miércoles, 22 de octubre de 2008

Escuela de Oración. XXI. Meditación 1ª


SEMANA XXI. LOS TRES GRADOS DE HUMILDAD.

DÍA 1º.



Serenarse, ponerse en presencia.

“Al llegar ante el Santísimo, al que se lo debo todo, ante él hago un signo de sumisión, de pobreza, de reconocimiento de su grandeza y de mi pequeñez. Me pongo de rodillas y como aquel que se sabe ante alguien muy importante le agradezco poder estar con él”.

Oración preparatoria.
“Señor concédeme la gracia para querer vivir contigo y como tú, siguiéndote de la forma más generosa, aunque haya que pasar por lo que haya que pasar. Señor, haz que mi corazón se vaya configurando con el tuyo, de manera que la sencillez, la pobreza y la humildad sean también el estilo de mi vida”

Introducción.
Se anota en el guión del Seminario Menor de Valencia:
“Nos gustaría ser más sensibles a la acción del Espíritu que “mueve” y “atrae” nuestra voluntad, mostrándonos lo que Dios quiere de nosotros en las circunstancias concretas de nuestra vida. Queremos entusiasmarnos con la persona de Jesús, hacernos uno con él, y así vivir el seguimiento hasta sus últimas consecuencias, caminando si es preciso por su penoso camino en suma pobreza, hambre, sed, injurias, afrentas, hasta morir en la cruz. Pero esto sólo podremos vivirlo desde el amor que nos impulsará a desear caminar junto a él, en su misión crucificante y crucificada. Por eso más que conocer los valores evangélicos, más que tener una voluntad libre de aficiones desordenadas, es necesario un enamoramiento tal que nos haga “necesitar” vivir con él y como él.

Textos:
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. El tentador se acercó y le dijo:
-Sí eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.
Mas él respondió:
-Está escrito:
No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo llevó consigo a la Ciudad Santa, lo puso sobre el alero del Templo y le dijo:
-Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito:
A sus ángeles te encomendará,
y en tus manos te llevarán,
para que no tropiece tu pie en piedra alguna.
Jesús le contestó:
-También está escrito:
No tentarás al Señor tu Dios.
De nuevo lo llevó consigo el diablo a un monte alto, le mostró todos los reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
-Todo esto te daré si te postras y me adoras.
Dícele entonces Jesús:
-Apártate, Satanás, porque está escrito:
Al Señor tu Dios adorarás
y sólo a él darás culto.
El diablo finalmente lo dejó. Y entonces se acercaron unos ángeles y se pusieron a servirle.
Mateo 4, 1-11

Meditación.
Nos dice el Seminario:
La primera manera de humildad podría llamarse “amor fundamental”. Es cuando en todo obedecemos la ley de Dios. Es cuando ni por nada ni por nadie coemetemos un pecado mortal, ni ponemos en peligro nuestra relación con Dios ya que él es el amor absoluto de nuestra vida. La fidelidad a los mandamientos de Dios es total y estamos dispuestos a dar la vida antes que quebrantarlos. Esto es una gracia de Dios que nos hace aborrecer instintivamente (como ante el olor a podrido), todas las tentaciones graves y nos hace huir de las ocasiones de pecado.

VER: leo el texto e imagino la escena, buscando descubrir lo que en ella se representa y el mensaje que desea mostrar.


JUZGAR: lo comparo en mi vida como junior. Las tentaciones de Jesús son las tentaciones del cristiano y por tanto del junior. También nosotros somos tentados a buscar en el junior el poder, la fama y la propia satisfacción.


ACTUAR: es decir, orar, háblale a Jesús.

lunes, 20 de octubre de 2008

Escuela de Oración. XX. Meditación 3ª


DÍA 3º.

Serenarse, ponerse en presencia.



“Al llegar ante el Santísimo, al que se lo debo todo, ante él hago un signo de sumisión, de pobreza, de reconocimiento de su grandeza y de mi pequeñez. Me pongo de rodillas y como aquel que se sabe ante alguien muy importante le agradezco poder estar con él”.

