ofrecerlos. Tres es el número de la desesperanza, si a la tercera no “va la vencida” ya no hay nada que hacer y son los años de vida pública de Jesús. Pero es él, el viñandor, quien pide al Padre una nueva oportunidad. Él es quien cuida de la higuera de nuestra vida, cavando la dureza de nuestro corazón con el arado de la cruz y abonándolo con el Evangelio, la eucaristía y el sacramento del perdón.
Así pues Dios sigue teniendo paciencia, pero aunque decimos que su amor es infinito, esta tiene un límite y caducidad. Jesús nos lo ha dejado muy claro: al final sino damos fruto, sabemos lo que el viñador hará.
EL EVANGELIO COMENTADO POR LOS SANTOS PADRES
[Tres años] esto se dice respecto a las tres cautividades que pasaron los judíos como castigo, pero no se enmendaron. La higuera es figura de la sinagoga. El Señor buscó en ella frutos de fe, pero ella no tenía nada que dar... Pasó tres años entre ellos para hacerles ver que era el Salvador. Y cuando quiso arrancar la higuera, sucedió lo mismo que anterioriormente entre el Padre y Moisés: “déjame que destruya a este pueblo” (Ex 32,10). El Padre dio una oportunidad a Moisés para que intercediera mediante la oración. Lo mismo sucede aquí. Dijo el viñador que Él quería arrancar la higuera; el viñador intercedió y el que es misericordioso mostró su mansedumbre; si al año siguiente no daba frutos, la arrancaría. El viñador no se atrincheró en la venganza, como Moisés que, después de haber intercedido y haber sido escuchado dijo: “Porque está cerca el día de su ruina y su destino se precipita” (Ex 32,34)
Efrén de Nisibi.
Este árbol es el género humano. El Señor lo visita en la época de los patriarcas: el primer año, por así decir. Lo visitó en la época de la ley y los profetas: el segundo año. He aquí que amanece el tercer año; casi debió ser cortado ya, pero el misericordioso intercede ante el misericordioso. Quien quería mostrarse misericordioso, él mismo se presentó como intercesor. Dejémoslo, dijo, todavía este año. Cavemos a su alrededor –la fosa es signo de humildad-, y echemos un cesto de estiércol, por si da fruto.
Agustín.
Nosotros afirmamos lo siguiente: los israelitas, después de la crucifixión de nuestro Salvador, fueron condenados a caer en las miserias que merecían, Jerusalén sería capturada y sus habitantes muertos por la espada enemiga; sus casas serían quemadas con fuego, e incluso el Templo de Dios destruido. Es probable que Jesús esté comparando la sinagoga de los judíos con la higuera. La sagrada Escritura también los compara con variadas plantas: la vid, el olivo e incluso con un bosque.
Cirilo de Alejandría
Si alguien dijese que el viñador es el Hijo, su punto de vista tendría una razón a su favor. Él es nuestro abogado ante el Padre, nuestro defensor y el jardinero de nuestras almas. Poda constantemente todo aquello que es dañino y nos colma de semillas racionales y santas, para que podamos ofrecerle los frutos.
Beda.
La Biblia comentada por los Padres de la Iglesia. Nuevo Testamento. 3. Evangelio según san Lucas. Ciudad Nueva
ORACIÓN DESDE LA METODOLOGÍA JUNIOR.-
Experiencia:
A lo largo del día, especialmente cuando nos levantamos o mientras comemos y cenamos, al conectar el televisor, la radio o el ordenador, descubrimos situaciones dramáticas a las que son sometidos cientos de personas: desastres naturales en los países más pobres, guerras, secuestros, matanzas, violaciones, maltrato, racismo,... Mientras nosotros permanecemos impasibles. Y si nos adentramos en nuestra vida, también podríamos llenar de contenido el informativo. Es verdad que no matamos, ni robamos, pero, ¿cuántas veces pasa el día sin haber hecho nada por los demás? ¿en cuantos momentos vegetamos en vez de vivir? ¿cuándo fue la última vez que nos miramos a fondo y tratamos de cambiar aspectos concretos de nuestra vida?
Reflexión:
¿Qué hace Dios para combatir el dolor humano, la insolidaridad, el clamor de los pobres? En la primera lectura y en el evangelio encontramos la respuesta. Dios escucha el llanto del pueblo oprimido, llama a Moisés, está con Él y le envía a realizar una misión humanamente imposible: liberar al pueblo de la esclavitud y conducirlo por el desierto a la tierra que mana leche y miel. En este curso 2009-10 la campaña junior versa sobre el compromiso con la sociedad, es decir, también a nosotros Dios nos llama a transformar el mundo, a combatir la pasividad ante la misieria de los países del sur, a defender a los que no cuentan en la sociedad, a ser apóstoles de la cultura de la vida y luchar contra el aborto, la eutanasia y la muerte de quienes sufren la exclusión. Como Moisés nos sentimos incapaces, también tartamudeamos, es decir, nuestras palabras son vacilantes y carentes de convicción. ¿Dónde encontró Moisés la fuerza? ¿En qué nos parecemos a Él? Por otra parte el problema no se encuentra fuera de nosotros, pues somos esa higuera estéril a la que Jesús ha cuidado desde el bautismo, regándola con el agua de la catequesis de comunión y confirmación y del movimiento junior. Sin embargo, ¿en qué nos asemejamos a esta higuera? ¿realmente estamos dando frutos? Escuchemos lo que le dice el jardinero al dueño del árbol, sintámonos ser nosotros esa higuera que está allí, a punto de ser arrancada, temblemos pensando en nuestro destino y respiremos al dueño aceptar la propuesta del jardinero.
Compromiso.
Trazarnos un plan de vida en el que tengamos presente la formación, la participación activa en las actividades del centro junior y la zona, la asistencia a la misa y frecuencia del sacramento del perdón, la vida de oración, el testimonio cristiano y la responsabilidad de cada a nosotros mismos y los demás. Procurando estar vigilantes.
Celebración:
Reza la oración que hay más abajo.
ORACIÓN AL COMIENZO DE LA REUNIÓN
EXPERIENCIA:
Elementos presentes siempre en las oraciones: cruz de San Damián (Togo), icono de la Virgen María y cartel.
Signo de esta semana: el cartel del día del seminario, una estampa del Santo Cura de Ars, un dibujo con la silueta de un sacerdote.
Preparación: introducimos la oración presentándoles el Día del Seminario, la intención de este tiemp (pedir para que el Señor llame a jóvenes dispuestos a ser personas-para-los-demás-en-las-parroquias y rezar por los sacerdotes).
Proclamación del Evangelio: leemos el Evangelio del domingo. Podemos proyectar el powerpoint de las benedictinas de Montserrat.
REFLEXIÓN:
Interiorización : en el evangelio hemos escuchado como el viñador intercede ante el dueño de la viña, evitando así la arranque. Descubrimos en él a los consiliarios, ellos son los que se desviven por el Centro Junior, lo riegan con la predicación, los sacramentos, la formación, los consejos que nos dan. Nuestro Centro Junior es la higuera que él cuida aunque no de los frutos que desearía (seamos sinceros, quizás la lectura fuerce la realidad, pero cuantas veces al consiliario le gustaría fuésemos de otro modo), porque la ama, pensemos en los momentos en los que así nos lo ha manifestado, nos ha defendido ante quienes en la parroquia nos criticaban, ha creído en nosotros, ha peleado para que viniesen muchos niños a la convivencia y al campamento.
COMPROMISO:
Gesto: en el dibujo escribimos lo que el consiliario hace por nosotros con las manos (nos ofrece la eucaristía, nos perdona los pecados, nos ayuda a montar las mesas en la convivencia, a servir la comida,...), con los pies (camina con nosotros en la marcha, nos acompaña en los encuentros de zona, juega con los niños, visita a los juniors que están enfermos,...), con la cabeza (lee y se prepara las sesiones de formación, nos ayuda a organizar la convivencia, el campamento, los juegos,..., nos comprende, nos escucha, nos mira con amor, se rie con nosotros, nos aconseja, después de la reunión en el campamento se queda con nosotros un rato a charlar,...) y con el corazón. Aquí escribimos nuestros nombres, porque en el corazón del consiliario siempre estamos nosotros, por quienes ha renunciado a formar un hogar, somos su hogar, las personas que Cristo le ha ofrecido para que ame con un amor total.
Oración final: pedimos por nuestro consiliario, de forma espontánea lo que deseamos (p.ej.: pueda estar más tiempo con nosotros,...) o rezamos la oración.
GUIÓN CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA.
Monición de entrada.-
Estamos ya en el tercer domingo de cuaresma, casi a mitad de estos días que dedicamos a intentar cambiar. Pero, ¿lo estamos haciendo? Porque a veces nos pasa que sólo pensamos en nuestros problemas y nos olvidamos de los demás, como le pasó a Moisés antes de encontrarse con Dios en el Monte Horeb.
