sábado, 18 de octubre de 2008

Domingo XIX T.O.: al Cesar lo que es del Cesar.



Textos:


Lectura del libro de Isaías 45, 1. 4-6


Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano:


«Doblegaré ante él las naciones,


desceñiré las cinturas de los reyes,


abriré ante él las puertas,


los batientes no se le cerrarán.


Por mi siervo Jacob,


por mi escogido Israel,


te llamé por tu nombre,


te di un título,


aunque no me conocías.


Yo soy el Señor y no hay otro;


fuera de mí, no hay dios.


Te pongo la insignia,


aunque no me conoces,


para que sepan de Oriente a Occidente


que no hay otro fuera de mí.


Yo soy el Señor, y no hay otro.»Palabra de Dios

Salmo responsorial

Sal 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10a y cR.





Aclamad la gloria y el poder del Señor.





Cantad al Señor un cántico nuevo,


cantad al Señor, toda la tierra.


Contad a los pueblos su gloria,


sus maravillas a todas las naciones. R.





Porque es grande el Señor,


y muy digno de alabanza,


más temible que todos los dioses.


Pues los dioses de los gentiles son apariencia,


mientras que el Señor ha hecho el cielo. R.





Familias de los pueblos,


aclamad al Señor,


aclamad la gloria y el poder del Señor,


aclamad la gloria del nombre del Señor,


entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R.





Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,


tiemble en su presencia la tierra toda;


decid a los pueblos:


«El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente.» R.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5b


Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones.Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.


Palabra de Dios

Aleluya

Flp. 2, 15d. 16Brilláis como lumbreras del mundo,mostrando una razón para vivir.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 15-21





En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:- «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no? »


Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:


- «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto. »


Le presentaron un denario. Él les preguntó:


- «¿De quién son esta cara y esta inscripción?»


Le respondieron:


- «Del César.»


Entonces les replicó:


- «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»


Palabra del Señor.





REFLEXIÓN.


Seguimos en la controversia entre Jesús y los sumos sacerdotes, escribas, herodianos, ancianos,... Todos ellos buscan un motivo para matar a Jesús, como bien ocurrirá días después. Hoy se acercan a él con una pregunta comprometedora: ¿pagar al Cesar o no pagar?


Sí Jesús declara afirmativamente se gana la enemistad del pueblo, extenuado por los impuestos y por tanto bendice un poder que somete con violencia el pequeño territorio de Palestina y ha divinizado al emperador. Si responde negativamente entonces pueden acusarle de zelote, teniendo como precedente la rebelión de Judas el Galileo quien el año 6 d.C. se sublevó debido a la introducción de este impuesto.


Pero Jesús, conociendoles les responde: "devolved al Cesar lo que es del Cesar", pues ellos llevaban la moneda del Cesar, en contra de la Ley que prohibia el uso de imágenes. Ellos habían sacrificado la Ley en aras a mantener sus privilegios.


Y esa es la advertencia. La labor del hombre religioso no está en mantener privilegios sino en servir a Dios como los profetas, como Jesús. No podemos servir a Dios y al dinero (Mt 6,21), para nosotros el valor no está en las monedas sino en las personas, ellas son las que tienen la imagen de Dios.

Somos juniors, pero ¿se nota?, ¿dónde hemos puesto nuestro corazón?

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