Nos cuenta Dolores López Guzmán:
“Un novicio dirigió esta palabra al prior de la Orden:
-Maestro, ¿cómo se aprende el camino de la contemplación?
El anciano le dijo:
-Dame un poco de agua de la fuente. Estoy fatigado y sudoroso.
El joven, guardó silencio y, llenando un cuenco de agua fresca se la dio a beber. Quedaron callados, sentados a la sombra del claustro, junto a la fuente. El sabio prior le miraba con agradecimiento. Al cabo de un tiempo, se levantó, llenó el cuenco y se lo llevó al joven novicio para apaciguar su sed. El anciano tomó de nuevo la palabra.
Para contemplar es necesario hacerse mendigo. Saber pedir y, sobre todo, saber recibir. Escuchar las necesidades y los gestos de los otros; ir más allá de uno mismo. Tú has respondido diligente a mi petición y has tomado con sencillez el agua que he puesto en tus labios. Dejarse amar y sorprender por Dios es el gran tesoro de la contemplación.
El joven novicio refrescó sus manos en el agua de la fuente y recitó en alta voz:
El río de Dios va lleno de agua,
tu preparas los trigales.
Así es como la preparas:
riegas sus surcos, allanas sus glebas,
con lluvias la ablandas, bendices sus renuevos.
Salmo 65

Oración preparatoria.
“Señor abre mis ojos para reconocer los engaños del mal espíritu en mi vida, sus seducciones y trampas. Concédeme no usar tu nombre en vano, no adorar falsos dioses con la pretendida justificación de que te estoy adorando a ti”

Textos:

Tened vosotros los mismos sentimientos que Cristo:
El cual siendo de condición divina,
no codició el ser igual a Dios,
sino que se despojó de sí mismo
tomando condición de esclavo.
Asumiendo emejanza humana
y apareciendo en su porte como hombre,
se rebajó a sí mismo,
haciéndose obediente hasta la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó
y le otorgó el Nombre,
que está sobre todo nombre.
Para que al nombre de Jesús
toda rodilla se doble
en los cielos, en la tierra y en los abismos,
y toda lengua confiese
que Cristo Jesús es el Señor
para gloria de Dios Padre.
Filipenses 2, 5-11


Meditación.
Nos dice el Seminario:
Cristianismo de autorrealización. La plenitud de vida radica en su autorrealización y en alcanzar la felicidad, a la cual todos tenemos “derecho”. Por tanto la vocación es un gran medio para lograr estos dos objetivos, pero así el centro lo ocupa el propio sujeto que define los objetivos y jzga sobre su logro, uno no “se recibe” de otra instancia superior. La prueba final de todo discernimiento es el amor a la cruz del Señor, la cual crucifica los planes del sujeto, frustrando los propios planes y renunciando a uno mismo. La fe promete la plenitud, que pasa por perder la vida, por dejar las riendas en manos de otro. En este cristianismo Dios no puede actuar como un verdadero Señor y pedir la vida entera, sino simplemente ser un buen siervo al servicio del otro señor: de MÍ.

VER: de nuevo le preguntamos al texto lo que nos dice. En él nos habla de Jesús, desde la invitación a tener sus mismos sentimientos. Jesús es quien dejó su vida en las manos del Padre, pasando por uno de tantos.


JUZGAR: respondemos a la pregunta, ¿tengo los mismos sentimientos que Cristo? En cuanto somos juniors amamos a los demás como Jesús nos ama, por tanto, sí debiéramos tener sus mismos sentimientos, su misma actitud hacia los otros. Se trata que analicemos nuestra vida a la luz de este texto.


ACTUAR: nos planteamos un propósito y le pedimos a Jesús nos ayude.

sábado, 18 de octubre de 2008

Domingo XIX T.O.: al Cesar lo que es del Cesar.