Sin embargo hay personas que sí les preocupan los demás, son jóvenes como todos los jóvenes, que les gusta divertirse y pasárselo bien, pero que además quieren ser sacerdotes y ayudar a las personas, especialmente a las que están tristes. Ellos estudian en el seminario, por eso vamos a tenerlos muy presentes y a rezar por quienes un día, pueden estar aquí, como está N., nuestro sacerdote, amándonos con todo su corazón.
[Si hay seminarista]:
Y de manera especial rezamos por N. , seminarista que ha venido a acompañarnos en esta misa de los niños y a decirnos unas palabras. Esperamos que te encuentres muy bien entre nosotros y que un día seas sacerdote y vengas a celebrarnos una misa.
Acto penitencial.-
Por que no cuidamos la belleza del corazón. Señor, ten piedad.
Un niño presenta una pastilla de jabón.
Porque a veces nos complicamos la vida. Cristo, ten piedad.
Un niño presenta una cuerda con muchos nudos..
Porque muchas veces sólo pensamos en nosotros. Señor, ten piedad.
Un niño presenta una caja de cartón totalmente cerrada con un rotulo: YO, YO.
Monición Primera lectura.-
En la primera lectura escucharemos como Dios se fijó en un pueblo que era esclavo de los egipcios y como se apareció a Moisés y le mandó que los liberase.
Monición Segunda lectura.-
En la segunda lectura san Pablo nos dirá que tenemos que ser obedientes a lo que Dios nos pide.
Monición evangelio.-
Hola amigos y amigas. Hoy Jesús nos va a contar una parábola, es decir, un cuento que tiene una enseñanza. En ella nos hablará de una higuera que no había manera de que diese higos y como él, a pesar de eso, lo intentó de nuevo, esperando que diese fruto.
Homilía.-
En la homilía si seguimos el material de CCS, esta semana colocamos la rama con la frase: Éste es mi hijo amado. ¡Escuchadle!
Colocamos un panel con el dibujo de un sacerdote y en él pegado un gran corazón y les preguntamos a los niños que hace el sacerdote con las manos, los pies y la cabeza. A continuación les preguntamos que es lo que hay en su corazón y quienes se encuentran en él. Les pedimos escriban el nombre de Jesús y al lado los suyos.
Si hay seminarista bien él les habla, bien le preguntan.
Peticiones.-
Por los que formamos la Iglesia, para que nos esforcemos en mostrar a Dios bueno. Roguemos al Señor.
Por nuestro Seminario Diocesano, para que los seminaristas y formadores sean una auténtica familia donde vivan las enseñanzas de Jesús. Roguemos al Señor.
Por las vocaciones, para que más niños, adolescentes y jóvenes escuchen la llamada de Dios y quieran ser sacerdotes. Roguemos al Señor.
Por las familias cristianas, para que en ellas surjan vocaciones. Roguemos al Señor.
Por los sacerdotes para que sean buenos pastores, que amen mucho a Dios y a las parroquias donde el obispo les envía. Roguemos al Señor.
Por nuestro párroco N. [y vicario N.] para que Dios les ayude a ser buenos sacerdotes. Roguemos al Señor.
[Si hay seminarista] Por N. , para que sea un buen seminarista y Dios le ayude a descubrir el camino que él desea. Roguemos al Señor.
Por nosotros, para que nos esforcemos en vivir las enseñanzas de Jesús. Roguemos al Señor.
Ofrendas.-
Jesús te ofrecemos este libro [diurnal], con el que rezan todos días los seminaristas y sacerdotes.
Jesús te ofrecemos este agua, desde nuestro deseo de dejar que tú riegues y cuides nuestro corazón.
Jesús te ofrecemos el pan y el vino, ellos son el alimento con que tú nos cuidas.
Oración final.-
Jesús, Buen Pastor,
que has querido guiarnos
mediante los sacerdotes.
¡Gracias por este regalo!
Te pedimos por ellos,
cuídalos y ayúdales a ser fieles.
Te pedimos también
por los seminaristas,
que sean disponibles y generosos
para dejarse moldear por tí.
EL EVANGELIO REPRESENTADO CON NIÑOS
* PERSONAJES: JESÚS. Ocho JUDÍOS o judías. Viñador. Amo de la viña.
* MATERIALES NECESARIOS: Música suave. Banqueta.
* ESCENIFICACIÓN: (Música suave. En un extremo del presbiterio o escenario está JESÚS, sentado en un banqueta y rodeado de los ocho JUDÍOS o judías, que pueden permanecer de pie o sentados, pero siempre formando un grupo que actúa con naturalidad. Al hablar, cesa la música.)
JESÚS: (Lento y expresivo.) Amigos, no debéis juzgar nunca a nadie. El que juzga, suele equivocarse casi siempre.
JUDÍO 1: Yo no olvido tus palabras, JESÚS: "No hay que ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el nuestro".
JESÚS: Me alegra que lo recuerdes. El que juzga a los demás, no les ama...
JUDÍO 3: (Interrumpe contento.) Y lo más importante es el amor. ¡Me lo sé de carretilla!
JUDÍO 4: Pues si lo sabes y no lo practicas, ¡vaya una gracia! (El JUDÍO 3 le saca la lengua o hace cualquier otro gesto para manifestar su enfado al JUDÍO 4.)
JUDÍO 5: Es que eso de querer a todo el mundo, ¡tiene tela marinera! (Por el pasillo central y los laterales, entran corriendo tres JUDÍOS más. Antes de llegar al lado de JESÚS, comienzan a hablar aceleradamente.)
JUDÍO 6: ¡Maestro, Maestro, Pilato ha mandado degollar a un grupo de galileos!
JUDÍO 7: Es verdad, JESÚS, estaban ofreciendo el sacrificio de la tarde, y llegó un grupo de soldados ... ¡y les cortó el cuello a todos!
JUDÍO 8: (Radical.) ¡Dios los ha castigado por sus pecados!
JUDÍO 1: (Disiente.) ¡No puede ser, estaban ofreciendo un sacrificio!
JUDÍO 2: (Encontrando el motivo.) Pues estarán pagando la culpa de sus padres.
JESÚS: ¿Pensáis que esos galileos son más malos porque acabaron así?
TODOS: ¡Claro!
JESÚS: (Tajante.) Pues estáis muy equivocados.
TODOS:(Sorprendidos.) ¿Sííí? ¿De verdad?
JUDÍO 3: Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé... )Tampoco habían hecho nada malo?
JESÚS: (Categórico.) No eran peores que los demás. Todos tenéis que convertiros y mejorar en algo. (Se pone en pie.) Os lo explicaré con una parábola. Sentaos y escuchad.
JUDÍO 4: (Contento.) ¡Qué bien, a mí me gustan mucho las parábolas! (Cuando todos se han sentado, JESÚS comienza la narración.)
JESÚS: Érase una vez un hombre que tenía una higuera plantada en su viña y fue a ver si ya habían nacido los higos... (Música suave. Por el extremo opuesto al grupo de JESÚS, aparecen el amo y el viñador. Música de fondo.)
AMO: Amigo, te encargué cuidaras mi viña y también la higuera.
VIÑADOR: Eso hago, Señor.
AMO: Ya lo sé. Pero llevo tres años viniendo a buscar higos y nunca encuentro. Así que creo debes cortar la higuera, no sirve para nada.
VIÑADOR: Señor, déjala todavía este año. Yo cavaré alrededor, la abonaré, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.
JESÚS: (Va hacia el PÚBLICO. Fuerte y lento.) Esforzaos por dar frutos de buenas obras, ahora que todavía estáis a tiempo.
ORACIÓN
Jesús, Buen Pastor,
que has querido guiar el movimiento junior
mediante el ministerio de los sacerdotes,
consiliarios de nuestros centros:
¡gracias por el regalo de nuestro consiliario N.
Te pedimos por él,
por los consiliarios de Juniors moviment diocesà,
y por todos los sacerdotes:
cuídalos y concédeles ser fieles.
Que sepan participar activamente en el centro
y contribuyan a alimentar nuestra vida espiritual
y nuestra misión evangelizadora,
mediante la celebración de los sacramentos,
especialmente la Eucaristía y el Perdón,
valorando los carismas de cada uno de nosotros,
los niños y educadores que formamos el movimiento
y potenciando nuestras cualidades.
Ayúdale a ser educador en la fe,
mediante la relación personal y continua
con cada uno de nosotros,
y el acompañamiento
en el crecimiento humano y espiritual,
ayudándonos a discernir nuestra vocación.
Que él sea para nosotros un auténtico y fiel:
maestro de oración,
maestro de fe,
animador de la liturgia,
vínculo y promotor de comunión eclesial,
animador y educador de las vocaciones cristianas,
animador de la misión,
acompañante espiritual
y amigo cercano.
Te lo pedimos por medio de tu Hijo Jesucristo
y de Santa María de los Juniors,
Madre y Educadora nuestra.
