domingo, 30 de noviembre de 2008

Domingo II de Adviento (7 de Diciembre)º

PRIMERA LECTURA.

Lectura del Profeta Isaías (Is 40, 1-5. 9-11)
Consolad,
consolad a mi pueblo,
dice vuestro Dios;
hablad al corazón de Jerusalén,gritadle:
que se ha cumplido su servicio,
y está pagado su crimen,
pues de la mano del Señor
ha recibido doble paga por sus pecados.

Una voz grita:
En el desierto preparadle
un camino al Señor;
allanad en la estepa
una calzada para nuestro Dios;
que los valles se levanten,
que los montes y colinas se abajen,
que lo torcido se enderece
y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor,
y la verán todos los hombres juntos
—ha hablado la boca del Señor—.

Súbete a lo alto de un monte,
heraldo de Sión,
alza con fuerza la voz,heraldo de Jerusalén,
álzala, no temas,
di a las ciudades de Judá:
aquí está vuestro Dios.
Mirad: Dios, el Señor,
llega con fuerza,
su brazo domina.
Mirad: le acompaña el salario,
la recompensa le precede.
Como un pastor apacienta el rebaño,
su mano los reúne.
Lleva en brazos los corderos,
cuida de las madres.
Palabra de Dios

VER:
El pueblo de Israel ha estado sometido a Babilonia, sufriendo la deportación. Sin embargo esto cambia con la llegada de Ciro y el edicto

martes, 25 de noviembre de 2008

jueves, 20 de noviembre de 2008

Campanya Junior 2008

Taller de Oración. II. Día 4º. Levántate.


Día 4º.


Preparo el corazón.
Un paso o dos antes del lugar donde tengo que hacer la meditación, me pondré en pie, alzando el entendimiento hacia arriba, considerando como el Señor nuestro Dios me mira.
No estoy solo, Dios eres quien me miras y escuchas.

Escucho a Dios.

¡Álzate y brilla, que llega tu luz,
la gloria de Yahvé amanece sobre ti!
Mira: la oscuridad cubre la tierra,
y espesa nube a los pueblos,
más sobre ti amanece Yahvé
y su gloria sobre ti amanece.
Caminarán las naciones a tu luz,
los reyes al resplandor de tu aurora.
Alza los ojos entorno y mira:
todos se reúnen y vienen a ti;
tus hijos vienen de lejos,
y tus hijas son traídas en brazos.
Al verlo te pondrás radiante,
tu corazón se ensanchará estremecido,
pues vendrán a ti los tesoros del mar,
te traerán las riquezas de los pueblos.
Isaías 60, 1-5

Sigo escuchando.

VER: Jerusalén había sido destruida por el rey de Babilonia (Irak) Nabucodonosor y las clases dirigentes y cultas deportadas a esta ciudad. El profeta proclama un canto de esperanza dirigido a la ciudad desolada y abatida. Es Dios quien va a actuar. Después de sufrir el castigo por el pecado, Jerusalén volverá a llenarse de gente y todos los pueblos rendirán homenaje a esta ciudad. La profecía se cumplió con el nacimiento de Jesús, los Magos simbolizando a todos los pueblos llegan a Jerusalén con sus tesoros (oro, incienso y mirra), gentes de diversas lenguas se acercan al Cenáculo el domingo de Jerusalén. Y hoy en día Jerusalén recibe a cientos de miles de peregrinos procedentes de todo el mundo. En resumen, en la oscuridad Dios llega con su luz.

JUZGAR: lo primero que te dice el profeta es que te levantes. Acostados están los que duermen y los muertos. Así pues, escucha la voz de Dios y levántate. ¿De qué? de tus pocas ganas de rezar, de tus pensamientos egoístas, de tu comodidad, en definitiva de tu pecado que oscurece tu persona. Escucha su voz. La Palabra de Dios que has leído es el amanecer sobre ti, es la luz que brilla y llega a tu corazón, es la gloria que habita en ti. Por eso de nuevo mira tu situación presente, tus oscuridades, tu pecado y deja que Dios te ilumine. Dios no va a ti sólo cuando estás en los juniors, en un campamento o en una misa. Dios sale a tu encuentro en tu pecado, como hizo Jesús con muchas personas (Zaqueo, los ciegos, María Magdalena, Mateo,...), en el pecado también hay luz, el amor de Dios, el Dios que se acerca a ti para decirte, levántate. Piensa, analiza tu vida, ¿cuándo has pecado y has sentido que no estabas sólo, que Dios estaba junto a ti, advirtiéndote, amándote, y acogiéndote después, cuando te has sentido mal por una palabra inoportuna, un suspenso, una justa bronca de tus padres o una borrachera? Dios se acerca como luz, la luz que se concreta en unos valores, una vida libre de todo lo que te esclaviza (el sexo desenfrenado, el alcohol, el consumo excesivo de tabaco, la velocidad, la diversión sin límites, la lengua fanfarrona y murmuradora, los enfados,...). Por eso es tan importante la Biblia, de manera especial, la constante lectura del Evangelio, porque ella es la luz.