Textos:


Lectura del libro de Isaías 45, 1. 4-6


Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano:


«Doblegaré ante él las naciones,


desceñiré las cinturas de los reyes,


abriré ante él las puertas,


los batientes no se le cerrarán.


Por mi siervo Jacob,


por mi escogido Israel,


te llamé por tu nombre,


te di un título,


aunque no me conocías.


Yo soy el Señor y no hay otro;


fuera de mí, no hay dios.


Te pongo la insignia,


aunque no me conoces,


para que sepan de Oriente a Occidente


que no hay otro fuera de mí.


Yo soy el Señor, y no hay otro.»Palabra de Dios

Salmo responsorial

Sal 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10a y cR.





Aclamad la gloria y el poder del Señor.





Cantad al Señor un cántico nuevo,


cantad al Señor, toda la tierra.


Contad a los pueblos su gloria,


sus maravillas a todas las naciones. R.





Porque es grande el Señor,


y muy digno de alabanza,


más temible que todos los dioses.


Pues los dioses de los gentiles son apariencia,


mientras que el Señor ha hecho el cielo. R.





Familias de los pueblos,


aclamad al Señor,


aclamad la gloria y el poder del Señor,


aclamad la gloria del nombre del Señor,


entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R.





Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,


tiemble en su presencia la tierra toda;


decid a los pueblos:


«El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente.» R.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5b


Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones.Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.


Palabra de Dios

Aleluya

Flp. 2, 15d. 16Brilláis como lumbreras del mundo,mostrando una razón para vivir.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 15-21





En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:- «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no? »


Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:


- «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto. »


Le presentaron un denario. Él les preguntó:


- «¿De quién son esta cara y esta inscripción?»


Le respondieron:


- «Del César.»


Entonces les replicó:


- «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»


Palabra del Señor.





REFLEXIÓN.


Seguimos en la controversia entre Jesús y los sumos sacerdotes, escribas, herodianos, ancianos,... Todos ellos buscan un motivo para matar a Jesús, como bien ocurrirá días después. Hoy se acercan a él con una pregunta comprometedora: ¿pagar al Cesar o no pagar?


Sí Jesús declara afirmativamente se gana la enemistad del pueblo, extenuado por los impuestos y por tanto bendice un poder que somete con violencia el pequeño territorio de Palestina y ha divinizado al emperador. Si responde negativamente entonces pueden acusarle de zelote, teniendo como precedente la rebelión de Judas el Galileo quien el año 6 d.C. se sublevó debido a la introducción de este impuesto.


Pero Jesús, conociendoles les responde: "devolved al Cesar lo que es del Cesar", pues ellos llevaban la moneda del Cesar, en contra de la Ley que prohibia el uso de imágenes. Ellos habían sacrificado la Ley en aras a mantener sus privilegios.


Y esa es la advertencia. La labor del hombre religioso no está en mantener privilegios sino en servir a Dios como los profetas, como Jesús. No podemos servir a Dios y al dinero (Mt 6,21), para nosotros el valor no está en las monedas sino en las personas, ellas son las que tienen la imagen de Dios.

Somos juniors, pero ¿se nota?, ¿dónde hemos puesto nuestro corazón?

Escuela de Oración. XX. Meditación 2º


DÍA 2º.


Serenarse, ponerse en presencia.


“Al llegar ante el Santísimo, al que se lo debo todo, ante él hago un signo de sumisión, de pobreza, de reconocimiento de su grandeza y de mi pequeñez. Me pongo de rodillas y como aquel que se sabe ante alguien muy importante le agradezco poder estar con él”.