Oración inspirada en el libro Rasgos de Identidad, pg. 33-34
VIA CRUCIS JUNIOR: COMPROMETIDOS CON LAS VOCACIONES
Primera estación: Jesús condenado a muerte
Del evangelio de S. Mateo:
“En aquel tiempo dijeron los sumos sacerdotes y el Sanedrín: ¿qué os parece? Es reo de muerte (Mt 26,66).
Jesús asume su condición de profeta. Ha sido llamado a dar testimonio de la verdad y como los profetas es condenado a no ser escuchado, a la exclusión.
La vocación es decir sí a Cristo, aceptar correr la suerte de Jesús, actuando como él, sin miedo a ser rechazado.¿Estoy dispuesto a ello?
Ser junior es acoger la llamada de Cristo que invita a trabajar en la tarea de anunciarle y proclamar el Evangelio, en toda sus consecuencias.
Segunda estación: Jesús con la cruz a cuestas
Del evangelio de S. Juan:
“Al entregarlo Pilato, se hicieron cargo de Jesús, que llevando a hombros su propia cruz, salió de la ciudad hacia un lugar llamado la Calavera, en hebreo Gólgota” (Jn 19, 17).
Decir sí siempre es asumir la cruz que conlleva y Cristo cargó con la propia, porque la obediencia al Padre es siempre asumir el peso de muchos “noes”, no a si mismo, no al poder, no al tener libertad, paz, bienestar.
Es más rentable vivir para uno mismo, dejar a los otros con sus problemas, por eso, son muchos los llamados y pocos los que escuchan la voz de un Dios que invita a seguirle en la entrega a los demás.
“Por el camino que tú me marques”, rezamos en la oración junior y ese camino es con la cruz, la que conlleva el estilo de vida que responde al evangelio.
Tercera estación: Jesús cae por primera vez bajo la cruz
Del Evangelio de S. Mateo:
“Mi alma está triste hasta la muerte... y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba” (Mt 26,37).
Jesús cae. Al entusiasmo del primer momento, abrazándose a la cruz, feliz porque el “hágase tu voluntad” es una realidad, sucede el cansancio, la caída.
También en la vida del seminarista, el sacerdote, el consagrado y el cristiano comprometido hay una primera caída que abre el camino a otra segunda y a otras muchas caídas: el primer desánimo, el primer desengaño, la primera irresponsabilidad,... nos abre los ojos a la dura realidad de una vida-para-los-demás.
El primer desánimo, el primer fracaso, forma parte de la vida del educador.
Cuarta estación: Jesús encuentra a su santísima Madre
Del Evangelio de S. Lucas:
“Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: Y a ti misma, una espada te atravesará el alma, a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones” (Lc 2, 34-35)
Esta sólo, completamente sola. Bueno, completamente solo, no; está María, su Madre. Ella le sigue de cerca y las miradas se cruzan. Hay alguien que cree en su proyecto de vida.
No estamos solos en el seguimiento de Jesús. Ella siempre está ahí. En los momentos en los que seguirle es una pesada cuesta arriba, cerremos los ojos y sintamos su presencia, la mirada de María.
María forma parte del movimiento junior, el educador descubre en ella el modelo de seguimiento de Cristo.
Quinta estación: Jesús es ayudado por el Cireneo a llevar la cruz
Del Evangelista San Lucas.
“Cuando le llevaban, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que regresaba del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús” (Lc 23,26).
En el camino un hombre sale al encuentro de Cristo y le ayuda a llevar la cruz y Jesús acepta, se deja ayudar y acompañar en la llamada a cumplir la voluntad del Padre.
También en nuestra vocación siempre encontramos personas dispuestas a escucharnos, a cargar con nuestras preocupaciones, dudas, titubeos, sacerdotes que nos acompañan.
En nuestra vida como educadores el consiliario forma parte de ella, es el sacerdote que nos acompaña en el camino del seguimiento de Cristo y quien nos ayuda a discernir la propia vocación.
Sexta estación: La Verónica enjuga el rostro a Jesús
Del salmista:
“Mi alma tiene sed del Dios vivo... ¿Cuándo llegaré a ver el rostro de Dios?” (Sal 63,2).
Una mujer surge en el camino, ella no sólo enjuga el rostro de Jesús, en su propio rostro se refleja Cristo, es discípula del Maestro, la que da testimonio de Él, sin miedo a contaminarse con su sangre, sin miedo al qué dirán.
Nosotros muchas veces hacemos lo contrario, no da vergüenza decir que somos cristianos, que vivimos nuestra vocación, nuestra opción por Cristo.
¿Cuántas veces hemos sido cobardes? ¿Cuántas veces no hemos defendido a Cristo cuando se burlaban de él o de la Iglesia?
Séptima estación: Jesús cae por segunda vez
Del profeta Isaías:
Aunque nosotros lo creíamos castigado, herido por Dios y humillado. Eran nuestros dolores los que lo traspasaban y nuestras culpas las que lo trituraban (Is 53, 4).
Su vocación fue probada, era el Hijo amado del Padre, pero aprendió sufriendo a obedecer. Cayendo una y otra vez aprendió a ser Hijo amado, apoyándose solo en el Padre.
Pecar, confesar, pecar, confesar,... y nos desanimamos. Esto no es para nosotros. Cuando caemos descubrimos que estamos a la misma altura que quienes han ignorado la llamada de Dios, pero no es así. Nosotros caemos como todos, pero miramos a lo Alto, nos levantamos sabiendo que Dios nos tiende la mano y volveremos a caer y Él volverá a levantarnos.
¿Cuál es la diferencia entre un joven junior y uno que no lo es? Ambos caen, pero uno siente la presencia de Dios y se levanta, el otro es feliz sumergido en el cieno del pecado.
Octava estación: Jesús amonesta a las mujeres de Jerusalén
Del Evangelio de S. Lucas:
“Lo seguía una gran multitud de pueblo y de mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él” (Lc 23,27).
Lloraban porque le veían cargando con la cruz, asumiendo hasta las últimas consecuencias el Reino de Dios, lloraban por Él y Él les responde: llorad por vosotras y vuestros hijos, por quienes preferís vivir al margen de Dios, sin optar por quienes ha optado el Padre, los últimos, los marginados.
Muchos a nuestro alrededor lloran al ver las dificultades con las que nos encontramos en el seguimiento de Cristo, lloran la muerte de los misioneros, de quienes han hecho de su vida una existencia para Dios y para los demás. Y deberían llorar por ellos mismos, pues viven para sí, vida condenada a la nada.
Y se lamentan de los problemas que tenemos, ¿para qué sigues a Jesús en el Junior? Ya te lo decíamos, eso te iba a traer preocupaciones y momentos amargos. Son como esas mujeres, al margen de todo, sin implicar su vida en acciones en favor de la sociedad.
Novena estación: Jesús cae por tercera vez bajo la cruz
Del evangelio de S. Mateo:
“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11, 28).
Para cargar con el cansancio de los demás, hay que haber experimentado ese mismo cansancio. Él comprende nuestras caídas y desalientos, porque Él también lo experimentó, en el peso de su cruz están nuestras cruces.
No somos héroes, somos personas como los demás, que se cansan, se agobian y se desaniman. Precisamente porque caemos somos capaces de escuchar y tender la mano a quienes en el camino de nuestra vida caen y necesitan ayuda.
A veces creemos que la vocación es para personas fabricadas con una carne especial, fuertes, incapaces de caer y desfallecer. No es así, el buen educador no es el junior perfecto, sino el humilde que cae, se levanta y comprende a los educadores, juniors y hasta al consiliario cuando pasa un mal momento y desea abandonar el camino, dejar la cruz en los hombros de otros.
Décima estación: Desnudan a Jesús, y le dan de beber hiel.
Del Evangelio de S. Juan.
“Se repartieron sus vestiduras, echándolas a suerte” (Jn 19, 24)
Despojado de todo poder, pasa a ser uno de tantos, un condenado a muerte, sin más vestido que su cruz, sin más pertenencia que sus tres clavos, sin mayor gloria que la corona de espinas.
Es lo más difícil en la vocación, despojarse del éxito, dejar que los otros se repartan el vestido que hemos tejido durante años con mucho trabajo y esfuerzo y abrazarse al fracaso, a no ser valorado, con las manos vacías.
Es la hiel más amarga. Después de muchas horas restadas a la familia o el ocio y sin embargo sale mal el juego, el campamento o la convivencia. Jesús no es un empresario que exija resultados, paradójicamente a veces sólo nos pide que estemos en su lugar y con su misma actitud.
Undécima estación: Jesús clavado en la cruz
Del evangelista S. Lucas:
“Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 24)
Y Él extiende sus brazos, quiere abrazarnos a todos. Mientras ellos le insultan y clavan su cuerpo al madero, Él, Él los perdona, la mayor muestra de amor, es misericordioso con quienes no lo son con Él.
