lunes, 28 de abril de 2008

Encuentro de Educadores 08: oración


Este es el primer guión que redacte, posteriormente lo adapté al Encuentro. En http://www.seminariomenorvalencia.com/ el apartado Haciendo Memoria (abajo) fascinans oración encontraréis el texto original y base de estas oraciones.


PRIMAVERA:
NACIMIENTO DE JESÚS. NUESTRAS RAÍCES.

Símbolo:
Raíces.

La Palabra:
Y el Niño crecía en sabiduría y gracia delante de Dios y de todos los hombres

Lector:
La primavera es la época de siembra,
todo nace,
semillas que caen en tierra fértil
y forman la raíz,
raíz que, bien alimentada
hará que el árbol crezca
fuerte y recto.

Primavera es vivir el día a día,
es lo cotidiano e irrelevante
es la familia, el pueblo,
los amigos,
el Instituto, la Universidad,
el trabajo,
el centro junior, la parroquia.
Es hacerse hombre poco a poco,
aprender, obedecer, esperar.

Primavera fue en Jesús
como la semilla germinar
en las entrañas de María,
como la planta que brota
crecer en sabiduría y gracia,
alimentándose de profundas raíces:
la experiencia del Hogar de Nazaret,
el amor de María y José,
y la tradición religiosa judía.







Oración.

Dad gracias a Yahvé porque es bueno
porque es eterna su misericordia.

Que lo digan los rescatados por Yahvé,
los rescatados del poder del adversario,
los que ha reunido de todos los países,
de oriente y poniente, del norte y mediodía.

Por el desierto erraban, por la estepa,
no acertaban con lugares habitados;
hambrientos y sedientos,
se sentían desfallecer.

Pero clamaron a Yahvé en su apuro,
y él los libró de sus angustias,
los condujo por el recto camino,
hasta alcanzar un lugar habitado.

Cambia el desierto en estanque,
la árida tierra en manantial;
asienta allí a los hambrientos,
para que funden ciudades habitadas.

Siembran campos y plantan viñas,
producen frutos en tiempo de cosecha.
El los bendice y se multiplican,
no deja que mengüen sus ganados.



Oración personal (3 minutos):
Recuerda, vuelve a tus raíces.
En este espacio se te invita a reflexionar sobre cuales fueron tus raíces, que es lo que ha hecho ser la persona que eres hoy: tu familia, un sacerdote, un maestro, un amigo,...
Recuerda tus primeros años en el Centro Junior, después de tomar la Primera Comunión, en Pacto, Identidad, Experiencia, Estilo de Vida.
Recuerda a tus consiliarios, a tus monitores, a quienes formaban el Centro.

Gesto:
En el folio plásmalo como quieras: una palabra, un texto, un dibujo,..., dóblalo y deposítalo bajo las raíces.


VERANO:
LA VOCACIÓN Y MISIÓN DE JESÚS. NUESTRA SED.

Símbolo:
Un cuenco con agua.

La Palabra:
El pozo es muy hondo, ¿de dónde vas a darme agua?

Lector:
El verano es la época
del cuidado de la tierra.
En nuestros campos
las acequias se llenan de agua,
de día y de noche,
el labrador riega los árboles
Lo sembrado crece,
todo se pinta de verde,
verdes los árboles,
verdes los frutos.

Verano es comenzar a dar fruto,
es dejar que la luz,
el agua y el abono,
cultiven nuestra vida,
la formación, el amor,
vayan transformándonos,
haciendo que un día demos fruto.
Es asumir las contradicciones
la sequedad de algunos días,
los malos momentos.

Verano fue para Jesús
bautismo y desierto.
Primero el Padre
le revela su identidad:
Tú eres mi Hijo amado.
Después hay que retirarse al desierto,
caminar, ser tentado,
prueba y soledad,
proclamación de la Buena Noticia,
llamada, seguimiento,
primeros discípulos.
Los frutos comienzan a
brotar en su vida.
Oración.
Yahvé es mi pastor, nada me falta.
En verdes prados me hace reposar.

Me conduce a fuentes tranquilas,
allí reparo mis fuerzas.
Me guía por cañadas seguras
haciendo honor a su nombre.

Aunque fuese por valle tenebroso,
ningún mal temería,
pues tú vienes conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas ante mí una mesa,
a la vista de mis enemigos;
perfumas mi cabeza,
y mi copa rebosa.

Bondad y amor me acompañarán
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa de Yahvé
un sinfín de días.


Oración personal (3 minutos):
Se y estate con Jesús a la orilla del pozo, para que te dé su Agua Viva que suscite en tu vida un cambio, fruto de este encuentro. Es una buena ocasión para meditar todo lo que te ata, que te impide la relación con Jesús, y compartirlo con los demás. Para descubrir tus desiertos, allí donde no hay manera de que llegue el Agua de Jesús y tu sed, tus aspiraciones, proyectos, ideales.

Gesto:
Deposita un puñado de arena. En cada grano se encuentra lo que tú quieres olvidar, lo que te ata, lo que te impide mirar cara a cara a Jesús y a determinadas personas.
Toma una botellita de agua y dásela a un miembro del grupo que no tenga botella. Pues el agua no está para beberla sino para compartirla.






OTOÑO.
LA CRISIS DE CESÁREA DE FILIPO. NUESTROS FRACASOS.

Símbolo:
Hojas secas.

La Palabra:
¿También vosotros queréis iros?