Vivimos en un tiempo de prisas. ¿Quién de nosotros sería capaz de navegar a la velocidad de hace catorce años? Conectar a la línea de teléfonos, esperar acceder, descargar lentamente la página, y así un minuto, dos, tres.... No os digo lo que representaba trabajar con un ordenador como el MSX, Amstrad o Spectrum, sin diskete, con la cinta magnetofónica cargando los programas,...
Hoy todo es rapidez y sin ser malo si provoca el que no nos detengamos. Necesitamos parar el tiempo y dejar que la vida vaya al ritmo que le corresponde, pensar en lo que nos ocurre, buscar la voz de Dios en cada circunstancia, analizar.
Y eso es la oración, un medio ideal no sólo a nivel del creyente sino de toda persona, pues invita a la reflexión, a parar el tiempo, estar con uno mismo, conocerse. Y cuanto más desde el diálogo de amor con el Padre.

Oración preparatoria.

“Señor abre mis ojos para reconocer los engaños del mal espíritu en mi vida, sus seducciones y trampas. Concédeme no usar tu nombre en vano, no adorar falsos dioses con la pretendida justificación de que te estoy adorando a ti”

Textos:


Entró en Jericó e iba cruzando la ciudad. Había allí un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero como era bajo de estatura, no podía, pues la gente se lo impedía. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzó la vista y le dijo:
-Zaqueo, baja pronto; conviene que hoy me quede yo en tu casa.
Se apresuró a bajar y lo recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban:
-Ha ido a hospedarse a casa de un pecador.
Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor:
-Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más.
Jesús le dijo:
-Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abrahán, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.


Meditación.
Nos dice el Seminario:
Cristianismo ético. ¿Es reducible el cristianismo a ética? evidentemente no, pero ¿qué decimos que es ser cristiano? Amar al prójimo. Esta afirmación sin más, nos conduce a ver a Cristo como modelo ético. Hay que ser como Cristo. Hacer lo que Cristo hace... Así, el maestro Jesús de Nazaret da ejemplo y estimula, pero no da vida. Es el encuentro con Zaqueo que cambia la vida al dejarse amar, o el encuentro con el joven rico, que se queda en su incapacidad, encerrado en sus posibilidades, sus leyes y sus causas, incapaz de contar con la sorpresa de Dios que actúa donde y como quiere. Por Cristo, sí, pero CON Cristo y EN Cristo, descubriendo este tersoro, por el que merece la pena venderlo todo. Por eso no se reconoce el elemento de pasividad que comporta recibir gratuitamente la salvación, se busca la propia salvación a través de la propia acción. Es necesario demostrar a Dios, a los demás que uno da la talla. La cruz no se entiende como un lugar de pasividad desde donde se nos regala gratuitamente la salvación, sino como una revelación sangrante de lo que ocurre en la historia que debe ser respondido como compromiso y acción.
En este punto entramos en un tema que ha marcado la historia de la Iglesia. En otros tiempos se llamó compromiso cristiano. Y así cuando el adolescente llegaba a la confirmación se le insistía en el compromiso que adquiría. El sacramento era el momento en el que el joven se comprometía a ser apóstol de Cristo. Hoy el péndulo se encuentra en la otra parte, hemos de volver la mirada a Dios y no mirarnos tanto a nosotros mismos. En la confirmación lo importante es que Dios confirma al joven, renueva el amor que desbordó en él el día del bautismo, ofreciéndole el don de sí, el Espíritu Santo.
Lo importante no es lo que hace el junior por Jesús sino lo que Jesús hace por el junior. Por eso, como ocurre en la Biblia, te invito a meditar esta escena.


Ver: sitúate en el texto, míralo, contempla a Zaqueo, la higuera, Jesús pasando, su casa, lo ajetreado que se encuentra agasajando al divino huesped, las miradas entre Jesús y él, la expresión de alegría en su rostro al escuchar como el Maestro le elogia, a los pecadores con él y la mirada de los fariseos.


Juzgar: compáralo hoy, imagina la escena en estos tiempos. Imagina a Jesús un día en la peña más rebelde del pueblo, ¿qué pensaríamos los juniors? Siente que eres Zaqueo, los apóstoles, los pecadores, los fariseos, ¿qué sentimientos brotan de tu corazón? ¿Qué sientes al sentir que Jesús te ama?


Actuar: simplemente reza, dile que le quieres, con tus palabras.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Escuela de Oración. XX. Meditación 1.