Este es nuestro reto en la sociedad: mostrar el rostro misericordioso de Dios a quienes no comprenden nuestra vocación y nos crucifican con sus palabras. Ante ellos la mejor defensa es abrir los brazos, abrazarles y perdonarles, como Cristo.
Amar como Jesús nos ama, esa es nuestra vocación como educadores juniors. Frente a la sociedad que responde con violencia, nosotros amamos y perdonamos.
Duodécima estación: Jesús muere en la cruz
Del evangelio de S. Juan:
“Todo está cumplido” (Jn 19,30).
Vino a cumplir la voluntad del Padre y así lo hizo, esa fue su vocación llevada al extremo de la muerte, del darse totalmente al Padre abrazando al mundo.
¿Y nosotros? Ante la cruz ¿cómo actuamos? ¿Podemos decir que estamos cumpliendo su voluntad, viviendo el Evangelio? ¿Caminamos con quienes caminó Cristo? ¿nuestro corazón tiene sus mismos sentimientos? ¿nuestras aspiraciones son las mismas que las de Cristo?
Los juniors cambiaremos el mundo, cantamos. Sí y lo cambiaremos viviendo el estilo de vida junior, resumidos en la Ley, el Lema y los Principios de Vida. Es decir, muriendo a nosotros mismos para que Cristo viva en nosotros. Pero, ¿son palabras o son realidades que están creciendo en nosotros?
Decimotercera estación: Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su santísima Madre
Del Evangelio de San Mateo:
José tomó el cuerpo y lo envolvió en una sábana (Mt 27,57).
María acoge a un crucificado, es capaz de descubrir en este condenado a muerte por Procurador y el Sumo Sacerdote al Hijo de Dios.
Seguir a Cristo nos ha de llevar a acoger al otro, al excluido. La llamada al sacerdocio, la vida religiosa, a ser un cristiano comprometido no es para quedarse en la Iglesia, la meta está en el ser humano, en acoger a aquellos con los que Cristo se identificó, hacerse uno con ellos, como la Madre se hizo uno en el abrazo con el Hijo muerto, excluido.
En el corazón del educador hay unos niños que han de ocupar un lugar especial, con los que se ha de identificar, son los niños enfermos, inmigrantes, marginados, procedentes de familias desestructuradas. Así su vocación será auténtica.
Decimocuarta estación:Jesús es puesto en el sepulcro
Del Evangelio de San Juan.
“En el lugar donde Jesús había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo en el que aún no había sido depositado nadie. Pusieron allí a Jesús” (Jn 19,41).
Sepultado en la tierra, en espera de la gran noche de la Pascua, confiando totalmente en el Padre. Su entrega por los demás, su SI total al Padre no ha quedado frustrado, pero antes tiene que pasar el silencio del sábado y esperar con esperanza.
A veces no vemos frutos, ni en nosotros ni en los demás. Tantos años siguiendo a Cristo, tantas misas, tantas horas de oración, tantas lecturas, tanto escuchar y meditar la Biblia y seguimos igual. Sepultémoslo en Cristo y esperemos, no queramos vivir el Domingo de Pascua sin el Sábado Santo, el Aleluya sin el silencio del descenso a la profundidad.
¡Cuántas veces desearíamos ver recompensados nuestros esfuerzos con el equipo juniors y sin embargo están igual o peor que cuando comenzaron en estilo de vida! Dejemos que la semilla germine, a su tiempo, tengamos paciencia. Nuestra vocación muchas veces es probada con el tiempo aparentemente infructífero del sábado santo. Hemos de aprender tanto de este día.
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos Que por tu santa cruz nos redimiste.
Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por Jesucristo. CUARESMA CON LOS CUARENTA ÚLTIMOS.
Lectura del libro del Éxodo 3, l-8a. 13-15En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios.El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.Moisés se dijo:—«Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.»Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:—«Moisés, Moisés.»Respondió él:—«Aquí estoy.»Dijo Dios:—«No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.»Y añadió:—«Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.»Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios. El Señor le dijo:—«He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel.»Moisés replicó a Dios:—«Mira, yo iré a los israelitas y les diré:“El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros.” Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?»Dios dijo a Moisés:—«“Soy el que soy”; esto dirás a los israelitas: “‘Yo-soy’ me envía .a vosotros”.»Dios añadió:—«Esto dirás a los israelitas: “Yahvé (Él-es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación .»Palabra de Dios.
MEDITACIÓN
Este domingo la primera lectura nos presenta la vocación de Moisés, quien sube al Monte Horeb o Sinaí, contempla la zarza ardiendo, signo con el que Dios le llama, ante él se quita las sandalias y oculta su rostro, pues la Absoluta Trascendencia de Dios impide al hombre poder contemplarle. El Señor se identifica con la historia de Israel y con su presente, es el Dios de los padres del pueblo oprimido, enviando a Moisés para que despuerte la conciencia de este pueblo, se convierta a Dios y se deje guiar por Él a una tierra de libertad y dignidad. Moisés se resiste, pero las limitaciones humanas (tartamudez) no son obstáculo para que Dios haga de él quien libere de la esclavitud al pueblo y lo guíe a la Tierra que mana leche y miel.
Así la lectura ilumina la campaña de este año, centrada en el compromiso con la sociedad y el lema “la ciutat s’omplí d’alegria”: nosotros hemos sido llamados por Dios en el Sinaí, es decir, la experiencia de fe vivida en la Iglesia, a pesar de nuestras limitaciones, para liberarnos, con el poder de Cristo, a nosotros mismos y a nuestra sociedad de las esclavitudes modernas y conducirla a la “civilización del amor”, la “cultura de la vida”, llenando el corazón de todos los que nos rodean de la alegría que brota de la experiencia pascual. Un buen momento, pues, para recordar las experiencias de Dios y para sentirnos llamados a luchar contra las esclavitudes de nuestro tiempo, con el entusiasmo propio de los jóvenes.
SALMO
Salmo responsorial Sal 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 11 (R/.: 8a)R/. El Señor es compasivo y misericordioso.Bendice, alma mía, al Señor,y todo mi ser a su santo nombre.Bendice, alma mía, al Señor,y no olvides sus beneficios. R/.Él perdona todas tus culpasy cura todas tus enfermedades;él rescata tu vida de la fosay te colma de gracia y de ternura. R/.El Señor hace justiciay defiende a todos los oprimidos;enseñó sus caminos a Moisésy sus hazañas a los hijos de Israel. R/.El Señor es compasivo y misericordioso,lento a la ira y rico en clemencia;como se levanta el cielo sobre la tierra,se levanta su bondad sobre sus fieles. R/.
MEDITACIÓN
Con Israel: nos encontramos ante un himno que proclama el amor de Dios, el Dios de la Alianza, que pactó con Moisés y el Pueblo de Israel. En él descubrimos a un pecador que sube al templo para ofrecer un sacrificio de acción de gracias por haber sido perdonado. Así en el texto descubrimos a un Dios muy alejado del que imaginamos presenta el Antiguo Testamento. Pues frecuentemente creemos en el Dios del Antiguo Testamento Juez y Castigador, frente al Dios del Nuevo Testamento, Padre y Misericordioso. Meditando este salmo nos encontramos con la verdad, es el mismo rostro de Dios el que presenta el Antiguo y el Nuevo Testamento. La última estrofa es un retrato luminoso del Dios compasivo y misericordioso que liberó a Israel de la opresión egipcia.
Con Jesús: sustituyamos la palabra “Dios” por el término con que Jesús llama a Yahvé, “Padre” y recémoslo situándonos en los personajes presentados por los evangelio: el hijo pródigo, Mateo, Zaqueo, la adúltera, el buen ladrón, los publícanos y pecadores,... Jesús fue el instrumento del Padre para que ellos descubrieran su rostro. Después de cada experiencia de perdón que ellos vivieron, este fue el salmo que bien podrían haber brotado de sus labios.
Con nuestro tiempo: es la debilidad del hombre el que lejos a traer la cólera divina, como un pararrayos atrae el amor. El hombre de hoy y de siempre necesita sentirse amado por Dios en su fragilidad. Frente una sociedad cada vez más competitiva y exigente, en la que el clima político está marcado por el enfrentamiento y la tensión constante y la vida social está entrando en un proceso cada vez más judicial, donde ante una desgracia se pide la cabeza de los culpables, en este salmo descubrimos a un Dios que ama, perdona, rescata al hombre y a la mujer de la fosa en la que muchas veces caen a consecuencia del pecado. Es el salmo que necesita el ser humano en estos tiempos, la oración de quienes confían en Dios y lo hacen desde su vida hundida por el sentimiento de culpabilidad, el peso del pecado.