ACTUAR: háblale y repite alguna de las frases. ¿Hasta cuando? Ya sabes que San Ignacio recomendaba todos los días una hora de oración, si bien, como mínimo si quieres rezar de veras, pasando por supuesto por la aridez en forma de aburrimiento, tienes que procurar superar la media hora.

Y después...
En los momentos de “bajón” que puedes tener durante el día repite esta oración: ¡álzate y brilla que llega tu luz!

Texto base tomado de http://www.seminariomenorvalencia.com/

Taller de Oración. II. Día 3º. Nada nos separá del amor de Dios.




Día 3º.




Preparo el corazón.
Un paso o dos antes del lugar donde tengo que hacer la meditación, me pondré en pie, alzando el entendimiento hacia arriba, considerando como el Señor nuestro Dios me mira.
No estoy solo, Dios eres quien me miras y escuchas.

Escucho a Dios.



Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman, de aquellos que han sido llamados según su designio. Pues Dios predestinó a reproducir la imagen de su Hijo a los que conoció de antemano, para que así fuera su Hijo el primogénito entre muchos hermanos. Y as los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los hizo justos: y a los que hizo justos, también los glorificó.
Ante esto, ¿qué podemos decir? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Si Él no perdonó ni a su propio Hijo (antes bien lo entregó por todos nosotros), ¿cómo no va a darnos con él gratuitamente todas las cosas ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió, más aún, que resucitó, que está a la diestra de Dios y que intercede por nosotros?
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?,¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada? Como dice la Escritura: Por ti nos matan cada día, nos tratan como a ovejas de matadero. Pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos amó.
Pues estoy seguro que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.
Rm 8, 28-39

Sigo escuchando.



VER: San Pablo fue una persona que se entregó totalmente al anuncio de Jesús y por ello sufrió azotes, cárcel y todo tipo de sufrimientos. En estas bellísimas líneas de la carta a los romanos resume lo que es el cristiano y por tanto el junior: una persona totalmente unida a Cristo que experimenta el amor de Dios, un amor que está por encima del propio pecado. Es la unión a Cristo la que hace posible pasar por todo tipo de pruebas.

JUZGAR: lee el texto desde tu momento presente. ¿Cómo te encuentras ahora de cara a Dios?, ¿frío, sin ganas de continuar en el junior y la Iglesia?, ¿cansado de que se te rían por ser junior?, ¿dudando acerca de la existencia de Dios?, ¿rebelde ante Dios porque no comprendes sus mandamientos? Dedica unos momentos a revisar tu estado actual: tus sentimientos, tus valores, tus ideas,... Ponte ante Dios y desnúdate ante Él. Dile, mira este soy yo, así, sin ninguna hoja de higuera que cubra tu persona, tal como eres. Después lee el texto, recuerda lo que muchas veces los juniors cantamos: “nada nos separará, nada nos separará del amor de Dios”. Dios nunca se separará de ti. Repite en tu interior alguna frase de las del texto. En mi oración me han ayudado las siguientes: sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?; ¿quién nos condenará?; ¿quién nos separará del amor de Cristo?; pues en todo esto salimos vencedores gracias al amor a aquel que nos amo.

ACTUAR: es el momento de rezar, puedes escribir una oración, repetir durante unos minutos la frase que más te halla llamado la atención y dejar que repose en tu interior, mirar una imagen de Jesús y permanecer en silencio. Actuar no significa sólo hacer algo, sino en cristiano actuar es dejar que el Espíritu Santo actúe en ti, en tu interior, es ser la roca que deja le acaricien las olas del mar. No se trata tanto de pensar como de amar, eso es lo más importante, amar y amar muchas veces no consiste en hacer sino en dejar que la persona amada te ame, en dejarse amar. Y esto en Dios también, pues no olvides, el amor humano tiene su origen en el Espíritu Santo. Si dos personas se aman es porque tienen dentro el Espíritu que les lleva a dar y entregarse. Los animales, en cuanto no tienen el Espíritu, son incapaces de amar como amamos las personas.