SEMANA XX. CRISTIANISMOS INSUFICIENTES.

DÍA 1º.



Serenarse, ponerse en presencia.

“Al llegar ante el Santísimo, al que se lo debo todo, ante él hago un signo de sumisión, de pobreza, de reconocimiento de su grandeza y de mi pequeñez. Me pongo de rodillas y como aquel que se sabe ante alguien muy importante le agradezco poder estar con él”.

Oración preparatoria.

“Señor abre mis ojos para reconocer los engaños del mal espíritu en mi vida, sus seducciones y trampas. Concédeme no usar tu nombre en vano, no adorar falsos dioses con la pretendida justificación de que te estoy adorando a ti”

Introducción.

Le dijimos al Señor que querríamos ser llamados bajo su bandera, le dijimos que ese querer no era de admiración, que buscábamos que no fuera mediatizada, sino que fuera un querer real... esta semana queremos dejarnos preguntar querer, ¿qué?, ya que desde una observación de nuestra realidad eclesial, circula con carta de ciudadanía entre nosotros versiones del cristianismo que tal vez, y sin darnos demasiada cuenta terminan por desvirtuar la fe cristiana. Cada una de ellas configura un cierto tipo de cristianismo que radica, fundamentalmente en un pacto demasiado ingenuo con los dioses de nuestra cultura.
Así afirma el Seminario y si nos detenemos, lo que buscamos en esta semana es desenmascarar nuestros falsos juniors. El porqué estamos en el Centro, si lo estamos realmente por Jesús o no.
Así pues, ayudados por la Palabra de Dios, nuestra mejor guía, vamos a descubrir si nuestro ser junior es el que Dios quiere, el correcto o no.

Textos:
En efecto, después de haber padecido sufrimientos e injurias en Filipos, como sabéis, confiados en nuestro Dios, tuvimos la valentía de predicaros el Evangelio de Dios entre frecuentes luchas.
1 Tesalonicenses 2, 2.

Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos puesta la espeanza en Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, principalmente de los creyentes.
1 Timoteo 4, 10

No te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero. Al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de Dios.
2 Timoteo 1, 8

Meditación.
Nos dice el Seminario:

Uno de los dioses más potentes de nuestra sociedad y al que servimos fielmente, es el bienestar emocional, por eso, como el cristianismo nos promete la plenitud personal, creemos que nos ha de llevar hacia el bienestar emocional, dejando que el “me siento bien” sea la clave del discernimiento. Esto genera un autocentramiento enorme en la propia subjetividad: todo tiene sentido según yo me sienta, conecte, lo vida... en definitiva el criterio de verdad es “mi estado anímico”: Jesús perdona si yo lo siento, se entrega si a mí me gusta, muere en la cruz si a mí me emociona... esto provoca el efecto contrario, quien no se fia sino de su “estar bien” no puede lanzarse al vacío y experimentar la grandeza de que alguien que no es él le sostiene. Por eso si se deja de sentir afectivamente, la fe entra en crisis.
Desde esta forma de seguir a Jesús, el seguimiento se entiende de un modo general, presuponiendo que conduce al bienestar emocional, pero repugna ante la llamada a compartir la cruz del Señor, a cargar con ella y seguirle, la cruz resulta fuera de lugar e inadmisible.
Vamos a aplicarlo a la oración.


Ver (que dice el texto): el autor es Pablo, el apóstol que sufrió y padeció mucho por anunciar el Evangelio, “después de haber padecido sufrimientos e injurias,..., entre freecuentes luchas, ... , nos fatigamos y luchamos, ..., prisionero,...” y anima a sus discípulos a realizar lo mismo: “no te avergüences ni del testimonio ni de mí,..., soporta conmigo”. La situación de Pablo llega al extremo de estar en la cárcel por ser cristiano y predicar a Cristo. Por eso anima a los tesalonicenses y a Timoteo a seguir evangelizando. También le preguntamos por qué lo soporta, dónde coloca el corazón y todas sus esperanzas. Él nos responde, en “Dios vivo”, en Jesús. Así pues, lee el texto, una primera lectura, una segunda más detenida, una tercera donde sobre todo subrayes y repitas la frase que más te llama la atención.