Con los juniors: ¿cómo es tu relación con Dios? ¿eres el educador o educadora perfecto que todo lo hace bien? ¿cómo te has sentido cuando no ha sido así? Este salmo constituye una oración para suscitar en nosotros sentimientos de amor hacia Dios. Es el salmo del educador que experimenta la misericordia del Padre tras descubrir que ha fallado a Dios, al Centro Junior, a su grupo. Y también aquí encontramos el retrato del buen educador. Nuestra Ley Junior es “amamos a los hombres del mundo como Jesús nos ama”. ¿Y cómo nos ama Jesús? : perdonándonos nuestras culpas, curando las enfermedades que nos impiden vivir el estilo de vida junior, rescatándonos de la fosa del pecado, colmándnos de gracia y ternura, siendo compasivo y misericordioso con nosotros, lento a la ira y rico en clemencia. Así nos ama Jesús, luego así debemos amar a los demás. Y así debe ser el educador de cada al equipo de educadores y el equipo juniors.
CARLOS VALLÉS. BUSCO TU ROSTRO.
CONFÍO EN TU MISERICORDIA
«Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades».
Hoy canto tu misericordia, Señor; tu misericordia, que tanto mi alma como mi cuerpo conocen bien. Tú has perdonado mis culpas y has curado mis enfermedades. Tú has vencido al mal en mí, mal que se mostraba como rebelión en mi alma y corrupción en mi cuerpo. Las dos cosas van juntas. Mi ser es uno e indivisible, y todo cuanto hay en mí, cuerpo y alma, reacciona, ante mis decisiones y mis actos, con dolor o con gozo físico y moral a lo largo del camino de mis días.
Sobre todo ese ser mío se ha extendido ahora tu mano que cura, Señor, con gesto de perdón y de gracia que restaura mi vida y revitaliza mi cuerpo. Hasta mis huesos se alegran cuando siento la presencia de tu bendición en el fondo de mi ser. Gracias, Señor, por tu infinita bondad.
«Como se levanta el cielo sobre la tierra, así se levanta su bondad sobre sus fieles; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos; como un padre siente ternura por sus hijos, así siente el Señor ternura por sus fieles, porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro».
Tú conoces mis flaquezas, porque tú eres quien me has hecho. He fallado muchas veces, y seguiré fallando. Y mi cuerpo reflejará los fallos de mi alma en las averías de sus funciones. Espero que tu misericordia me visite de nuevo, Señor, y sanes mi cuerpo y mi alma como siempre lo has hecho y lo volverás a hacer, porque nunca fallas a los que te aman.
«Él rescata, alma mía, tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura; él sacia de bienes tus anhelos, y como un águila se renueva tu juventud».
Mi vida es vuelo de águila sobre los horizontes de tu gracia. Firme y decidido, sublime y mayestático. Siento que se renueva mi juventud y se afirma mi fortaleza. El cielo entero es mío, porque es tuyo en primer término, y ahora me lo das a mí en mi vuelo. Mi juventud surge en mis venas mientras oteo el mundo con serena alegría y recatado orgullo. ¡Qué grande eres, Señor, que has creado todo esto y a mí con ello! Te bendigo para siempre con todo el agradecimiento de mi alma.
«Bendice, alma mía, al Señor».
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 1-6. 10-12No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron aquellos.No protestéis, como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador.Todo esto les sucedía como un ejemplo y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro, ¡cuidado!, no caiga.Palabra de Dios
MEDITACIÓN
El fragmento de este domingo es una lectura cristiana de lo que ocurrió en el éxodo. Así recuerda este acontecimiento, indicando a través de la expresión “nuestros padres” la estrecha relación entre el Pueblo de Israel y la Iglesia de Cristo. Y para ello evoca los siguientes elementos, relacionándolos con la situación de los cristianos: la nube simbolizaba a Dios que acompañaba a su pueblo por el desierto, también Dios nos acompaña a nosotros mediante el Espíritu o nube que descendió sobre María (Lc 1, 35) y sobre la Iglesia en la ascensión (Hch 1, 9). El mar Rojo es el símbolo de la salida de la esclavitud, pues habiendo perecido los perseguidores el pueblo entra en el desierto, al igual que en nosotros cuando por el bautismo cruzamos el mar, fueron sepultados los pecados. En el desierto Dios sació el hambre y la sed del pueblo mediante el maná y el agua de la fuente de Meribá. En nuestra vida Dios sacia nuestra hambre y nuestra sed mediante Cristo, de quien brotan los sacramentos y, en la eucaristía es nuestro alimento.
EVANGELIO
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 1-9En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:— «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»Y les dijo esta parábola:— «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.Dijo entonces al viñador:“Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?”Pero el viñador contestó:“Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas”.»Palabra del Señor.MEDITACIÓN
La Cuaresma tiene tres partes: los Domingos I y II, los Domingos II, IV y V y la Semana Santa. En la primera el evangelio, todos los años nos presenta las tentaciones y la transfiguración y la segunda cambia dependiendo del año o ciclo (A, B y C).
Así en este año o ciclo C la temática de los tres domingos es penitencial, llamándonos a la conversión y presentándonos la paciencia Dios hacia el hombre y la mujer, personificados en la higuera, el hijo pródigo y la adúltera.
De este modo el evangelio de hoy constituye una llamada a la conversión, cuyo acicate es la imprevisibilidad de la muerte, ésta nos puede alcanzar al igual que sobrevino a los galileos condenados a muerte por Pilato y a los dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé.
En la segunda parte del texto nos presenta la parábola de la higuera. Ésta representaba al pueblo de Israel, tras tres intentos por encontrar frutos, sigue sin ofrecerlos. Tres es el número de la desesperanza, si a la tercera no “va la vencida” ya no hay nada que hacer y son los años de vida pública de Jesús. Pero es él, el viñandor, quien pide al Padre una nueva oportunidad. Él es quien cuida de la higuera de nuestra vida, cavando la dureza de nuestro corazón con el arado de la cruz y abonándolo con el Evangelio, la eucaristía y el sacramento del perdón.
Así pues Dios sigue teniendo paciencia, pero aunque decimos que su amor es infinito, esta tiene un límite y caducidad. Jesús nos lo ha dejado muy claro: al final sino damos fruto, sabemos lo que el viñador hará.
EL EVANGELIO COMENTADO POR LOS SANTOS PADRES
[Tres años] esto se dice respecto a las tres cautividades que pasaron los judíos como castigo, pero no se enmendaron. La higuera es figura de la sinagoga. El Señor buscó en ella frutos de fe, pero ella no tenía nada que dar... Pasó tres años entre ellos para hacerles ver que era el Salvador. Y cuando quiso arrancar la higuera, sucedió lo mismo que anterioriormente entre el Padre y Moisés: “déjame que destruya a este pueblo” (Ex 32,10). El Padre dio una oportunidad a Moisés para que intercediera mediante la oración. Lo mismo sucede aquí. Dijo el viñador que Él quería arrancar la higuera; el viñador intercedió y el que es misericordioso mostró su mansedumbre; si al año siguiente no daba frutos, la arrancaría. El viñador no se atrincheró en la venganza, como Moisés que, después de haber intercedido y haber sido escuchado dijo: “Porque está cerca el día de su ruina y su destino se precipita” (Ex 32,34)
Efrén de Nisibi.
Este árbol es el género humano. El Señor lo visita en la época de los patriarcas: el primer año, por así decir. Lo visitó en la época de la ley y los profetas: el segundo año. He aquí que amanece el tercer año; casi debió ser cortado ya, pero el misericordioso intercede ante el misericordioso. Quien quería mostrarse misericordioso, él mismo se presentó como intercesor. Dejémoslo, dijo, todavía este año. Cavemos a su alrededor –la fosa es signo de humildad-, y echemos un cesto de estiércol, por si da fruto.
Agustín.
Nosotros afirmamos lo siguiente: los israelitas, después de la crucifixión de nuestro Salvador, fueron condenados a caer en las miserias que merecían, Jerusalén sería capturada y sus habitantes muertos por la espada enemiga; sus casas serían quemadas con fuego, e incluso el Templo de Dios destruido. Es probable que Jesús esté comparando la sinagoga de los judíos con la higuera. La sagrada Escritura también los compara con variadas plantas: la vid, el olivo e incluso con un bosque.
Cirilo de Alejandría
Si alguien dijese que el viñador es el Hijo, su punto de vista tendría una razón a su favor. Él es nuestro abogado ante el Padre, nuestro defensor y el jardinero de nuestras almas. Poda constantemente todo aquello que es dañino y nos colma de semillas racionales y santas, para que podamos ofrecerle los frutos.
Beda.
La Biblia comentada por los Padres de la Iglesia. Nuevo Testamento. 3. Evangelio según san Lucas. Ciudad Nueva
ORACIÓN DESDE LA METODOLOGÍA JUNIOR.-
Experiencia:
A lo largo del día, especialmente cuando nos levantamos o mientras comemos y cenamos, al conectar el televisor, la radio o el ordenador, descubrimos situaciones dramáticas a las que son sometidos cientos de personas: desastres naturales en los países más pobres, guerras, secuestros, matanzas, violaciones, maltrato, racismo,... Mientras nosotros permanecemos impasibles. Y si nos adentramos en nuestra vida, también podríamos llenar de contenido el informativo. Es verdad que no matamos, ni robamos, pero, ¿cuántas veces pasa el día sin haber hecho nada por los demás? ¿en cuantos momentos vegetamos en vez de vivir? ¿cuándo fue la última vez que nos miramos a fondo y tratamos de cambiar aspectos concretos de nuestra vida?