Lector:
El otoño es la época de la cosecha,
pero también del final.
El campo emprende el descanso.
En las tierras altas
las hojas caen,
el verde que coloreaba
nuestros valles
se diluye en colores ocres y blancos.
Los árboles se desprenden
de sus frutos y sus hojas.
La noche y las tinieblas
arrebatan al día
las horas y minutos.

Otoño es asumir
los fracasos, las desilusiones.
Nuestros deseos y expectativas
chocan de raíz con la realidad,
nos descoloca,
no estaba previsto en nuestro guión.
Los recursos adquiridos
ya no sirven.
Nos encontramos ante lo que
no hemos provocado,
nos sucede y nos supera.

Otoño fue para Jesús la crisis.
El Evangelio encuentra resistencia
en el corazón de los destinatarios.
Muchos abandonan.
Fracaso, crisis.
Jesús comprueba la cerrazón del corazón.
Su palabra escandaliza.
Le dejan sólo,
hasta los apóstoles lo intentan.
Oración.
Yo dije: Ten piedad de mí, Yahvé,
sáname, que he pecado contra ti.
Mis enemigos hablan mal de mí:
¿Cuándo morirá y se perderá su apellido?
Viene alguien a verme y habla de cosas fútiles,
va urdiendo falsedades y sale afuera a comentarlas.

Los que me odian se juntan a difamarme,
me achacan la desgracia que me aqueja:
Un mal diabólico se abate sobre él,
ahora que se ha acostado, no se levantará.
hasta mi amigo íntimo en quien yo confiaba
mi compañero de mesa, me ha traicionado.

Pero tú, Yahvé, ten piedad de mí,
ponme de pie y les daré su merecido;
en esto sabré que tú eres mi amigo:
si mi enemigo no canta victoria sobre mí.
En cuanto a mí, me mantendrás en mi inocencia,
me admitirás por siempre en tu presencia.

¡Bendito sea Yahvé, Dios de Israel,
desde siempre y hasta siempre!
¡Amén! ¡Amén!

Oración personal (3 minutos):
Es el momento de poner nombre a esas hojas caídas y de reconocer en esas ramas secas lo que permanece cuando todo se ha caído. Cuando todo lo visiblemente hermoso, atractivo, ilusionante desaparece... ¿También vosotros queréis iros?
En nuestro tiempo la Iglesia y los juniors, como parte de ella, estamos viviendo un otoño. ¿Quién no ha escuchado en su centro contar a los educadores mayores cuando éramos..., llenábamos el pueblo de niños, en el campamento llegamos a ser..., pero ahora somos... apenas llenamos una sala del Centro Parroquial y el campamento casi lo hacemos de milagro, porque hay que ver lo que cuesta que se apunten”. Es el otoño por el que atraviesa la Iglesia, el otro de los que dejaron el centro, de los monitores que hoy no quieren saber nada de nosotros. Jesús pasó por él, también nosotros debemos pasar por él si queremos realmente seguirle y seguirle no sólo en las multitudes del lago Getnesaret sino en la soledad de Cesárea de Filipo.
Piensa en esas hojas secas, esos malos momentos por los que puede estar pasando el Centro o estás pasando tú. Pues tú puedes ser esa hoja que se está marchitando.

Gesto:
Toma una hoja seca. Contémplala, ponle nombre, reconoce la ilusión que habías puesto en ella y mira en ella a Cristo. Deposítala ante el icono de Jesús.
INVIERNO.
PASIÓN Y MUERTE. NUESTRO MORIR PARA QUE CRISTO VIVA.

Símbolo:
Vino.

La Palabra:
Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Lector:
Todo ha muerto.
El frío inunda nuestras calles
la noche cubre nuestros campos.
La naturaleza
aparentemente está muerta.
Pero espera.
Sabe que al tercer mes
del nuevo año
volverá a resucitar
y reverdecer.

Invierno es morir a uno mismo.
Necesitamos de las largas noches,
de los fríos días,
para volver a nosotros mismos.
Necesitamos del morir
a nuestro egoísmo
para así los demás vivan.
Es en el invierno,
donde surge la esperanza.
Si sólo queremos hacer
y no dedicamos tiempo
a ser, a perder,
al silencio y la oración,
moriremos,
no surgirá con fuerza
una nueva etapa,
una nueva primavera.

Jesús vivió en su propia carne
la frialdad del silencio
y el abandono en la cruz.
Es el invierno de su vida,
el silencio helador de su muerte,
la soledad inaudita del dolor.
Es una copa de vino
que se comparte en la cena.
Es un cáliz que Jesús
quisiera dejar pasar.
Es la sangre que se derrama,
que se entrega para la salvación.
Es el invierno que aletarga la vida,
el frío que duerme la sabia,
la luz que se apaga,
la noche oscura.
Pero es la esperanza,
de una nueva primavera,
la Nueva Alianza,
de una nueva vida,
la Resurrección,
el Reino de Dios.

Oración.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede entrar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Oración personal (3 minutos):
Piensa en las veces que no has querido morir, en que has querido mandar sobre los demás e imponer tu opinión. Piensa en las veces que el Evangelio no te ha dicho nada o no has querido seguir a Jesús en una de sus enseñanzas.

Gesto:
Coge un grano de uva de alguno de los racimos y aplástalo con tu mano sobre alguno de los recibientes que contienen vino. Dios cuenta también con tu vino para hacerlo nuevo.
Toma luz de las velas que flotan en el recipiente de vino, junto a la cruz y enciende alguna de las velas que encontrarás por el suelo, cerca de la cruz. Dios te quiere a ti para ser luz y calor que derrita el invierno frío que atenaza la vida de mucha gente y de muchos jóvenes.

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