Juzgar (que me dice el texto): contrasta tu vida con la Palabra de Dios, teniendo presente lo que has leído arriba. Preguntate: ¿por qué estoy en el junior? Quizás lo estés por tus amigos, porque estás agusto, te lo pasas bien, te diviertes, te encanta trabajar en los juniors, hay un buen ambiente. Pero, ¿qué pasaría si de repente todo eso cambiase y estar en los juniors fuese motivo de burla por parte de tus amigos? No olvides, estamos en el junior no porque nos guste sino porque Jesús a través del consiliario, te ha llamado y porque quieres servir al Evangelio, viviendo los principios de vida, la ley junior, el lema. Es ahora el momento de que reflexiones y pienses en los motivos que te han llevado al junior o te mantienen en él.


Actuar (que le digo al texto, a Dios): háblale, es tu mejor confidente, quien más te conoce.

lunes, 13 de octubre de 2008

Escuela de Oración. Semana XIX. Día 2º


DÍA 2º.

Serenarse, ponerse en presencia.


“Al llegar ante el Santísimo, al que se lo debo todo, ante él hago un signo de sumisión, de pobreza, de reconocimiento de su grandeza y de mi pequeñez. Me pongo de rodillas y como aquel que se sabe ante alguien muy importante le agradezco poder estar con él”.
La autora que seguimos en este apartado cita la frase de Santa Teresa de Liseaux: “Dios no tiene necesidad de nuestras trabajos aunque sí de nuestro amor”. Y este es el lenguaje de Dios. No son las matemáticas ni la física, pues como bien ha demostrado la historia, las pruebas sobre la existencia de Dios, no muestran que Dios exista, son razones par quien ya ha dado el paso de la fe. Dios pertenece al ámbito donde somos más humanos, el amor. Podemos vivir sin saber química, pero no podemos vivir sin conocer el amor.
Y Dios pertenece a este ámbito. Así la oración no es pensar en la verdad ni mucho menos dar vueltas replegado sobre uno mismo, es percibir y gustar con el pensamiento las razones que habitan, no sólo en la mente, sino, sobre todo, en el corazón, pues “no está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho”, decía santa Teresa de Jesús.

Oración preparatoria.
“Señor, abre mis ojos para reconocer como me sitúo ante ti. Concédeme la gracia de estar enamorado de ti para que sintiendo como me llamas a tu servicio, sea capaz de elegir aquello que sea para mayor gloria de tu nombre y plenitud de mi vida”.


Ejercicio.
Continuando con los binarios, en este día el Seminario Menor nos invita a considerar la voluntad mediatizada, el “quiero... pero”. Dice así: “la intención es que descubramos si seguimos a Jesús casi del todo, porque estamos dispuestos a todo menos a un determinado afecto. Somos capaces de lo más, y nos reservamos algo pequeño, supone estar atados por una voluntad mediatizada, y buscar un trato o un apaño con Dios. Es querer manipular a Dios, más o menos conscientemente. Es una aplicación acomodaticia del Padre nuestro: hágase tu voluntad, siempre que coincida con la mías. Es una especie de sombra, una zona de nuestra luna que no se deja iluminar por el sol, y que nunca se aclara con la verdad, con la sinceridad.