Reflexión:
¿Qué hace Dios para combatir el dolor humano, la insolidaridad, el clamor de los pobres? En la primera lectura y en el evangelio encontramos la respuesta. Dios escucha el llanto del pueblo oprimido, llama a Moisés, está con Él y le envía a realizar una misión humanamente imposible: liberar al pueblo de la esclavitud y conducirlo por el desierto a la tierra que mana leche y miel. En este curso 2009-10 la campaña junior versa sobre el compromiso con la sociedad, es decir, también a nosotros Dios nos llama a transformar el mundo, a combatir la pasividad ante la misieria de los países del sur, a defender a los que no cuentan en la sociedad, a ser apóstoles de la cultura de la vida y luchar contra el aborto, la eutanasia y la muerte de quienes sufren la exclusión. Como Moisés nos sentimos incapaces, también tartamudeamos, es decir, nuestras palabras son vacilantes y carentes de convicción. ¿Dónde encontró Moisés la fuerza? ¿En qué nos parecemos a Él? Por otra parte el problema no se encuentra fuera de nosotros, pues somos esa higuera estéril a la que Jesús ha cuidado desde el bautismo, regándola con el agua de la catequesis de comunión y confirmación y del movimiento junior. Sin embargo, ¿en qué nos asemejamos a esta higuera? ¿realmente estamos dando frutos? Escuchemos lo que le dice el jardinero al dueño del árbol, sintámonos ser nosotros esa higuera que está allí, a punto de ser arrancada, temblemos pensando en nuestro destino y respiremos al dueño aceptar la propuesta del jardinero.
Compromiso.
Trazarnos un plan de vida en el que tengamos presente la formación, la participación activa en las actividades del centro junior y la zona, la asistencia a la misa y frecuencia del sacramento del perdón, la vida de oración, el testimonio cristiano y la responsabilidad de cada a nosotros mismos y los demás. Procurando estar vigilantes.
Celebración:
Reza la oración que hay más abajo.
ORACIÓN AL COMIENZO DE LA REUNIÓN
EXPERIENCIA:
Elementos presentes siempre en las oraciones: cruz de San Damián (Togo), icono de la Virgen María y cartel.
Signo de esta semana: el cartel del día del seminario, una estampa del Santo Cura de Ars, un dibujo con la silueta de un sacerdote.
Preparación: introducimos la oración presentándoles el Día del Seminario, la intención de este tiemp (pedir para que el Señor llame a jóvenes dispuestos a ser personas-para-los-demás-en-las-parroquias y rezar por los sacerdotes).
Proclamación del Evangelio: leemos el Evangelio del domingo. Podemos proyectar el powerpoint de las benedictinas de Montserrat.
REFLEXIÓN:
Interiorización : en el evangelio hemos escuchado como el viñador intercede ante el dueño de la viña, evitando así la arranque. Descubrimos en él a los consiliarios, ellos son los que se desviven por el Centro Junior, lo riegan con la predicación, los sacramentos, la formación, los consejos que nos dan. Nuestro Centro Junior es la higuera que él cuida aunque no de los frutos que desearía (seamos sinceros, quizás la lectura fuerce la realidad, pero cuantas veces al consiliario le gustaría fuésemos de otro modo), porque la ama, pensemos en los momentos en los que así nos lo ha manifestado, nos ha defendido ante quienes en la parroquia nos criticaban, ha creído en nosotros, ha peleado para que viniesen muchos niños a la convivencia y al campamento.
COMPROMISO:
Gesto: en el dibujo escribimos lo que el consiliario hace por nosotros con las manos (nos ofrece la eucaristía, nos perdona los pecados, nos ayuda a montar las mesas en la convivencia, a servir la comida,...), con los pies (camina con nosotros en la marcha, nos acompaña en los encuentros de zona, juega con los niños, visita a los juniors que están enfermos,...), con la cabeza (lee y se prepara las sesiones de formación, nos ayuda a organizar la convivencia, el campamento, los juegos,..., nos comprende, nos escucha, nos mira con amor, se rie con nosotros, nos aconseja, después de la reunión en el campamento se queda con nosotros un rato a charlar,...) y con el corazón. Aquí escribimos nuestros nombres, porque en el corazón del consiliario siempre estamos nosotros, por quienes ha renunciado a formar un hogar, somos su hogar, las personas que Cristo le ha ofrecido para que ame con un amor total.
Oración final: pedimos por nuestro consiliario, de forma espontánea lo que deseamos (p.ej.: pueda estar más tiempo con nosotros,...) o rezamos la oración.
GUIÓN CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA.
Monición de entrada.-
Estamos ya en el tercer domingo de cuaresma, casi a mitad de estos días que dedicamos a intentar cambiar. Pero, ¿lo estamos haciendo? Porque a veces nos pasa que sólo pensamos en nuestros problemas y nos olvidamos de los demás, como le pasó a Moisés antes de encontrarse con Dios en el Monte Horeb.
Sin embargo hay personas que sí les preocupan los demás, son jóvenes como todos los jóvenes, que les gusta divertirse y pasárselo bien, pero que además quieren ser sacerdotes y ayudar a las personas, especialmente a las que están tristes. Ellos estudian en el seminario, por eso vamos a tenerlos muy presentes y a rezar por quienes un día, pueden estar aquí, como está N., nuestro sacerdote, amándonos con todo su corazón.
[Si hay seminarista]:
Y de manera especial rezamos por N. , seminarista que ha venido a acompañarnos en esta misa de los niños y a decirnos unas palabras. Esperamos que te encuentres muy bien entre nosotros y que un día seas sacerdote y vengas a celebrarnos una misa.
Acto penitencial.-
Por que no cuidamos la belleza del corazón. Señor, ten piedad.
Un niño presenta una pastilla de jabón.
Porque a veces nos complicamos la vida. Cristo, ten piedad.
Un niño presenta una cuerda con muchos nudos..
Porque muchas veces sólo pensamos en nosotros. Señor, ten piedad.
Un niño presenta una caja de cartón totalmente cerrada con un rotulo: YO, YO.
Monición Primera lectura.-
En la primera lectura escucharemos como Dios se fijó en un pueblo que era esclavo de los egipcios y como se apareció a Moisés y le mandó que los liberase.
Monición Segunda lectura.-
En la segunda lectura san Pablo nos dirá que tenemos que ser obedientes a lo que Dios nos pide.
Monición evangelio.-
Hola amigos y amigas. Hoy Jesús nos va a contar una parábola, es decir, un cuento que tiene una enseñanza. En ella nos hablará de una higuera que no había manera de que diese higos y como él, a pesar de eso, lo intentó de nuevo, esperando que diese fruto.
Homilía.-
En la homilía si seguimos el material de CCS, esta semana colocamos la rama con la frase: Éste es mi hijo amado. ¡Escuchadle!
Colocamos un panel con el dibujo de un sacerdote y en él pegado un gran corazón y les preguntamos a los niños que hace el sacerdote con las manos, los pies y la cabeza. A continuación les preguntamos que es lo que hay en su corazón y quienes se encuentran en él. Les pedimos escriban el nombre de Jesús y al lado los suyos.
Si hay seminarista bien él les habla, bien le preguntan.
Peticiones.-
Por los que formamos la Iglesia, para que nos esforcemos en mostrar a Dios bueno. Roguemos al Señor.
Por nuestro Seminario Diocesano, para que los seminaristas y formadores sean una auténtica familia donde vivan las enseñanzas de Jesús. Roguemos al Señor.
Por las vocaciones, para que más niños, adolescentes y jóvenes escuchen la llamada de Dios y quieran ser sacerdotes. Roguemos al Señor.
Por las familias cristianas, para que en ellas surjan vocaciones. Roguemos al Señor.
Por los sacerdotes para que sean buenos pastores, que amen mucho a Dios y a las parroquias donde el obispo les envía. Roguemos al Señor.
Por nuestro párroco N. [y vicario N.] para que Dios les ayude a ser buenos sacerdotes. Roguemos al Señor.
[Si hay seminarista] Por N. , para que sea un buen seminarista y Dios le ayude a descubrir el camino que él desea. Roguemos al Señor.
Por nosotros, para que nos esforcemos en vivir las enseñanzas de Jesús. Roguemos al Señor.
Ofrendas.-
Jesús te ofrecemos este libro [diurnal], con el que rezan todos días los seminaristas y sacerdotes.
Jesús te ofrecemos este agua, desde nuestro deseo de dejar que tú riegues y cuides nuestro corazón.
Jesús te ofrecemos el pan y el vino, ellos son el alimento con que tú nos cuidas.
Oración final.-
Jesús, Buen Pastor,
que has querido guiarnos
mediante los sacerdotes.
