martes, 30 de septiembre de 2008

Escuela de Oración. Semana XVIII. Día 2º


XVIII. 30 de Septiembre de 2008.


Serenarse, ponerse en presencia.

Cuenta Dolores Alexandre:
“Un monje se presentó ante el abad y le dijo:
-Padre, el hermano Gabriel anda pálido y cabizbajo. No canta y apenas prueba bocado.
El anciano abad fue a la celda del hermano Gabriel y, poniéndole la mano sobre su hombro, le preguntó:
-¿Qué te preocupa hermano Gabriel?
El hermano Gabriel replicó con tristeza.
-Mi corazón no me acompaña en la oración. No guardo la compostura, el tono de mi voz es elevado y mi temperamento como fuego.
El abad, sentándose junto a él, misitó:
-Sólo alabarás a Dios cuando dejes expresarse el corazón con los dones con los que has sido honrado. Así, cuando ores, vete a tu cuarto, cierra la puerta, y allí, en lo escondido, el Padre que está en lo alto acogerá tus tristezas, recogerá tus lágrimas, gozará con tus alegrías y caminará contigo al ritmo de tu corazón.
El abad se marchó en silencio y el hermano Gabriel, cerrando la puerta, bailó para Dios.

Querido amigo y amiga: muchas veces creemos que la oración es sentarse o arrodillarse y comenzar a musitar unas oraciones, cuando realmente la oración es, como hemos visto en las semanas anteriores, escuchar a Dios que nos habla principalmente a través de la Biblia, pero además en el corazón, las personas, la naturaleza y la vida diaria, en el sagrario, las iglesias, la habitación, la montaña,...
Por eso comienza situándote, dejando que el corazón te hable y contándoselo a Dios. Dile como te sientes.

Oración preparatoria:
“Señor abre mis ojos para reconocer los engaños de la tentación, sus trampas, que me atraen mucho pero a la vez impiden que sea realmente feliz. Concédeme a la vez reconocer tu estilo de vida. Abre mis ojos Señor, para entender y atraverme a seguir con sinceridad el camino que tu me marques, siguiendo el estilo de vida junior que brota del encuentro contigo y la vivencia del Evangelio”.

El texto.
Y ciertamente es un gran negocio la piedad, con tal que se contente con lo que tiene. Porque nosotros no hemos traído nada al mundo y nada podemos llevarnos de él. Mientras tengamos comida y vestido, estemos contentos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación, en el lazo y en muchas codicias insensatas y perniciosas que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos sufrimientos.
Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas; corre al alcance de la justicia, de la piedad, de la fe, de la caridad, de la paciencia en el sufrimiento, de la dulzura.
Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamaod y de la que hiciste aquella solemne profesión delante de muchos testigos.
1 Timoteo 6, 6-12

Composición de lugar:
Nos dice el seminario: “pobreza (desprenderse) contra riqueza (tener). La riqueza es lapreocupación obsesiva por el tener, en toda su gama de bienes materiales, espirituales, intelecturales, afectivos, institucionales.... De tal manera que el afán de posesión supone un pecado de avaricia notable, dominante y determinante en mi existencia. Presupone un sustrato importante de autosuficiencia que me arrastra a hacerme fuerte en el mundo del tener. Frente a esta riqueza, la estructura del bien pide y exige el depsrenderse de todo, sin acotar nada para mí uso exclusivo. Nada es mmío. Esto quiere decir que uno concibe la vida como puro don, pura gracia de Dios. Nada es mío, todo se me ha dado para vosotros”.

Así pues comienza imaginando que tienes delante al apóstol Pablo y te dirige esta palabra. Seguidamente realiza una primera rápida leída. A continuación una segunda deteniéndote por unos segundos en aquellas palabras o frases que más te llaman la atención o te sugieren algo. Si ellas te llevan a pensar mucho y reflexionar sobre lo que te dicen, detente, medita y deja que esa frase pase de la vista al cerebro y del cerebro al corazón, del ver al juzgar y del juzgar al actuar.
La última frase el Apóstol nos anima a conquistar a conquistar la vida eterna, de la que hicimos profesión delante de muchos testigos. Lo puedes relacionar muy bien con los últimos ritos que celebraste en los juniors. Delante de la comunidad recibiste la pañoleta y la cruz como signo de tu compromiso con Jesús y delante del Obispo y la comunidad dijiste sí a Dios en el sacramento de la confirmación. Aquello no fue un “sí pero mañana ya veremos”. Hoy el mismo Dios te invita a renovar este sí con todas las implicaciones.
Estamos en las dos banderas, tienes que optar. No puedes ser junior a medias, es o Cristo o el mundo. El primero se caracteriza por la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia en el sufrimiento y la justicia. El segundo tiene su raíz en el afán de dinero. Aparentemente es más atractivo lo segundo: tener un buen ordenador, el móvil última generación, regresar al pueblo con las bolsas llenas de ropa, gastar excesivamente una noche de fiesta,...
Pero ¿a qué está llevando esta forma de vida? ¿A un mundo más justo? ¿cómo se concreta el estilo de vida junior en tu propia historia?
Así pues lee, medita y háblale al corazón. Si te es difícil pídele que cambie tu corazón.

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