Textos:
Un hombre llamado Ananías, de acuerdo con su mujer Safira, vendió una propiedad y se quedó con una parte del precio; la otra parte la llevó y la puso a los pies de los apóstoles. Pedro le dijo:
-Ananías, ¿cómo es posible que Satanás se haya adueñado de tu corazón para mentir al Espíritu Santo y quedarte con parte del precio del campo? ¿Acaso no era tuyo mientras lo tenías? y una vez vendido, ¿no podías disponer del precio?¿Por qué determinaste en tu interior hacer esto? No has mentido a los hombres, sino a Dios.
Al oír estas palabras, cayó y expiró. Y un gran temor se apoderó de todos cuantos lo oyeron. Se levantaron los jóvenes, lo amortajaron y lo llevaron a enterrar.
Unas tres horas más tarde entró su mujer, que ignoraba lo ocurrido. Pedro le preguntó:
-Dime, ¿habéis vendido el campo en tanto?
Ella respondió:
-Sí, en eso.
Pedro le replicó:
-¿Cómo os habéis puesto de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, aquí a la puerta están los pies de los que han enterrado a tu marido; ellos te llevarán también a ti.
Al instante cayó a sus pies y expiró. Cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta, y la llevaron a enterrar junto a su marido.
Hch 5, 1-10

Mientras iban caminando, uno le dijo:
-Te seguiré adonde quiera que vayas.
Jesús replicó:
-Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.
Dijo a otro:
-Sígueme.
Pero él respondió:
-Déjame ir primero a enterrar a mi padre.
Replicó Jesús:
-Deja que los muertos entierren a los muertos. Tú vete a anunciar el Reino de Dios.
Hubo otro que le dijo:
-Te seguiré, Señor, pero déjame antes despedirme de los de mi casa.
Replicó Jesús:
-Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.
Lc 9, 57-61

Meditación.


Dos textos que ilustran el quiero... pero. El primero pertenece al libro de los Hechos de los Apóstoles. El problema de Ananías y Safira es el engaño, el pretender mentir a los apóstoles y en ellos a Dios. Podían libremente haberse negado a ofrecer el campo. Pero quieren aparentar que lo dan todo y no es así. El segundo situado en el camino de Jesús hacia Jerusalén nos presenta a través de tres personajes la urgencia del Reino de Dios y el seguimiento. Cuando decimos “voy hacia ti Jesús, quiero marchar por el camino que tú me marques” estamos comprometiéndonos a que Jesús sea lo primero. En el seguimiento es necesario asumir la ausencia de seguridades, como Jesús buscar a Dios por encima de todo, situar la familia en su lugar y no mirar atrás añorando lo que dejamos.


VER: ¿qué dice el texto?, ¿de qué va? Trato de imaginarlo y situarme en la escena, como un discípulo de los apóstoles o de Jesús que ve lo que ocurre. Imagino a los apóstoles sentados en una amplia sala, rodeados de los cristianos, a Jesús caminando y deteniéndose.


JUZGAR: ¿qué me dice Dios en este texto? Me sumerjo en él. Yo soy esa persona que quiere ofrecer al Centro Junior todo, pero se reserva una parte. ¿Qué es lo que no estoy dispuesto a dar y sin embargo parece que sí lo doy al Centro?, yo soy esa persona que quiere seguir a Jesús, pero... quiero una vida tranquila, sin que nada me moleste, cómoda. También quiero estar con la muerte, ¿? Sí, lo que me impide amar, necesito tiempo para quitarme todo lo que me mata (los caprichos, el tiempo perdido, la pereza,...) y yo como el tercero añoro y en el fondo envidio a los que no son juniors, a esos amigos y amigas que se han quedado atrás. La urgencia del Reino es así, primero es Jesús, es vivir el amor a los demás, entregarnos a la Iglesia en el junior, como tantas veces realizas cuando dejas tu ambiente para ir de convivencia o de campamento.


ACTUAR: ¿qué le digo yo? Simplemente, después de escuchar a Dios, háblale.

lunes, 6 de octubre de 2008

La Biblia: muy buena reflexión.


Casualmente, buscando la imagen para la sección Escuela de Oración he encontrado este texto de la religiosa y biblista Dolores Alexandre.

"Un sínodo, tres películas y un obispo".

Te invito a leerlo, de fácil y amena lectura, profundiza en el valor de la Biblia, el libro fundamental e imprescindible de todo junior.