¡Gracias por este regalo!
Te pedimos por ellos,
cuídalos y ayúdales a ser fieles.
Te pedimos también
por los seminaristas,
que sean disponibles y generosos
para dejarse moldear por tí.
EL EVANGELIO REPRESENTADO CON NIÑOS
* PERSONAJES: JESÚS. Ocho JUDÍOS o judías. Viñador. Amo de la viña.
* MATERIALES NECESARIOS: Música suave. Banqueta.
* ESCENIFICACIÓN: (Música suave. En un extremo del presbiterio o escenario está JESÚS, sentado en un banqueta y rodeado de los ocho JUDÍOS o judías, que pueden permanecer de pie o sentados, pero siempre formando un grupo que actúa con naturalidad. Al hablar, cesa la música.)
JESÚS: (Lento y expresivo.) Amigos, no debéis juzgar nunca a nadie. El que juzga, suele equivocarse casi siempre.
JUDÍO 1: Yo no olvido tus palabras, JESÚS: "No hay que ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el nuestro".
JESÚS: Me alegra que lo recuerdes. El que juzga a los demás, no les ama...
JUDÍO 3: (Interrumpe contento.) Y lo más importante es el amor. ¡Me lo sé de carretilla!
JUDÍO 4: Pues si lo sabes y no lo practicas, ¡vaya una gracia! (El JUDÍO 3 le saca la lengua o hace cualquier otro gesto para manifestar su enfado al JUDÍO 4.)
JUDÍO 5: Es que eso de querer a todo el mundo, ¡tiene tela marinera! (Por el pasillo central y los laterales, entran corriendo tres JUDÍOS más. Antes de llegar al lado de JESÚS, comienzan a hablar aceleradamente.)
JUDÍO 6: ¡Maestro, Maestro, Pilato ha mandado degollar a un grupo de galileos!
JUDÍO 7: Es verdad, JESÚS, estaban ofreciendo el sacrificio de la tarde, y llegó un grupo de soldados ... ¡y les cortó el cuello a todos!
JUDÍO 8: (Radical.) ¡Dios los ha castigado por sus pecados!
JUDÍO 1: (Disiente.) ¡No puede ser, estaban ofreciendo un sacrificio!
JUDÍO 2: (Encontrando el motivo.) Pues estarán pagando la culpa de sus padres.
JESÚS: ¿Pensáis que esos galileos son más malos porque acabaron así?
TODOS: ¡Claro!
JESÚS: (Tajante.) Pues estáis muy equivocados.
TODOS:(Sorprendidos.) ¿Sííí? ¿De verdad?
JUDÍO 3: Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé... )Tampoco habían hecho nada malo?
JESÚS: (Categórico.) No eran peores que los demás. Todos tenéis que convertiros y mejorar en algo. (Se pone en pie.) Os lo explicaré con una parábola. Sentaos y escuchad.
JUDÍO 4: (Contento.) ¡Qué bien, a mí me gustan mucho las parábolas! (Cuando todos se han sentado, JESÚS comienza la narración.)
JESÚS: Érase una vez un hombre que tenía una higuera plantada en su viña y fue a ver si ya habían nacido los higos... (Música suave. Por el extremo opuesto al grupo de JESÚS, aparecen el amo y el viñador. Música de fondo.)
AMO: Amigo, te encargué cuidaras mi viña y también la higuera.
VIÑADOR: Eso hago, Señor.
AMO: Ya lo sé. Pero llevo tres años viniendo a buscar higos y nunca encuentro. Así que creo debes cortar la higuera, no sirve para nada.
VIÑADOR: Señor, déjala todavía este año. Yo cavaré alrededor, la abonaré, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.
JESÚS: (Va hacia el PÚBLICO. Fuerte y lento.) Esforzaos por dar frutos de buenas obras, ahora que todavía estáis a tiempo.
ORACIÓN
Jesús, Buen Pastor,
que has querido guiar el movimiento junior
mediante el ministerio de los sacerdotes,
consiliarios de nuestros centros:
¡gracias por el regalo de nuestro consiliario N.
Te pedimos por él,
por los consiliarios de Juniors moviment diocesà,
y por todos los sacerdotes:
cuídalos y concédeles ser fieles.
Que sepan participar activamente en el centro
y contribuyan a alimentar nuestra vida espiritual
y nuestra misión evangelizadora,
mediante la celebración de los sacramentos,
especialmente la Eucaristía y el Perdón,
valorando los carismas de cada uno de nosotros,
los niños y educadores que formamos el movimiento
y potenciando nuestras cualidades.
Ayúdale a ser educador en la fe,
mediante la relación personal y continua
con cada uno de nosotros,
y el acompañamiento
en el crecimiento humano y espiritual,
ayudándonos a discernir nuestra vocación.
Que él sea para nosotros un auténtico y fiel:
maestro de oración,
maestro de fe,
animador de la liturgia,
vínculo y promotor de comunión eclesial,
animador y educador de las vocaciones cristianas,
animador de la misión,
acompañante espiritual
y amigo cercano.
Te lo pedimos por medio de tu Hijo Jesucristo
y de Santa María de los Juniors,
Madre y Educadora nuestra.
Oración inspirada en el libro Rasgos de Identidad, pg. 33-34
VIA CRUCIS JUNIOR: COMPROMETIDOS CON LAS VOCACIONES
Primera estación: Jesús condenado a muerte
Del evangelio de S. Mateo:
“En aquel tiempo dijeron los sumos sacerdotes y el Sanedrín: ¿qué os parece? Es reo de muerte (Mt 26,66).
Jesús asume su condición de profeta. Ha sido llamado a dar testimonio de la verdad y como los profetas es condenado a no ser escuchado, a la exclusión.
La vocación es decir sí a Cristo, aceptar correr la suerte de Jesús, actuando como él, sin miedo a ser rechazado.¿Estoy dispuesto a ello?
Ser junior es acoger la llamada de Cristo que invita a trabajar en la tarea de anunciarle y proclamar el Evangelio, en toda sus consecuencias.
Segunda estación: Jesús con la cruz a cuestas
Del evangelio de S. Juan:
“Al entregarlo Pilato, se hicieron cargo de Jesús, que llevando a hombros su propia cruz, salió de la ciudad hacia un lugar llamado la Calavera, en hebreo Gólgota” (Jn 19, 17).
Decir sí siempre es asumir la cruz que conlleva y Cristo cargó con la propia, porque la obediencia al Padre es siempre asumir el peso de muchos “noes”, no a si mismo, no al poder, no al tener libertad, paz, bienestar.
Es más rentable vivir para uno mismo, dejar a los otros con sus problemas, por eso, son muchos los llamados y pocos los que escuchan la voz de un Dios que invita a seguirle en la entrega a los demás.
“Por el camino que tú me marques”, rezamos en la oración junior y ese camino es con la cruz, la que conlleva el estilo de vida que responde al evangelio.
Tercera estación: Jesús cae por primera vez bajo la cruz
Del Evangelio de S. Mateo:
“Mi alma está triste hasta la muerte... y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba” (Mt 26,37).
Jesús cae. Al entusiasmo del primer momento, abrazándose a la cruz, feliz porque el “hágase tu voluntad” es una realidad, sucede el cansancio, la caída.
También en la vida del seminarista, el sacerdote, el consagrado y el cristiano comprometido hay una primera caída que abre el camino a otra segunda y a otras muchas caídas: el primer desánimo, el primer desengaño, la primera irresponsabilidad,... nos abre los ojos a la dura realidad de una vida-para-los-demás.
El primer desánimo, el primer fracaso, forma parte de la vida del educador.
Cuarta estación: Jesús encuentra a su santísima Madre
Del Evangelio de S. Lucas:
“Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: Y a ti misma, una espada te atravesará el alma, a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones” (Lc 2, 34-35)
Esta sólo, completamente sola. Bueno, completamente solo, no; está María, su Madre. Ella le sigue de cerca y las miradas se cruzan. Hay alguien que cree en su proyecto de vida.
No estamos solos en el seguimiento de Jesús. Ella siempre está ahí. En los momentos en los que seguirle es una pesada cuesta arriba, cerremos los ojos y sintamos su presencia, la mirada de María.
María forma parte del movimiento junior, el educador descubre en ella el modelo de seguimiento de Cristo.
Quinta estación: Jesús es ayudado por el Cireneo a llevar la cruz
Del Evangelista San Lucas.
“Cuando le llevaban, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que regresaba del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús” (Lc 23,26).
En el camino un hombre sale al encuentro de Cristo y le ayuda a llevar la cruz y Jesús acepta, se deja ayudar y acompañar en la llamada a cumplir la voluntad del Padre.
También en nuestra vocación siempre encontramos personas dispuestas a escucharnos, a cargar con nuestras preocupaciones, dudas, titubeos, sacerdotes que nos acompañan.
En nuestra vida como educadores el consiliario forma parte de ella, es el sacerdote que nos acompaña en el camino del seguimiento de Cristo y quien nos ayuda a discernir la propia vocación.