Y después...
En este día, cada vez que te ocurra algo, agradable y especialmente desagradable, repite en tu interior: “todo es para mi bien”

Texto base tomado de http://www.seminariomenorvalencia.com/

martes, 18 de noviembre de 2008

Bendición de los evangelios


En este enlace encontraréis la noticia.

http://www.juniorsmd.org/web/ver_documento.php?id=529

Taller de Oración. II. Día 2º: no te dejaré


Día 2º.



Preparo el corazón.

Un paso o dos antes del lugar donde tengo que hacer la meditación, me pondré en pie, alzando el entendimiento hacia arriba, considerando como el Señor nuestro Dios me mira.

Escucho a Dios.
Después de la muerte de Moisés, siervo de Yahvé, habló Yahvé a Josué, hijo de Nun, y ayudante de Moisés. Le dijo:
-Moisés, mi siervo, ha murto. Prepárate para pasar ese Jordán, junto con toda esta gente, hacia la tierra que yo voy a darles a los israelitas. Voy a entregaros todo lugar que sea hollado por la planta de vuestros pies, según declaré a Moisés. Vuestro territorio se extenderá desde el desierto y el Líbano hasta el Río Grande, o sea, el Éufrates (toda la tierra de los hititas), y hasta el mar Grande de poniente. Nadie podrá resistirte en todos los días de tu vida: lo mismo que estuve con Moisés estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. Se fuerte y valiente, porque tú eres quien va a dar a este pueblo la posesión del país que juré dar a sus padres. Basta que seas muy fuerte y valiente, teniendo cuidado de cumplir toda la Ley que te dio mi siervo Moisés. No te apartes de ella ni un ápice, para que tengas éxito adondequiera que vayas. Que el libro de esta Ley no se aparte de tus labios: medítalo día y noche; así procurarás obrar en todo conforme a lo que en él está escrito, y tendrás suerte y éxito en tus empresas. ¿No te he mandado que seas fuerte y valiente? Pues no tengas miedo ni te acobardes, porque Yahvé tu Dios estará contigo adondequiera que vayas.
Josué 1, 1-9

Sigo escuchando.

VER: con estas palabras comienza el libro de Josue, en el que se narra la conquista de la Tierra Prometida. Dios promete a su pueblo darle una gran extensión, la que abarca desde el Mediterráneo hasta el Eufrates (actual Irak), desde el Líbano hasta el Sinaí. En él es importante destacar tres acentos: promesa de la tierra, confianza en la protección y presencia de Dios y cumplimiento de la Ley. Así pues comienza viendo la escena, dibujando en tu imaginación a Josué escuchando la voz de Dios quien le pinta en un cuadro el mapa de cuanto va a entregarle y le señala la ley. Te puede servir los gestos, ¿cómo se lo diría Dios a Josué mediante mímica? Lo importante es que te sumerjas en la escena, ésta es Palabra de Dios, actual, dirigida a ti.


JUZGAR: analiza el texto, quédate con las palabras que más te llamen la atención, repítelas, hazlas propias. A ti también te promete la tierra, ésta ya no es un territorio físico, sino el mismo Dios. Para el cristiano la tierra prometida es Dios que se deja conquistar. Él quiere que lo conquistes, que entres en el apasionante mundo de su Palabra, donde te sumergirás en su corazón. Quiere que entres en el Reino de Dios. Para ello, este Dios que se te da totalmente te pide dos mandatos: confíes en él y cumplas la Ley, es decir, le ames y ames al prójimo. ¿Vives así tu ser junior?, ¿para ti ser monitor o educador significa sobretodo amar a Dios?, ¿lees, escuchas y meditas la Ley de Dios expresada de forma única e insuperable en el Evangelio, en textos como el Sermón de la Montaña?


ACTUAR: no me lo digas a mí, díselo a Dios. Reza, sencillamente. Escribe una oración como respuesta a su palabra.


Y después...
Mira a los demás, a todos los demás desde la mirada de Dios: al peridoista de la TV, al ministroq eu acaba de hablar, a este actor/actriz que aparece en la serie que te gusta, al empleado de la tienda, al profesor, al amigo, a tus padres,... al mirarlos dile a Dios: “Padre, también yo los amo”.


Texto base tomado de http://www.seminariomenorvalencia.com/