Sexta estación: La Verónica enjuga el rostro a Jesús
Del salmista:
“Mi alma tiene sed del Dios vivo... ¿Cuándo llegaré a ver el rostro de Dios?” (Sal 63,2).
Una mujer surge en el camino, ella no sólo enjuga el rostro de Jesús, en su propio rostro se refleja Cristo, es discípula del Maestro, la que da testimonio de Él, sin miedo a contaminarse con su sangre, sin miedo al qué dirán.
Nosotros muchas veces hacemos lo contrario, no da vergüenza decir que somos cristianos, que vivimos nuestra vocación, nuestra opción por Cristo.
¿Cuántas veces hemos sido cobardes? ¿Cuántas veces no hemos defendido a Cristo cuando se burlaban de él o de la Iglesia?
Séptima estación: Jesús cae por segunda vez
Del profeta Isaías:
Aunque nosotros lo creíamos castigado, herido por Dios y humillado. Eran nuestros dolores los que lo traspasaban y nuestras culpas las que lo trituraban (Is 53, 4).
Su vocación fue probada, era el Hijo amado del Padre, pero aprendió sufriendo a obedecer. Cayendo una y otra vez aprendió a ser Hijo amado, apoyándose solo en el Padre.
Pecar, confesar, pecar, confesar,... y nos desanimamos. Esto no es para nosotros. Cuando caemos descubrimos que estamos a la misma altura que quienes han ignorado la llamada de Dios, pero no es así. Nosotros caemos como todos, pero miramos a lo Alto, nos levantamos sabiendo que Dios nos tiende la mano y volveremos a caer y Él volverá a levantarnos.
¿Cuál es la diferencia entre un joven junior y uno que no lo es? Ambos caen, pero uno siente la presencia de Dios y se levanta, el otro es feliz sumergido en el cieno del pecado.
Octava estación: Jesús amonesta a las mujeres de Jerusalén
Del Evangelio de S. Lucas:
“Lo seguía una gran multitud de pueblo y de mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él” (Lc 23,27).
Lloraban porque le veían cargando con la cruz, asumiendo hasta las últimas consecuencias el Reino de Dios, lloraban por Él y Él les responde: llorad por vosotras y vuestros hijos, por quienes preferís vivir al margen de Dios, sin optar por quienes ha optado el Padre, los últimos, los marginados.
Muchos a nuestro alrededor lloran al ver las dificultades con las que nos encontramos en el seguimiento de Cristo, lloran la muerte de los misioneros, de quienes han hecho de su vida una existencia para Dios y para los demás. Y deberían llorar por ellos mismos, pues viven para sí, vida condenada a la nada.
Y se lamentan de los problemas que tenemos, ¿para qué sigues a Jesús en el Junior? Ya te lo decíamos, eso te iba a traer preocupaciones y momentos amargos. Son como esas mujeres, al margen de todo, sin implicar su vida en acciones en favor de la sociedad.
Novena estación: Jesús cae por tercera vez bajo la cruz
Del evangelio de S. Mateo:
“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11, 28).
Para cargar con el cansancio de los demás, hay que haber experimentado ese mismo cansancio. Él comprende nuestras caídas y desalientos, porque Él también lo experimentó, en el peso de su cruz están nuestras cruces.
No somos héroes, somos personas como los demás, que se cansan, se agobian y se desaniman. Precisamente porque caemos somos capaces de escuchar y tender la mano a quienes en el camino de nuestra vida caen y necesitan ayuda.
A veces creemos que la vocación es para personas fabricadas con una carne especial, fuertes, incapaces de caer y desfallecer. No es así, el buen educador no es el junior perfecto, sino el humilde que cae, se levanta y comprende a los educadores, juniors y hasta al consiliario cuando pasa un mal momento y desea abandonar el camino, dejar la cruz en los hombros de otros.
Décima estación: Desnudan a Jesús, y le dan de beber hiel.
Del Evangelio de S. Juan.
“Se repartieron sus vestiduras, echándolas a suerte” (Jn 19, 24)
Despojado de todo poder, pasa a ser uno de tantos, un condenado a muerte, sin más vestido que su cruz, sin más pertenencia que sus tres clavos, sin mayor gloria que la corona de espinas.
Es lo más difícil en la vocación, despojarse del éxito, dejar que los otros se repartan el vestido que hemos tejido durante años con mucho trabajo y esfuerzo y abrazarse al fracaso, a no ser valorado, con las manos vacías.
Es la hiel más amarga. Después de muchas horas restadas a la familia o el ocio y sin embargo sale mal el juego, el campamento o la convivencia. Jesús no es un empresario que exija resultados, paradójicamente a veces sólo nos pide que estemos en su lugar y con su misma actitud.
Undécima estación: Jesús clavado en la cruz
Del evangelista S. Lucas:
“Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 24)
Y Él extiende sus brazos, quiere abrazarnos a todos. Mientras ellos le insultan y clavan su cuerpo al madero, Él, Él los perdona, la mayor muestra de amor, es misericordioso con quienes no lo son con Él.
Este es nuestro reto en la sociedad: mostrar el rostro misericordioso de Dios a quienes no comprenden nuestra vocación y nos crucifican con sus palabras. Ante ellos la mejor defensa es abrir los brazos, abrazarles y perdonarles, como Cristo.
Amar como Jesús nos ama, esa es nuestra vocación como educadores juniors. Frente a la sociedad que responde con violencia, nosotros amamos y perdonamos.
Duodécima estación: Jesús muere en la cruz
Del evangelio de S. Juan:
“Todo está cumplido” (Jn 19,30).
Vino a cumplir la voluntad del Padre y así lo hizo, esa fue su vocación llevada al extremo de la muerte, del darse totalmente al Padre abrazando al mundo.
¿Y nosotros? Ante la cruz ¿cómo actuamos? ¿Podemos decir que estamos cumpliendo su voluntad, viviendo el Evangelio? ¿Caminamos con quienes caminó Cristo? ¿nuestro corazón tiene sus mismos sentimientos? ¿nuestras aspiraciones son las mismas que las de Cristo?
Los juniors cambiaremos el mundo, cantamos. Sí y lo cambiaremos viviendo el estilo de vida junior, resumidos en la Ley, el Lema y los Principios de Vida. Es decir, muriendo a nosotros mismos para que Cristo viva en nosotros. Pero, ¿son palabras o son realidades que están creciendo en nosotros?
Decimotercera estación: Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su santísima Madre
Del Evangelio de San Mateo:
José tomó el cuerpo y lo envolvió en una sábana (Mt 27,57).
María acoge a un crucificado, es capaz de descubrir en este condenado a muerte por Procurador y el Sumo Sacerdote al Hijo de Dios.
Seguir a Cristo nos ha de llevar a acoger al otro, al excluido. La llamada al sacerdocio, la vida religiosa, a ser un cristiano comprometido no es para quedarse en la Iglesia, la meta está en el ser humano, en acoger a aquellos con los que Cristo se identificó, hacerse uno con ellos, como la Madre se hizo uno en el abrazo con el Hijo muerto, excluido.
En el corazón del educador hay unos niños que han de ocupar un lugar especial, con los que se ha de identificar, son los niños enfermos, inmigrantes, marginados, procedentes de familias desestructuradas. Así su vocación será auténtica.
Decimocuarta estación:Jesús es puesto en el sepulcro
Del Evangelio de San Juan.
“En el lugar donde Jesús había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo en el que aún no había sido depositado nadie. Pusieron allí a Jesús” (Jn 19,41).
Sepultado en la tierra, en espera de la gran noche de la Pascua, confiando totalmente en el Padre. Su entrega por los demás, su SI total al Padre no ha quedado frustrado, pero antes tiene que pasar el silencio del sábado y esperar con esperanza.
A veces no vemos frutos, ni en nosotros ni en los demás. Tantos años siguiendo a Cristo, tantas misas, tantas horas de oración, tantas lecturas, tanto escuchar y meditar la Biblia y seguimos igual. Sepultémoslo en Cristo y esperemos, no queramos vivir el Domingo de Pascua sin el Sábado Santo, el Aleluya sin el silencio del descenso a la profundidad.
¡Cuántas veces desearíamos ver recompensados nuestros esfuerzos con el equipo juniors y sin embargo están igual o peor que cuando comenzaron en estilo de vida! Dejemos que la semilla germine, a su tiempo, tengamos paciencia. Nuestra vocación muchas veces es probada con el tiempo aparentemente infructífero del sábado santo. Hemos de aprender tanto de este día.
Te adoramos Oh Cristo y te bendecimos Que por tu santa cruz nos redimiste.
Señor, Dios nuestro, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de tu hijo, muerto en la cruz, concédenos, te rogamos, a quienes hemos conocido en la tierra este misterio alcanzar en el cielo los premios de la redención. Por Jesucristo. CUARESMA CON LOS CUARENTA ÚLTIMOS.
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